
La confirmada visita del papa León XIV al Perú marcará un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia Católica en el país. Su llegada pondrá fin a ocho años sin la presencia de un Sumo Pontífice en territorio peruano y convertirá a León XIV en el tercer Papa que visita oficialmente el Perú. El anuncio ha despertado expectativa entre millones de fieles y ha reavivado el recuerdo de los viajes apostólicos que protagonizaron Juan Pablo II y Francisco, cuyas visitas quedaron ligadas a algunos de los momentos más importantes de la historia reciente del país.

La primera visita de un Papa al Perú ocurrió entre el 1 y el 5 de febrero de 1985, durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry. Juan Pablo II recorrió ocho ciudades en cinco días, pasando por Lima, Arequipa, Cusco, Ayacucho, Piura, Trujillo e Iquitos. Celebró multitudinarias misas, beatificó a Ana de los Ángeles Monteagudo en Arequipa y reunió a cientos de miles de jóvenes en el Hipódromo de Monterrico.

Uno de los momentos más simbólicos se vivió en Ayacucho, donde, en pleno conflicto interno, pronunció mensajes de paz y reconciliación. Su despedida en Iquitos quedó marcada por la recordada frase: “¡El Papa es charapa!”, que el propio pontífice repitió ante la multitud.
Juan Pablo II volvió al Perú entre el 14 y el 16 de mayo de 1988, durante el gobierno de Alan García. Esta segunda visita duró apenas unas 40 horas y se desarrolló exclusivamente en Lima, en el marco del Congreso Eucarístico y Mariano de los Países Bolivarianos.

Durante esos días encabezó la clausura del congreso, consagró el Perú a Nuestra Señora de la Evangelización, envió un mensaje a los reclusos y sostuvo encuentros con religiosos y jóvenes, recordando su histórica visita de 1985.
Treinta años después, el papa Francisco llegó al Perú entre el 18 y el 21 de enero de 2018, convirtiéndose en el segundo pontífice en visitar oficialmente el país y el primero de origen latinoamericano. Recorrió Lima, Puerto Maldonado y Trujillo.

Su agenda estuvo marcada por reuniones con pueblos indígenas de la Amazonía, donde denunció la depredación ambiental, la minería ilegal y la trata de personas. También abordó la corrupción, a la que calificó como un “virus social”, en un contexto de crisis política por el caso Odebrecht.
En Trujillo expresó su solidaridad con las víctimas de El Niño Costero y, en Lima, encabezó la misa más multitudinaria de su visita en la Base Aérea Las Palmas. Su mensaje final giró en torno a la esperanza, la defensa de la Amazonía y la necesidad de fortalecer la institucionalidad democrática.
Fuente: Archivo El Comercio
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