Diego y Pacífico Sarmiento: la pasión por el downhill que convirtió a padre e hijo en compañeros de ruta

El viento golpea con fuerza en el Morro Solar. Desde lo alto, Lima se extiende hasta perderse en la neblina, mientras decenas de ciclistas recorren senderos de tierra y piedra. Es uno de los puntos más concurridos para la práctica del downhill en la capital, un lugar donde la velocidad y la técnica se ponen a prueba en cada descenso. Entre ellos están Diego (39) y Pacífico Sarmiento (10). Padre e hijo comparten algo más que el apellido: una pasión que los ha llevado a recorrer parajes extraordinarios y a compartir incontables aventuras sobre dos ruedas.

MIRA: Jockey Club del Perú: 80 años de historia, tradición y un renovado impulso que busca reposicionar la hípica en el país

Esta historia empieza mucho antes de que Pacífico se subiera a una bicicleta. Diego tenía apenas seis o siete años cuando uno de sus amigos del parque apareció con una pequeña moto. Era Alejandro Bulos, hijo de Iván Bulos, una leyenda del motociclismo latinoamericano. Aquel encuentro despertó una fascinación que nunca desapareció. Como no tenía la posibilidad de tener una moto propia, encontró en la bicicleta una forma de acercarse a esa sensación de libertad y velocidad. Pasaba los días haciendo saltos improvisados, recorriendo parques y buscando cualquier excusa para seguir pedaleando.

A los nueve años participó en una carrera de cross country en Santa María del Mar. Aquella experiencia, recuerda, le abrió por completo los ojos al mundo del ciclismo. El punto de quiebre llegó en 2002, cuando probó el downhill por primera vez. La experiencia lo atrapó desde el primer momento: apenas semanas después ya estaba compitiendo en Pachacamac, en el cerro del Prado, uno de los escenarios más tradicionales de este deporte en Lima.

Más que compartir un apellido, Diego y Pacífico comparten una pasión que los ha llevado a recorrer juntos innumerables kilómetros sobre dos ruedas.

Para Diego, el downhill significa conexión con la naturaleza, desconexión de la rutina y una comunidad de amigos repartidos por toda Latinoamérica. Su afición lo llevó a competir en eventos internacionales, alcanzar finales en los urbanos de Red Bull y obtener un subcampeonato mundial en el circuito Medieval Lands celebrado en Perú en 2009. Más adelante, decidió aportar al crecimiento de la disciplina organizando el Santísimo Downhill, una competencia que desde hace más de una década reúne a corredores de distintos países y que este año se realizó el pasado mes de abril.

Cuando habla de los mejores lugares para practicar downhill en el país, Diego menciona inmediatamente el Valle Sagrado de Cusco, considerado uno de los destinos más importantes del mundo para el ciclismo de montaña. Pero también destaca una zona menos conocida: la meseta andina de Piura, entre Canchaque, Morropón y Huancabamba. Allí, rodeado de vegetación y antiguos caminos conocidos como culuncos, ha encontrado algunos de los paisajes más impresionantes que ha recorrido en su vida.

EL CAMINO CONTINÚA

Pacífico heredó el nombre de su abuelo y la misma pasión que su padre. Diego le regaló una bicicleta sin pedales cuando tenía apenas dieciocho meses. Nunca más quiso bajarse.

Por estos días, Pacífico pasa entre seis y siete días a la semana sobre una bicicleta. Además del downhill, practica bicicross y motocross. Sigue de cerca las noticias de la industria, conoce a los pilotos más importantes del circuito y conversa con su padre sobre lanzamientos, equipos y competencias. El deporte se ha convertido en un lenguaje común entre ambos.

Padre e hijo han hecho de las dos ruedas un espacio para aprender, crecer y disfrutar juntos del camino.

Los resultados también lo acompañan. A su corta edad ya suma tres medallas panamericanas y tres victorias en fechas continentales. Este año, además, afrontará uno de sus mayores desafíos al competir en Austria y República Checa, escenarios donde se reúnen los mejores talentos juveniles del mundo y donde los equipos profesionales observan de cerca a las futuras promesas.

Mientras el sol cae sobre el Morro Solar, Diego observa a su hijo prepararse para otra bajada. Lo importante, dice, es que disfrute cada descenso. Después de todo, más allá de las medallas y los podios, el downhill les ha regalado algo difícil de encontrar: la posibilidad de recorrer juntos la misma ruta. //

Más allá de las pistas

Diego Sarmiento es fundador de Bike Shop, una tienda especializada en ciclismo de montaña que distribuye bicicletas, equipamiento y algunas de las principales marcas internacionales del sector. Ubicada en Miraflores, se ha consolidado como uno de los referentes del MTB en el país. Más información en Instagram: @bikeshop.lima y en www.bikeshop.pe.

Fuente: elcomercio.pe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *