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La sorpresiva victoria de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta presidencial del domingo sacudió el panorama político en Colombia. Mientras el candidato de derecha busca ampliar su ventaja de cara al balotaje del 21 de junio, Iván Cepeda enfrenta el desafío de atraer nuevos apoyos para remontar una diferencia de 673.000 votos. El escenario se tensó aún más después de que el oficialismo se negara a reconocer de inmediato el preconteo electoral. Sin embargo, horas después, el candidato izquierdista desafió a su rival a protagonizar el primer debate rumbo a la segunda vuelta.
Cepeda también reconoció el lunes que tras las verificaciones realizadas por su campaña, no han encontrado evidencias de irregularidades como para cuestionar el resultado de la primera vuelta. El candidato se había sumado la noche del domingo al presidente Gustavo Petro, quien rechazó los datos divulgados por la Registraduría Nacional, entidad organizadora de los comicios.
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El abogado De la Espriella, un outsider de la política que promete un giro a la derecha basado en la seguridad, mano dura contra el crimen y un cambio de rumbo frente al proyecto político de Petro, dio la sorpresa en la primera vuelta al encabezar el preconteo con el 43,74% de los votos.

Mientras que Cepeda, quien en toda la campaña lideró las encuestas, ocupó el segundo lugar con el 40,90% de los sufragios.
La decepción fue Paloma Valencia, del partido uribista de derecha Centro Democrático, que alcanzó solo el 6,92% de votos y se ubicó en tercer lugar.
Este lunes, Cepeda desafió públicamente a De la Espriella a celebrar un debate de cara a la segunda vuelta. El candidato de la derecha radical aceptó la propuesta, pero puso una condición: que Cepeda y el presidente Petro reconozcan primero los resultados de la primera vuelta.

De la Espriella sostuvo que no tiene inconveniente en debatir “de cara al pueblo”, pero insistió en que sus rivales deben dejar de cuestionar el preconteo electoral antes de sentarse frente a frente.
En la misma respuesta, De la Espriella llamó “cobarde” a Cepeda.
La noche del domingo, durante una discurso ante sus simpatizantes, Cepeda cuestionó la trayectoria personal y profesional de De la Espriella, a quien calificó de representante del “fascismo mafioso” y definió como un “estafador de estafadores”.
La dureza de estos mensajes anticipa una campaña de tres semanas para la segunda vuelta marcada por la polarización.

Patricia Muñoz Yi, docente de ciencia política en la Universidad Javeriana de Bogotá, especializada en opinión pública y marketing político, manifestó a El Comercio que el primer lugar obtenido por Abelardo de la Espriella es una sorpresa, ya que las encuestas previas mostraban a Iván Cepeda como favorito para encabezar la votación. Aunque los últimos sondeos ya evidenciaban un crecimiento sostenido del candidato de derecha radical, pocos anticipaban que terminaría superando al aspirante del Pacto Histórico por más de 670.000 votos.
Sin embargo, aseguró que no se puede descartar una remontada de Cepeda en la segunda vuelta.
Según Yi, la principal explicación de su victoria está en la capacidad de De la Espriella para apropiarse del voto conservador y del sentimiento antipetrista que existe en una parte importante del electorado colombiano.
“Abelardo de la Espriella logra apropiarse de ese sentimiento más conservador, más de derecha radical y también captura el sentimiento antipetrista de quienes no desean la continuidad de las políticas del Pacto Histórico. Captó el voto de derecha que inicialmente respaldaba a Paloma Valencia”, señaló.
“Esa transferencia de apoyos fue clave para su victoria en primera vuelta”, agregó.

La experta consideró que el candidato de Defensores de la Patria absorbió buena parte de los apoyos que inicialmente se inclinaban por Paloma Valencia, candidata respaldada por el uribismo tradicional.
“Buena parte de los electores de Paloma Valencia terminaron seducidos por el discurso más confrontacional de De la Espriella. Esa votación terminó en poder de Abelardo y lo llevó a pasar primero en la primera vuelta”, afirmó.
A juicio de Muñoz, mientras Valencia intentó acercarse al electorado de centro, De la Espriella consolidó una estrategia orientada a movilizar a los votantes más conservadores y críticos del gobierno de Gustavo Petro.

Consultada sobre la decisión inicial del presidente Petro y de Cepeda de no reconocer de inmediato los resultados preliminares, la analista se mostró escéptica respecto a los cuestionamientos formulados por el oficialismo.
“Yo me inclinaría por pensar que se trata de una estrategia política frente a una derrota inesperada”, respondió.
Muñoz recordó que el proceso electoral estuvo acompañado por organismos nacionales e internacionales de observación y sostuvo que durante la jornada no se registraron denuncias significativas de irregularidades.
“Lo que hemos escuchado de las misiones de observación es que el proceso ha sido organizado, transparente y claro. El día de las elecciones no se presentaron reclamaciones relevantes en las mesas de votación”, indicó.
En ese sentido, advirtió que las denuncias posteriores podrían afectar la confianza ciudadana en las instituciones.
“Esas reclamaciones preocupan porque siembran desconfianza y tienden a deslegitimar los resultados, pero creemos que es más una voz para generar tensión política que una evidencia de irregularidades”, sostuvo.

Aunque reconoce que De la Espriella parte con ventaja, Muñoz considera que la contienda está lejos de estar definida.
“Para nada está derrotado el Pacto Histórico”, enfatizó.
La analista recordó que Cepeda obtuvo cerca de 9,7 millones de votos y mantiene fortalezas importantes en regiones estratégicas como la Costa Caribe, la región Pacífica y Bogotá, territorios que concentran una parte significativa del electorado nacional.
Por otro lado, señaló que una parte de los votantes de Paloma Valencia podría inclinarse hacia De la Espriella, aunque advirtió que las adhesiones de los dirigentes no garantizan una transferencia automática de votos.
“Los candidatos no son dueños de los votos. Algunos ciudadanos seguirán las orientaciones de sus líderes, pero muchos otros tomarán una decisión diferente, votarán en blanco o incluso se abstendrán”, explicó.
“Por eso las adhesiones serán importantes, pero no suficientes. Ambas campañas deberán buscar nuevos electores y ampliar su base de apoyo”, anticipó.

Para Muñoz, la principal conclusión política de la primera vuelta es el fortalecimiento de la polarización en Colombia.
“Lo que vimos fue un escenario de clara polarización entre dos fuerzas políticas que han tendido a ubicarse en los extremos. Las opciones de centro parecieron diluirse”, afirmó.
La analista consideró que el éxito de De la Espriella y Cepeda demuestra que fueron los discursos más confrontacionales los que lograron conectar con los votantes.
“Lo que terminó calando en la intención de voto de los electores fueron los discursos más radicales. Hay un sentimiento antipetrista y antigobierno que se ha instalado en el país y que terminó siendo relevante a la hora de votar”, concluyó.
Fuente: elcomercio.pe