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En la esquina de Hipólito Unanue en Miraflores, entre música, mezcal y tortillas, Cochinita busca servir tacos mexicanos con el espíritu callejero con el que nacieron. Nada de versiones exageradamente intervenidas, en este espacio la idea es ensuciarse las manos, exprimir limón, probar salsas picantes y comer sin demasiadas reglas.
Detrás del proyecto está Thais Alva, formada en École hôtelière de Lausana, quien decidió aterrizar una propuesta que mezcla técnica, obsesión por el detalle y una visión relajada de la experiencia gastronómica. “No quiero hacer solo un restaurante. Quiero crear una marca que la gente recuerde por la experiencia completa”, asegura.

La historia de Cochinita empezó entre ideas lanzadas sobre una mesa, pensando nombres y platos mexicanos tradicionales. El concepto terminó encontrando identidad en una palabra cercana. “Queríamos algo con personalidad, relajado, que también hablara un poco de nosotros”, explica Thais.
La propuesta toma inspiración directa de Ciudad de México y de la cultura del taco callejero. El menú apuesta por recetas conocidas, pero trabajadas con insumos de alta calidad y procesos largos. En esta lógica, deciden iniciar la carta con una serie de entradas, el guacamole cochinita acompañado de totopos fritos, las ribs de elote peruano con queso y paprika, los taquitos de papa y salchicha con salsa mexicana y crema y las tostadas de bonito marinado, estas últimas, tal como señala Thaís, el tesoro escondido de la carta.
Los fuertes son los tacos, los de birria, por ejemplo, se han convertido en uno de los platos más pedidos. También destacan los tacos de ribeye, langostinos y barbacoa, cocinados lentamente para conseguir sabores más profundos.

Uno de los detalles más importantes para el equipo fue respetar la esencia del taco mexicano sin dejar de adaptarlo al contexto limeño. “No estamos haciendo fine dining, pero sí somos muy precisos con los insumos”, señala Thais. Esa búsqueda también explica por qué algunos productos cambiarán según la temporada.
Las salsas merecen un capítulo aparte, en cada mesa aparecen antes de empezar: una guacatosa de jalapeño y palta, poco picante; otra salsa tatemada hecha con ají panca, mirasol y ají amarillo, con un picor un poco más notorio; y una versión inspirada en la salsa verde mexicana, preparada con charapita y jalapeños porque el tomatillo escasea en Perú, esta sí pica de verdad.
Uno de los más recientes lanzamientos es un taco vegano de coliflor en tempura, inspirado en los fish tacos de Baja California y a esto se le suma el postre que es la cereza del pastel de la carta un bizcocho húmedo de maíz con manjar de olla, sour cream, ralladura de limón y tajín.

Pero si hay algo que sorprende en Cochinita es la carta de cocteles. Todos giran alrededor del mezcal y el tequila, pensados para acompañar los tacos. La Michelada Reina reemplaza el clásico clamato por un zumo de sandía con notas cítricas y dulces. “Queríamos algo fresco, fácil de tomar y que te abra el apetito”, dice Alva.
También aparecen opciones como Flor de Barrio, una reinterpretación de la paloma preparada con flor de Jamaica; el Romance en Oaxaca, un sour elegante con mezcal; el Picarrico, una versión picante de la margarita con jalapeños; y Amargo Corazón, una especie de mezcaloni con notas ahumadas y ligeramente picantes.
Incluso las bebidas sin alcohol nacieron casi de improviso. La ley seca durante las elecciones obligó al equipo a crear versiones alternativas de sus cócteles apenas horas antes de abrir. El resultado terminó funcionando tan bien que hoy forman parte fija de la carta.
Más allá de la comida, Cochinita quiere convertirse en un espacio de encuentro. El equipo ya piensa en brunches mexicanos dominicales, desayunos con chilaquiles y nuevas experiencias para conectar con el público del barrio.
“Queremos que la gente venga, coma rico y se relaje”, resume Thais. Quizá por eso el lugar se siente menos como un restaurante rígido y más como esa taquería a la que uno vuelve porque la pasó bien.
Cochinita está ubicado en Hipólito Unanue 111, Miraflores. Atiende de martes a jueves de 12:00 p.m. a 10:00 p.m.; viernes y sábados hasta las 11:00 p.m.; y domingos hasta las 5:00 p.m.
Fuente: elcomercio.pe