El Papa volverá a su casa

Hay noticias que trascienden la agenda del día. La confirmación oficial de que el papa León XIV visitará el Perú durante la primera quincena de noviembre –anunciada este jueves por el presidente José María Balcázar tras una audiencia privada en el Vaticano– es una de esas fechas que se instalan en la memoria colectiva de una nación antes incluso de producirse. No se trata solo de la visita de un jefe de Estado y líder de una de las iglesias más importantes del mundo: se trata del regreso de un hombre que eligió ser peruano.

Robert Francis Prevost llegó por primera vez a estas tierras en 1985, como misionero agustino destinado a Chulucanas, en Piura. Desde entonces, el norte del Perú fue su laboratorio espiritual y su patria adoptiva. Fue obispo de Chiclayo durante casi una década, administrador apostólico del Callao y ciudadano peruano por convicción propia desde agosto del 2015. Cuando el cónclave lo eligió como el 267° Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, millones de peruanos sintieron que algo propio acababa de ocupar el centro del mundo. Ahora ese hombre regresa, y lo hace eligiendo al Perú como uno de sus primeros destinos en el continente americano.

El recorrido previsto –Lima, Chiclayo, Piura, Pucallpa y Cusco– no es un itinerario turístico: es la geografía de su propia historia. En cada una de esas ciudades hay comunidades que lo conocieron antes de que fuera pontífice, feligreses que le dieron el nombre de ‘Don Robert’ y que hoy se preparan para recibirlo como al pastor que nunca se fue del todo .

La comparación con la visita del papa Francisco en enero del 2018 resulta inevitable. El Perú del 2026 no es idéntico al de aquella visita, pero al igual y como ocurrió en esa oportunidad en un país donde más del 70% de la población se declara católica, la llegada del Sumo Pontífice tiene una dimensión que va mucho más allá del protocolo diplomático. Es un acontecimiento que convoca a la fe, a la memoria y a la identidad compartida.

Corresponde recibir a León XIV con la seriedad, la organización y el espíritu de unidad que una visita de esta magnitud exige. El Papa peruano regresa a casa y el país entero debería estar listo para recibirlo como lo que es: de todos.

Fuente: elcomercio.pe

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