“Colombia se va a mover muy fuertemente; puede estabilizarse o desestabilizarse” tras el avance de De la Espriella y Cepeda al balotaje

Colombia, un país sumido en la peor ola de violencia de la última década, como muchas otras naciones en la región, deberá definir el próximo 21 de junio si va a prolongar la era de la izquierda o girar hacia la derecha más conservadora tras una ajustada primera vuelta de las elecciones presidenciales. Con el 99% de los votos contabilizados, el millonario Abelardo de la Espriella logró 43,7% y se impuso al senador oficialista Iván Cepeda (40,9%).

De la Espriella, un excéntrico abogado y admirador de Donald Trump, se perfila como el favorito con su propuesta de mano dura contra el crimen, megacárceles, entre otras medidas radicales. En tanto, Cepeda, plantea darle continuidad a las políticas del presidente Gustavo Petro y apuesta porlos “excluidos”. En diálogo con El Comercio, Néstor Julián Restrepo Echavarría, analista político colombiano y catedrático de la Universidad EAFIT, analiza las claves de una elección marcada por la polarización, el auge del antipetrismo y la reconfiguración de la derecha colombiana.

LEE TAMBIÉN: La guerra con Irán agotó las reservas de armas avanzadas de EE.UU.: qué dice el informe que preocupa al PentágonoAbelardo de la Espriella (Izq) e Iván Cepeda disputarán la segunda vuelta presidencial en Colombia. (Fotos: AFP).

¿Qué lectura hace de que Colombia haya llegado a un balotaje tan polarizado entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda?

Las encuestas lo estaban mostrando desde el principio, aunque se equivocaron en quién iba primero y quién segundo. En Colombia se generaron dos visiones de populismo muy claras. Por un lado, un populismo clásico latinoamericano, tradicional, corporativista y partidista, basado en una lógica de partido y de masas, que es el de Iván Cepeda con su Pacto Histórico. Esta es una izquierda muy organizada, algo que antes no estaba definido en Colombia

Por el otro lado, hay un populismo disruptivo, que Mario Riorda denomina “populismo brutalista”. Es un discurso fuerte y radical, una mezcla de trumpismo, bolsonarismo y [Javier] Milei, cargado de hiper personalismo y nuevas tecnologías. Estas dos visiones han dejado de lado al centro y al propio uribismo. Hoy podríamos hablar de la jubilación de Álvaro Uribe, quien le cedió su poder político a De la Espriella casi de inmediato, fortaleciendo una derecha radicalizada y antipetrista.

¿Qué revela la baja votación del uribismo, en este caso de Paloma Valencia, sobre el estado actual de la derecha tradicional en Colombia?

La derecha muta, cambia y deja de ser institucional para convertirse en una ultraderecha, apegándose a una narrativa mundial mezclada. La derecha que teníamos era institucional, basada en reglas de juego. Algo muy claro es que la derecha institucional es quien tiene el poder político en el Congreso, con más de 13 senadores, y por lo tanto toma decisiones. De la Espriella apenas tiene cuatro senadores; si gobernara solo, tendría que hacerlo a punta de decretos en un país muy institucional. Mientras tanto, la izquierda ahora es institucional porque tiene la mayoría en el Congreso para tomar decisiones.

¿De la Espriella es el reflejo de un voto ideológico o de un voto de rechazo al gobierno de Petro?

Me atrevería a decir que hay un voto ideológico, sobre todo de grupos cristianos y católicos de ultraderecha que se radicalizaron. Pero también hay una gran mayoría de voto netamente antipetrista y miedo a la izquierda. En Colombia existe ese miedo porque la izquierda estuvo en las armas, y la izquierda democrática actual no logra tranquilizar a ese elector. Prefieren irse al otro lado con alguien que les ofrece otra vez la lógica de la lucha armada en un país donde el conflicto ya ha cambiado y se parece más a un problema latinoamericano urbano que a una guerra sola. Es una mezcla de elector radical (antifeminista, antiaborto) con el miedo a Petro.

El candidato presidencial Abelardo de la Espriella, del movimiento Salvadores de la Patria, gesticula mientras habla con sus simpatizantes tras un cristal antibalas en Barranquilla, Colombia, el 31 de mayo de 2026. (Foto de Rodrigo BUENDIA / AFP).

¿Se podría decir entonces que hubo un peso de la seguridad ciudadana y el orden público en este candidato conservador, en lo que parece ser un momento de esta corriente en la región?

Sí, podría ser. Pero es paradójico: los colombianos le tienen miedo a la izquierda y a la guerra, pero cada vez salen más a pasear y están comprando más Teslas que nunca, a pesar del miedo a la expropiación. Es más un miedo narrativo. El colombiano es un elector que le tiene miedo a lo diferente. No es una lógica de guerra real como en el 2002 o en 1990 contra Pablo Escobar; es un miedo a algo. Es un conflicto urbano. Colombia se parece cada vez más a un país latinoamericano con problemas de la región. No es de guerra sola. Además, la narrativa de la “venezolanización” sigue presente en toda la región y sigue ganando gobiernos a través del miedo, a pesar de que no ocurrió en países como México o Brasil.

¿Qué grupos de votantes serán decisivos para definir el balotaje del 21 de junio?

El primero ya se movió: la derecha moderada de Paloma Valencia (1,700,000 votos) ya se fue con De la Espriella porque nunca estarían con Cepeda. Ahora queda la votación de centro de Sergio Fajardo (un millón de votos) y Claudia López. Están en una discusión seria porque no les gusta ninguno de los dos, pero el centro como opción política desapareció en Colombia. Si el centro decide tomar postura, creo que le sumaría más a Cepeda, aunque no lo veo claro. Fajardo podría salir con que votará en blanco o “se irá a ver ballenas”.

Entonces, De la Espriella, por ahora, tiene la ventaja…

Con el apoyo de Paloma Valencia, De la Espriella llega al balotaje con una ventaja de casi 2 millones de votos. Ahora, la participación subió al 57% (24 millones de votos) y podría llegar al 60%. Mientras las grandes ciudades están muy centralizadas con De la Espriella, hay una periferia (Guajira, Chocó, Amazonía) que antes no votaba y ahora se está movilizando por el voto petrista. Los “caciques electorales” regionales se irán con De la Espriella por su capacidad de negociación, mientras que Cepeda debe cautivar al centro que desconfía de la izquierda.

El candidato presidencial colombiano del partido gobernante Pacto Histórico, Iván Cepeda, habla tras conocerse los primeros resultados de las elecciones presidenciales en Colombia. (Foto de Raúl ARBOLEDA / AFP).

¿Qué mensaje envían estas elecciones sobre el rumbo que los colombianos quieren para el país?

Colombia es un país que, al igual que toda la región, está muy polarizado. Es una polarización bastante fuerte. De ganar De la Espriella, que es quien lanzó la pelota primero, no la va a tener tan fácil porque va a tener una izquierda organizada. Colombia era un país de derecha y las fuerzas políticas de izquierda se organizaron. tocaron el poder y van a luchar por él. También las bases sociales ya se están agrupando. Colombia, ideológicamente, es un país que ha avanzado democráticamente desde una izquierda y una derecha.

De ganar De la Espriella se topará con una serie de obstáculos…

Esa segunda fase de la ultraderecha, el de poder cerrar cosas a lo Nayib Bukele [presidente de El Salvador] e ir posicionando como poder, va a tener que enfrentarse a un grupo muy organizados políticamente y a un parlamento fuerte, también. Entonces no lo va a tener fácil en cuatro años.

¿Y pasará lo mismo si el ganador es Cepeda?

La izquierda tiene el congreso, pero literalmente todavía los empresarios siguen desconfiando de la izquierda. Hay unas élites que no confían en la izquierda. Entonces, también no la tiene fácil. Colombia es un país que se está construyendo. Es muy interesante verlo, pero no sabemos cuál va a ser el resultado. Colombia es un país que se va a mover muy fuertemente, que puede estabilizarse o puede desestabilizarse en un momento determinado si no saben manejar un lado o el otro [conservadores o socialdemócratas] toda esa vertiente contraria que tiene.

Fuente: elcomercio.pe

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