El ambicioso plan con el que Xi Jinping quiso conquistar el Mundial de 2050, pero terminó en el fracaso de la selección china

La administración de Xi Jinping —aficionado declarado al fútbol— impulsó planes que buscaban expandir este deporte desde la base hasta la élite. El objetivo de involucrar a millones y construir decenas de miles de canchas y academias se articuló en medidas coordinadas con la Asociación China de Fútbol (CFA) y organismos estatales, orientadas a masificar esta disciplina y profesionalizar la liga nacional.

Desde 2015, el gobierno chino lanzó una política oficial para transformar al país en una “superpotencia del fútbol” antes de 2050, con metas que incluyen clasificar a la selección masculina a un Mundial, organizarlo y ganarlo. Sin embargo, más de una década después, esos objetivos están lejos de concretarse, y la selección continúa con un desempeño irregular y un ranking FIFA todavía modesto.

Los resultados han sido dispares. La selección masculina no ha vuelto a clasificar a una Copa del Mundo desde su única aparición en 2002 y actualmente se ubica alrededor del puesto 91 en el ranking mundial de la FIFA, lejos de los primeros lugares de Asia.

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Puntos del plan de China

  • Fase inicial: masificación del fútbol.
  • Fase de consolidación: profesionalización regional.
  • Fase de élite: potencia mundial del fútbol.

Errores dentro del plan chino

La Superliga China (CSL) vivió un auge mediático a mediados de la década de 2010, con clubes que gastaban grandes sumas en jugadores extranjeros, pero los problemas económicos y cambios en las políticas, incluidos controles salariales y la política estricta de COVID-19, frenaron ese crecimiento.

Muchos clubes importantes enfrentaron crisis financieras e incluso desapariciones, y la liga ha tenido que lidiar con sanciones a equipos por corrupción y amaño de partidos.

Además, la reforma del fútbol en China se vio afectada por debilidades en la formación de base y por una cultura deportiva que históricamente privilegió disciplinas más orientadas al rendimiento individual, como el tenis de mesa y los deportes olímpicos.

La falta de una estructura sólida de academias juveniles y de un sistema que genere talentos de forma sostenida dificulta el salto cualitativo que el plan de 2050 pretendía lograr.

Reformas deportivas

A pesar de los obstáculos, las autoridades siguen impulsando iniciativas como nuevas reglas para regular el fútbol base y combatir la mala praxis, además de proyectos orientados a reforzar la gestión y la disciplina dentro de la CFA.

Sin embargo, la gran meta de Xi de convertir a China en una “potencia futbolística de primer nivel” sigue siendo un desafío a largo plazo, condicionado por reformas profundas en la estructura del deporte, la cultura futbolística y la competitividad internacional del país.

Fuente: larepublica.pe

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