El interior de la Tierra acaba de revelar un comportamiento que sorprendió a la comunidad científica. Un equipo internacional identificó que una extensa corriente de hierro líquido del núcleo externo modificó de forma inesperada su trayectoria bajo el océano Pacífico alrededor de 2010. El hallazgo, obtenido gracias al análisis de datos recogidos entre 1997 y 2025 por satélites y observatorios terrestres, ofrece nuevas pistas sobre los procesos que ocurren a unos 2.200 kilómetros de profundidad y que hacen posible la existencia del campo magnético del planeta.
La investigación, publicada en la revista Journal of Studies of Earth's Deep Interior, combinó información de las misiones Swarm y CryoSat de la Agencia Espacial Europea (ESA), además de los satélites CHAMP y Ørsted. Los resultados muestran que una amplia región del hierro fundido pasó de desplazarse lentamente hacia el oeste a hacerlo con fuerza hacia el este, un cambio que los científicos todavía no consiguen explicar y que podría modificar la forma en que se entiende el funcionamiento del interior terrestre.

¿Cómo detectaron un cambio a 2.200 kilómetros de profundidad?
Aunque el núcleo de la Tierra permanece fuera del alcance de cualquier instrumento directo, los investigadores pueden reconstruir lo que ocurre en su interior mediante el estudio del campo magnético. Los satélites Swarm, puestos en órbita por la ESA en 2013, incorporan magnetómetros de alta precisión capaces de registrar variaciones extremadamente pequeñas en ese escudo natural que rodea al planeta.

Al comparar esas mediciones con registros obtenidos desde la superficie, los especialistas reconstruyeron la evolución de los movimientos del hierro líquido en el límite entre el núcleo y el manto. Esa información permitió identificar el cambio ocurrido bajo el Pacífico y relacionarlo con otros fenómenos, como el denominado geomagnetic jerk de 2017, una alteración rápida del comportamiento del campo magnético terrestre. Además, los datos satelitales revelaron aceleraciones con forma de ondas y estructuras dinámicas que habrían pasado inadvertidas con observaciones menos precisas.
El inesperado giro del núcleo de la Tierra que desconcierta a los científicos
Durante décadas, los modelos científicos indicaban que las grandes corrientes del núcleo externo mantenían un comportamiento relativamente estable, con un desplazamiento predominante hacia el oeste. Sin embargo, el nuevo estudio demuestra que esa estabilidad puede romperse en determinadas regiones del planeta.
"La inversión del flujo a gran escala bajo el Pacífico plantea nuevas preguntas sobre el comportamiento del interior profundo de la Tierra. Los científicos ahora quieren averiguar si representa una fluctuación de corta duración, parte de una oscilación repetitiva o un nuevo estado estable para la circulación del núcleo. El seguimiento continuo será esencial para determinar cómo evoluciona el flujo en los próximos años", declaró Frederik Dahl Madsen, de la Universidad de Edimburgo y autor principal de la investigación.
El investigador añadió que el modelo utilizado también indica que el intenso flujo hacia el este comenzó a perder fuerza desde 2020. Además, planteó la hipótesis de que este cambio podría estar relacionado con modificaciones detectadas en el núcleo interno mediante estudios geodésicos y sismológicos, aunque esa posible conexión todavía requiere más investigaciones.
Un hallazgo clave para comprender el campo magnético terrestre
El movimiento del hierro líquido en el núcleo externo genera el geodinamo terrestre, el mecanismo responsable del campo magnético que protege al planeta frente a las partículas cargadas procedentes del Sol. Sin esa barrera natural, la atmósfera y numerosas infraestructuras tecnológicas quedarían mucho más expuestas a la radiación solar.
"Este estudio demuestra que pueden surgir cambios regionales en apenas una década. Los resultados también pueden ayudar a los científicos a investigar posibles interacciones entre el núcleo externo, el núcleo interno y el manto inferior, lo que permitirá comprender mejor el límite entre el núcleo y el manto, una región fundamental para la dinámica del interior terrestre", destacó la científica de la misión Swarm de la ESA, Elisabetta Iorfida.
Los autores subrayan que estos procesos no representan ningún peligro para las personas ni para el clima. No obstante, conocer con mayor precisión cómo evoluciona el núcleo resulta esencial para perfeccionar los modelos del campo magnético, mejorar los sistemas de navegación y comprender con mayor profundidad el funcionamiento interno de la Tierra.
Fuente: larepublica.pe