“¿Dónde está Pixar? ¿Será que me contratan?” Productora de “Toy Story 5” cuenta cómo la cinta original le cambió la vida

La masificación de los dispositivos móviles ha traído consecuencias. Quién no ha visto niños hipnotizados por un celular o tablet en el hospital, aeropuerto, bus y otros espacios públicos [en defensa de ellos, los adultos andamos igual]. Esto es central en “Toy Story 5”, última entrega de la saga animada que alcanzó su clímax en 2010, pero que aún tenía cuerda en 2019 y este 2026 amenaza con recaudar más de mil millones de dólares en la taquilla.

En la película, la niña Bonnie recibe de regalo a Lilypad (Greta Lee), tablet con la que puede jugar y comunicarse con sus nuevas amigas, pero que también la lleva a ignorar a sus juguetes Buzz Lightyear (Tim Allen), Jessie (Joan Cusack), etc. Ante la amenaza que representa la pantalla parlante, los juguetes llaman al vaquero Woody (Tom Hanks), que en la cinta anterior se había quedado a vivir con Bo Peep, lejos de su dueña.

Dirigen la película Andrew Stanton, veterano de la franquicia, escritor de casi todas estas historias, y Kenna Harris, que pasó de diseñar personajes en la serie “We Bare Bears” a cintas como “Frozen 2”, “Elemental” y “Luca”; de esta última incluso creó la secuela “Ciao Alberto”, un cortometraje. Así, “Toy Story 5”, a ratos entretenida pero también conmovedora, es lo que pasa cuando alguien de la generación X y una persona millennial se ponen serios.

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La dignidad del juguete

Harris cuenta a El Comercio que su primer recuerdo de la saga viene de “Toy Story 2” [1999]. La película le impactó tanto que no paraba de dibujar a sus personajes; a Woody, pero sobre todo a Jessie, cuya historia de aparente abandono definió esta historia y cuyos ecos llegan a la cinta del 2026. Todo lo relacionado con ‘Toy Story 2’ fue realmente transformador para mí. Empecé a entender que las películas pueden ser realmente buenas y podían conmoverte de verdad. Y jamás habría imaginado entonces que, más adelante en mi vida, terminaría teniendo una conexión tan especial con esa serie”, indica.

Películas animadas por computadora se hacen en muchos países, pero ninguna es como “Toy Story”. ¿Qué cosa otorga a esta saga una identidad tan propia? Harris sostiene que “hay algo en estos personajes que es muy intrínseco al ADN de estas películas. Hay una dignidad real y seriedad asociadas a ellos, además de una identificación muy humana con sus defectos, pero también ellos han crecido junto a nosotros”.

“Poder experimentar por fin en ‘Toy Story 5’ esta idea de la tecnología entrando a la vida de Jessie, Woody y Buzz, se siente muy propio de esta historia. Estos son juguetes con una forma tan particular de asomarse a la vida y de reflejarla hacia mí de manera muy sorprendente. Así que creo que es su familiaridad, su calidez, lo que hace que ‘Toy Story’ realmente cobre vida”, añade.

En

Cuestión de expectativas

Finalmente, hablar de “Toy Story” no es lo mismo que mencionar cualquier otra cinta de Pixar. ¿Hay mucha presión al trabajar en una historia como esta? “Todos sentimos la presión cuando se trata de una película de ‘Toy Story’, pero en parte porque esa presión también viene desde dentro de nuestro estudio. En Pixar todos somos nuestros críticos más severos y también todos somos fans de la saga”, dice Harris.

“Amamos a Woody y Buzz y sentimos tanta nostalgia por esta serie como las audiencias modernas. Así que, no sé, desde el principio me lo tomé muy en serio. [Pensamos], ‘está bien, tenemos que estar a la altura’, pero, al mismo tiempo, estamos rodeados del mejor equipo posible para conseguirlo, así que la presión empezó a desvanecerse y todo se transformó en una especie de enfoque inspirador”.

Por su parte Lindsay Collins, en su rol de productora de la cinta, tiene una experiencia complementaria: “Con ‘Toy Story’ la mayor presión se siente justo al principio, porque te preguntas: ‘¿De verdad vamos a hacer esto? ¿Hay una historia que contar? ¿Merece la pena?’. Y a veces esa no es la sensación que tienes cuando trabajas en una historia original. Simplemente piensas: ‘No sé, creo que es divertido, tengo esta idea’. Y la presión quizá se va acumulando a medida que avanzas.”

Ella prosigue: “En cambio, con ‘Toy Story’, creo que el punto de máxima presión llega desde el inicio cuando te preguntas: “¿Vamos a lanzarnos al vacío y hacer otra película de estas?”. Y, si lo hacemos, “¿seremos capaces de mantener el nivel narrativo que sabemos que necesita?”. Luego, tan pronto como el equipo empieza a incorporarse y comienzas a beneficiarte de verdad de todo el amor y la experiencia que hay en Pixar, esa presión empieza a disiparse poco a poco, día tras día.”

De izquierda a derecha Kenna Harris (dirección) y Lindsay Collins (producción), parte del equipo de LEE TAMBIÉN: “Francamente, no funcionó”: Tom Hanks y la versión original de ‘Toy Story’, que finalmente fue descartada

Cuando una película te cambia la vida

Lindsay Collins ya tenía experiencia en cine de animación en los años 90, con créditos en “Pocahontas” y “El Jorobado de Notre Dame”, pero “Toy Story” le cambió la vida cuando la vio en cines. “Recuerdo que me voló completamente la cabeza. Pasé quizás los primeros cinco minutos intentando entender lo que estaba viendo, porque se sentía radicalmente distinto a cualquier cosa que hubiera visto antes. Además, me estaba riendo con chistes que se sentían totalmente nuevos y diferentes a cualquier tipo de humor que hubiera visto en una película animada. Estos personajes se sentían como amigos; se sentían como mis iguales”, cuenta a El Comercio.

“Y no era una fantasía. Eran juguetes que hablaban, pero no se sentía fantástico, se sentía muy real. Eran profundamente imperfectos. Quiero decir, Woody empuja a Buzz por la ventana [risas]. Sentía que podía identificarme con lo que ellos estaban viviendo. Y pensé: “No recuerdo haberme sentido así antes”. Sentía que la película me hablaba como a un igual, o incluso como a un adulto que entiende todos estos matices que había en la historia”.

“Vi la película y, a los diez minutos aproximadamente, ya estaba pensando: ‘¿Dónde queda Pixar? ¿Cómo hago para llegar hasta allí? ¿Y habrá alguna posibilidad de que me contraten?’ Y luego me tomó alrededor de un año y medio, más o menos, llegar allí”.

Fuente: elcomercio.pe

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