- El Mundial y los virales que incendiaron las redes: El ‘fake’ del papá de Messi que indignó a Argentina, las jueces que hicieron historia en la Copa y dónde está Lapadula
- El Mundial de las hinchadas: por qué hay tantos argentinos en EE.UU. y qué hace imposible no contagiarse de su amor por la Scaloneta y Messi
Hay mundiales donde Perú compitió. Y hay mundiales donde Perú aparece escondido entre las historias. Este 2026 pertenece a la segunda categoría. La Bicolor no consiguió el boleto, pero el torneo está lleno de personajes que alguna vez caminaron por nuestras canchas, dirigieron equipos peruanos, se enamoraron de nuestras ciudades o construyeron aquí una parte importante de su identidad futbolística. Algunos llegaron siendo desconocidos. Otros se fueron convertidos en ídolos. Todos conservan una cicatriz peruana en la memoria.
Mientras las cámaras enfocan a las estrellas y los estadios se llenan de banderas, hay cinco protagonistas de este Mundial que, de una manera u otra, también cuentan una historia peruana.
Sebastián Beccacece y los tres días en bus para llegar al país
Hoy Sebastián Beccacece dirige a Ecuador. Se mueve nervioso en la zona técnica, da indicaciones durante los noventa minutos y transmite la misma intensidad que lo convirtió en uno de los discípulos más reconocidos de Jorge Sampaoli.
Pero mucho antes de debutar como entrenador en una Copa del Mundo, Beccacece fue un muchacho de apenas 22 años que decidió perseguir una oportunidad en el fútbol peruano. La historia parece inventada por un guionista romántico. Viajó tres días en bus desde Argentina para llegar a Tacna. Tres días. Sin contratos millonarios, sin representantes famosos y sin la certeza de que el esfuerzo tendría recompensa.

Su primera gran experiencia fue en Bolognesi. Después llegaría Sporting Cristal, donde consolidó la sociedad profesional con Jorge Sampaoli. Aquellos años en Perú fueron decisivos para moldear la metodología de trabajo que posteriormente lo acompañaría por Chile, Argentina, Europa y ahora Ecuador.
El entrenador que hoy aparece en los primeros planos de una Copa del Mundo aprendió parte del oficio recorriendo canchas peruanas. Por eso, cada vez que recuerda sus inicios, suele mencionar aquellos días de sacrificio en los que viajar tres días sentado en un autobús parecía un precio razonable para perseguir un sueño.

Del milagro del Real Garcilaso al banco paraguayo
Hay campañas que envejecen bien. La de Real Garcilaso en la Copa Libertadores 2013 pertenece a esa categoría. Trece años después sigue siendo la última vez que un club peruano alcanzó los cuartos de final del torneo más importante de Sudamérica.
Uno de los protagonistas de aquella hazaña fue Diego Carranza. El Pipa se convirtió en símbolo de un equipo que desafió pronósticos, eliminó rivales históricos y convirtió la altura cusqueña en una fortaleza continental. Era un arquero de personalidad fuerte, de esos que ordenan la defensa a los gritos y entienden que liderar también forma parte del trabajo.

Hoy ya no usa guantes para competir. Carranza forma parte del comando técnico de Gustavo Alfaro en la selección paraguaya y se desempeña como preparador de arqueros. Desde ese rol participó en el proceso que devolvió a Paraguay a una Copa del Mundo después de años de frustraciones.
El destino tiene esas vueltas curiosas. El hombre que defendía el arco de Garcilaso ahora trabaja en el escenario más grande del fútbol mundial.
El mundialista argentino que se volvió arequipeño
Néstor Lorenzo pertenece a ese grupo reducido de personajes que parecen haber vivido varias vidas dentro del fútbol. Fue jugador de la Argentina finalista de Italia 90 junto a Maradona. Fue asistente de José Pekerman durante años. Y después llegó al Perú para asumir su primera experiencia importante como entrenador principal.
Lo hizo en Melgar. Su paso por Arequipa fue mucho más que una etapa profesional. Lorenzo encontró una ciudad que lo adoptó y un club que le permitió construir una identidad propia como técnico. Con el cuadro rojinegro alcanzó las semifinales de la Copa Sudamericana 2022 y devolvió prestigio internacional al fútbol peruano.

Aquella campaña todavía es recordada como una de las mejores de un club nacional en los últimos años. Lorenzo dirigía con perfil bajo. Sin estridencias. Sin frases grandilocuentes. Con la misma tranquilidad que hoy transmite al frente de Colombia.
Pero detrás de esa serenidad existe una obsesión por los detalles. Una influencia heredada de Carlos Bilardo, el entrenador que lo llevó al Mundial de Italia 90. Todavía conserva algunas cábalas de aquellos años y varias de ellas nacieron durante su etapa en Arequipa.
Ahora Colombia es una de las selecciones más sólidas del Mundial. Y buena parte de ese entrenador que hoy compite entre los mejores también se construyó en las tardes rojinegras del Monumental de la UNSA.

El panameño que terminó siendo peruano
Hay futbolistas extranjeros que pasan por el campeonato peruano. Y hay otros que terminan formando parte de la memoria sentimental de un club. Alberto Quintero pertenece a la segunda categoría. Cuando llegó a Universitario pocos imaginaban que se convertiría en uno de los jugadores más queridos por la hinchada crema. No era un goleador extraordinario ni una superestrella mediática. Su conexión con el público nació desde otro lugar.
Corría para atacar, para defender y para recuperar balones perdidos. Corría cuando el equipo ganaba y también cuando perdía. Esa entrega permanente terminó conquistando a la tribuna. Su identificación con el Perú fue tan profunda que completó el proceso para obtener la nacionalidad peruana. Un hecho poco habitual para un futbolista extranjero.

Sin embargo, cuando llegó el momento de disputar el Mundial, fue Panamá quien volvió a buscarlo. La convocatoria representó una revancha personal. Después de varios años alejados, Quintero y la selección canalera volvieron a encontrarse. El extremo respondió ayudando a conseguir la clasificación histórica.
Hoy disputa el Mundial con Panamá, pero también lleva consigo una parte importante de la historia reciente de Universitario. Y junto a él, tres futbolistas que también pasaron por el fútbol peruano: Cecilio Waterman y Jiovany Ramos (ex Alianza Lima) y José Fajardo (exCusco FC).

Vinícius y el maestro peruano
Entre todos los nombres de esta lista, ninguno genera tanto impacto mediático como Vinícius Júnior. La estrella brasileña es uno de los mejores futbolistas del planeta, candidato permanente a los grandes premios individuales y figura absoluta del Real Madrid. Sin embargo, existe un detalle de su formación que conecta directamente con el Perú. Ese detalle se llama Paolo Guerrero.

Cuando Vinícius comenzaba a abrirse paso en Flamengo, Guerrero era una de las máximas figuras del fútbol brasileño. El peruano acababa de llegar procedente del Corinthians y su presencia provocó una revolución en Río de Janeiro. El joven Vinícius observaba todo.
Aprendía en los entrenamientos, escuchaba consejos y compartía vestuario con quien entonces era uno de los delanteros más respetados del continente. La relación se fortaleció rápidamente y terminó convirtiéndose en una amistad que perdura hasta hoy.
Años después, cuando Vinícius ya brillaba en Europa, seguía hablando de Paolo con admiración. “Es un gran amigo que me ha enseñado mucho”, reconoció alguna vez. Quizás por eso, cada vez que el brasileño encara defensores en este Mundial, existe una pequeña conexión invisible con el fútbol peruano.

Una huella que no aparece en las estadísticas ni en las transmisiones oficiales. Pero que está allí. Como también están las historias de Beccacece, Carranza, Lorenzo y Quintero. Cinco protagonistas de la Copa del Mundo que alguna vez encontraron en el Perú una estación decisiva de sus vidas.
********
Fuente: elcomercio.pe