“El Oso”: la serie con Jeremy Allen White dice adiós recordando que los amigos son la familia que uno elige

El creador, director y guionista de la exitosa “The Bear” (“El oso”, en castellano), Christopher Storer, ha optado por ir a lo seguro para despedir la serie que lo mantuvo ‘en boga’ durante los últimos cuatro años. Estrenada la noche del jueves su quinta temporada, queda claro que la propuesta que viera la luz en octubre de 2022 dice adiós con un lema simple, pero contundente: los amigos son la familia que uno elige.

Pero son varios los elementos que deja para el análisis esta última tanda de ocho episodios de “The Bear”. En el cierre de su temporada 4, la serie ganadora de múltiples premios, dejó en evidencia una ruptura luego de que su protagonista, el joven Carmy Berzatto (Jeremy Allen White) finalmente colapse y ‘abandone el barco’. La noticia, informada primero al abogado y asesor legal de la familia, llegó a oídos de la segunda en importancia en el negocio: Sydney Adamu (Ayo Edebiri), quien –evidentemente—no lo tomó nada bien. No solo porque sintió que su socio se lo ocultó, sino porque, de un momento a otro, pudo visualizar cómo el restaurante corría un riesgo real de venirse abajo sin su principal impulsor.

Pero, y esto es un sello muy personal de Christopher Storer, nada queda flotando en esta despedida de una serie llamada a quedar en el recuerdo no solo de los fanáticos de la cocina, sino de aquellos amantes de los dramas intensos y acercamientos casi íntimos. Así, pues, solo unas semanas atrás se estrenaría también en Disney+ una especie de episodio precuela titulado “Gary”. En menos de una hora y apelando a lo que parece ser un recuerdo del pasado, dos personajes emblemáticos de la tripulación, Richie (Ebon Moss-Bachrach) y Mikey (Jonathan Bernthal) deben cumplir un encargo del tío Jimmy (sí, ya era importante entonces el personaje que interpreta Oliver Platt): trasladar una ‘mercancía’ desde Chicago hasta Gary, Indiana.

Una de las escenas de

No parece ser una tarea sumamente difícil, pero sí resulta suficiente para entender por qué durante cuatro temporadas se aludió tantas veces al vínculo entre ambos. Desde que se ven por primera vez hasta el último minuto (cuando todo explosiona), queda claro que entre Mikey y Richie hay más que una amistad: casi un vínculo sanguíneo. Esto, a pesar de que casi todo el trayecto al punto geográfico arriba citado se la pasan discutiendo, insultándose o mandándose al diablo. Por supuesto que, en el desenlace del episodio precuela la tapa de esa ‘tetera’ imaginaria revienta y todo sale volando. Ante nuestros ojos, los ‘hermanos de otros padres’ se lían a golpes. Nada de eso, sin embargo, es capaz siquiera de raspar parcialmente su fraternidad.

Era importante hablar de “Gary” porque, como si se tratase de una introducción a la despedida, en más de una ocasión se hace alusión a dicho viaje, a los puñetes, pero también –como si aún fuera necesario—se confirma que casi todo en “The Bear” gira en torno a Mikey, más precisamente, a su ausencia. Como se recuerda, el hermano mayor de Carmy se quitó la vida, abrumado por diversas dificultades de las que se llegó a sentir incapaz de salir: problemas con la automedicación, deudas financieras y caos familiar.

Si una decisión tan fuerte como un suicidio impacta a familiares, amigos y conocidos durante años, en “The Bear” las cosas no tenían por qué ser diferentes. Por ello, Carmy, Natalie, e inclusive su madre Donna parecen girar como en una especie de bucle sin fin alrededor de esta desaparición. Más quizás el primero, quien –solo para refrescar—se hizo cargo de la hamburguesería quebrada de su hermano para levantar “The Bear”, un restaurante que nace de la nada y, a punta de amistades y exigencias, va contra todo y contra todos por la ansiada estrella Michelin.

En ese contra todo y contra todos bien podría incluirse el arranque de esta temporada final. Para despedir su creación, Storer ha optado por un Chicago bajo un inclemente diluvio. Para los acostumbrados a ver ligeras lloviznas, el panorama en la ciudad sede del restaurante de Carmy es absolutamente adverso. Veredas con charcos, ventanas empapadas, fluctuaciones en la energía eléctrica, temor ante posibles cancelaciones de reservas, pero –y por si fuera poco—una añeja tubería que revienta y amenaza con inundarlo todo dentro del local. ¿Cuándo? El día en que supuestamente llegaría un juez a evaluarlos para entregarles (o tal vez no) una estrella Michelin.

No es la primera vez que a lo largo de sus cinco temporadas la serie pone a sus personajes casi contra las cuerdas frente a dificultades que en algún momento lucen insuperables. Aquí el interés, no obstante, radica en cómo Storer opta por resolver esa pequeña gran dificultad. Antes de todo ello, sin embargo, el realizador no olvida un paso sustancial: cerrar un ciclo reforzando el perfil de sus principales personajes. En esa línea, Tina (Liza Colón-Zayas) arranca la temporada exponiendo en voz casi susurrante a su esposo el temor que tiene de perderlo todo, pero cierra su participación sonriendo porque ha sido designada la nueva jefa de cocina. Marcus (Lionel Boyce) se encumbra con un premio a su talento como pastelero, pero resbala al conocer que su padre lo visitará en el restaurante. Natalie ‘Sugar’ Berzatto (Abby Elliott) deja el sótano de las cuentas y se pone el mandil, pero llora temerosa de que su madre no sepa cuidarle a su bebé por la mañana.

Storer ha optado por darle un cierre decoroso a casi todas esas pequeñas historias que nos acompañaron a lo largo de cinco temporadas. Richie es, muy probablemente, uno de los ejemplos más notorios. El actor que lo interpreta –Ebon Moss-Bachrach—ha encontrado en el último tiempo un sitial mucho más justo con su talento interpretativo. En “The Bear”, su personaje parece haber dejado atrás la impotencia y la testarudez como sus principales características. En su escena final dentro del episodio 8 toma de la mano a su nueva pareja, la coordinadora del restaurant Jess (Sarah Ramos), mientras espera despegue un vuelo que los llevará una semana a Japón. Poco tiempo atrás estuvo al borde del llanto al confesarle a Sydney que teme irse y “dejarlos solos”. Un notable recordatorio de que todos en este sitio de comidas son ‘workaholicos’, pero, sobre todo, humanos, y como muchos de nosotros, alguna vez temimos ser considerados prescindibles. Ese Richie que hoy se quiebra al irse es el mismo que cuatro años atrás insultaba y agarraba del cuello a Carmy, el hermano de Mikey, el mejor amigo que el destino le arrebató.

Dos párrafos aparte para Carmy y Sydney, el corazón de “The Bear”. El primero, hundido en sus problemas emocionales, incapaz de llevar a un segundo nivel lo que parece ser una relación amorosa, pero, sobre todo, injustamente (auto) martirizado por la desaparición de su hermano Mikey. El trayecto argumental que siguió este brillante chef desde la temporada 1 hasta hoy, de soportar la dureza de sus maestros en plena etapa de formación, a terminar aplicando como pasante en un estudio de arquitectura, pasando por aquellas noches en las que acudía a sesiones de alcohólicos anónimos para sentirse algo más cercano a la realidad que vivió su hermano. Ninguna de estas etapas probablemente hubiera sido mejor interpretadas por otro actor que no fuera Jeremy Allen White, un tipo que se ha pasado la vida intentando una y otra vez ser otro en la pantalla. Comenzó a conseguirlo de a pocos, quizás muchos años atrás cuando era el ‘chico cara de pizza’ en “La ley y el orden, unidad de víctimas especiales”, y lo logra con mayor destreza hoy que parece nacido para ser ese cocinero ojos azules que nos hizo decir ‘Yes, Chef’ de la nada y en cualquier momento del día.

En un instante del episodio 8 de la temporada final de “The Bear”, Sydney se reencuentra con su padre en un local de comidas. El momento parece ser uno más hasta que ella rompe el hielo con una frase tipo “es mi primer día libre en 100 años, así que decido pasarla contigo”. La frase, tan agridulce como realista, hoy suena mucho más natural de la voz de Ayo Edebiri porque es la actriz de 30 años (sí, tenía 26 cuando esta aventura arrancó) quien ha sido responsable de ejemplificar hasta dónde somos capaces de esforzarnos por lograr nuestros sueños. La joven aspirante a sous-chef que en la temporada 1 se presentó ante Carmy pidiendo empleo hoy ha tomado la batuta no solo del negocio, sino de la familia Berzatto en general. Y no tácitamente, sino de forma concreta. Todo eso dice Natalie cuando la mira atentamente y le pregunta: ¿en qué puedo ayudar hoy? Sydney es en la historia de Storer una especie de brújula que, por sobre todas las cosas, cree fielmente en lo que hace. Su ejemplo, pues, trasciende más allá de los fogones y platillos decorados. Su despedida es comandando, pero, sobre todo, abriendo su corazón y corriendo a abrazar a Carmy ante la noticia que ambos esperaron por mucho tiempo.

La honestidad de un abrazo como reflejo de que los amigos siempre serán la familia que uno elige.

Fuente: elcomercio.pe

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