Un gigantesco monolito de acero y hormigón está a punto de convertirse en uno de los proyectos más llamativos relacionados con la crisis climática. Se trata de Earth’s Black Box (Caja Negra de la Tierra), una estructura diseñada para almacenar de forma permanente datos sobre el estado del planeta y documentar las decisiones de la humanidad frente al cambio climático.
Impulsado por la organización australiana Rouser Lab, el proyecto será instalado antes de que finalice el año en una remota zona de Tasmania. Sus creadores aseguran que funcionará como una especie de caja negra similar a la de los aviones, con el objetivo de preservar información que pueda ser consultada por futuras generaciones si la civilización enfrenta un colapso ambiental.

¿Cómo funcionará la Caja Negra de la Tierra?
El monolito tendrá dieciséis metros de largo y cuatro metros de alto, estará construido con acero reforzado y hormigón y fue diseñado para soportar condiciones extremas, como terremotos, incendios forestales, inundaciones, ciclones e incluso posibles actos de vandalismo o ataques deliberados.
La estructura contará con 36 paneles solares protegidos por vidrio templado de alta resistencia, que suministrarán energía a un sistema de almacenamiento capaz de registrar de forma continua información procedente de agencias espaciales, organismos meteorológicos y universidades de distintos países. Todos esos datos alimentarán el denominado Índice Vital de la Tierra, una base que recopila indicadores ambientales y climáticos en tiempo real.

¿Cuál es el objetivo del proyecto?
Según Rouser Lab, la finalidad del dispositivo es crear un registro imparcial de los acontecimientos relacionados con la crisis climática, establecer responsabilidades para las generaciones futuras e incentivar acciones para evitar un deterioro irreversible del planeta. La organización sostiene que el monolito también funcionará como una cápsula del tiempo que permitirá comprender cómo la humanidad respondió a uno de los mayores desafíos de su historia.
No obstante, algunos especialistas cuestionan su utilidad práctica, ya que gran parte de la información climática que almacenará ya se encuentra disponible en bases de datos públicas y de acceso libre. Aun así, sus impulsores consideran que el impacto simbólico de la iniciativa puede contribuir a mantener la atención sobre la emergencia climática. Si el calendario previsto se cumple, Earth’s Black Box comenzará a registrar oficialmente el estado del planeta a finales de este año y se convertirá en uno de los archivos físicos más ambiciosos dedicados a documentar el futuro de la Tierra.
Fuente: larepublica.pe