¿Dónde se come menos carne vacuna en América Latina? El ranking tiene una gran sorpresa

En América Latina, las naciones que registran el mayor consumo de carne por habitante son aquellas con una sólida tradición ganadera y una alta disponibilidad de productos cárnicos, especialmente de origen bovino y avícola. Argentina y Uruguay se mantienen de forma constante entre los principales consumidores de la región. Ambos países destacan por el peso que la carne tiene en su alimentación cotidiana y en su identidad gastronómica. Su producción local también favorece un acceso amplio a estos alimentos. Argentina lidera habitualmente el ranking regional con un consumo anual estimado entre 110 y 120 kilogramos por persona, considerando carne vacuna, pollo y cerdo. La preferencia por la carne de res continúa siendo uno de los rasgos más representativos de la dieta argentina. En segundo lugar, se ubica Uruguay, con un promedio cercano a los 95-105 kilogramos por habitante al año. Este país también figura entre los mayores consumidores de carne bovina a nivel mundial, impulsado por su importante industria ganadera y sus hábitos alimentarios tradicionales.

Estos son los países que consumen menos carne en todo Latinoamérica debido a las diferentes circunstancias económicas

En contraste con Argentina y Uruguay, países como México, Colombia y Perú mantienen niveles de consumo de carne más moderados. En el caso peruano, la ingesta anual por habitante se ubica aproximadamente entre 55 y 65 kilogramos, siendo el pollo la proteína animal de mayor preferencia entre la población. Muy por detrás se encuentran la carne de res y la de cerdo. Otros países de la región presentan cifras similares, como Bolivia, Guatemala, Honduras y Nicaragua, cuyos promedios oscilan entre 45 y 55 kilogramos por persona al año. Venezuela representa una situación distinta debido al fuerte impacto que ha tenido la crisis económica sobre los hábitos de consumo de su población. Antes de 2014, el país figuraba entre los mayores consumidores de carne de Sudamérica, con un promedio estimado de 60 a 70 kilogramos por habitante al año. No obstante, el deterioro económico, la inflación y los problemas de abastecimiento provocaron una marcada reducción en el acceso a carne bovina, avícola y porcina. Como consecuencia, el consumo per cápita disminuyó considerablemente durante los años más críticos de la crisis.

Estas son las razones por la cual algunos países de Latinoamérica consumen más pollo que carne de ganado

En varios países de Latinoamérica el pollo supera ampliamente a la carne de res como la proteína animal más consumida, principalmente por razones económicas, productivas y culturales. La explicación más importante es que el pollo suele ser mucho más barato que la carne de res. Criar pollos requiere menos tiempo, alimento y espacio que criar ganado bovino, lo que reduce los costos de producción. Además, la industria avícola es altamente eficiente: los pollos alcanzan peso de mercado en pocas semanas, mientras que el ganado puede tardar años. Esto permite ofrecer pollo a precios más accesibles para la mayoría de los hogares. También influye la disponibilidad y distribución. En países como Perú, Colombia y México, la producción avícola está muy desarrollada y el pollo llega con facilidad a mercados, supermercados y pequeños comercios en casi todo el territorio. En Perú, por ejemplo, el pollo es un ingrediente central de platos populares como el pollo a la brasa, el arroz con pollo o el caldo de gallina, lo que refuerza su presencia en la dieta cotidiana.

Con respecto al consumo de carne de cerdo también tiene su producción cuyas estadísticas también sorprenden

En América Latina, el consumo de carne de cerdo ha mostrado un crecimiento constante durante las últimas dos décadas, aunque aún se sitúa por debajo del pollo y, en numerosos países, también por debajo de la carne de res. Su mayor presencia en la dieta regional responde a factores como su menor precio en comparación con la carne vacuna, el desarrollo de una producción porcina más industrializada y la amplia oferta de cortes y productos derivados disponibles en el mercado. Esta tendencia ha fortalecido progresivamente su participación dentro del consumo total de proteínas animales.

Brasil y México encabezan el consumo de carne porcina en la región, con promedios cercanos o superiores a los 15-20 kilogramos por persona al año, favorecidos por una sólida industria porcina y una importante tradición culinaria basada en este producto. Chile y Uruguay también registran niveles relativamente elevados. En contraste, países andinos como Perú, Bolivia y Ecuador presentan un consumo más moderado, que suele ubicarse entre 8 y 12 kilogramos por habitante. En el caso peruano, aunque la demanda ha aumentado gracias a la producción nacional y a platos tradicionales como el chancho al cilindro, el lechón, el adobo y el chicharrón, el pollo continúa siendo la proteína animal de mayor preferencia entre los consumidores.

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Fuente: elcomercio.pe

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