El Perú envejece

Las sociedades suelen juzgarse por la forma en que tratan a quienes más necesitan apoyo. Jóvenes, adultos mayores o personas con discapacidad son, en distinta medida, un reflejo de la capacidad de una comunidad para generar oportunidades, protección y bienestar. Sin embargo, la última encuesta mundial de WIN, en la que Datum participa por el Perú, muestra que el problema va mucho más allá de un grupo específico. La percepción predominante es que la sociedad está fallando en el cuidado de quienes enfrentan mayores necesidades, independientemente de la etapa de la vida en la que se encuentren.

A nivel global, cerca de seis de cada diez personas consideran que la sociedad no hace lo suficiente por los adultos mayores, los jóvenes o las personas con discapacidad. Las diferencias entre estos grupos son mínimas, lo que sugiere que no se trata de una preocupación aislada, sino de una percepción más amplia de que la sociedad está fallando en el cuidado de quienes enfrentan mayores dificultades.

En el Perú, esa percepción es aún más marcada. Ocho de cada diez peruanos consideran que la sociedad no cuida lo suficiente a las personas mayores y prácticamente la misma proporción piensa lo mismo respecto de los jóvenes. Tres de cada cuatro opinan que las personas con discapacidad tampoco reciben el apoyo que necesitan. En los tres casos, el Perú figura entre los países de América con las evaluaciones más críticas.

Solemos pensar que las dificultades afectan principalmente a un solo grupo, pero la encuesta muestra algo distinto. Los jóvenes enfrentan un futuro marcado por el alto costo de vida, las dificultades para acceder a una vivienda, la incertidumbre laboral y las secuelas que la pandemia dejó sobre su educación y salud mental. Las personas con discapacidad continúan encontrando barreras para estudiar, trabajar o desplazarse con autonomía. Los adultos mayores, por su parte, no solo necesitan atención, sino oportunidades para seguir participando activamente en la sociedad.

Precisamente, en este último grupo aparece uno de los hallazgos más reveladores. El 86% de los peruanos considera que la discriminación por edad es un problema grave, ubicando al país entre los que muestran mayor preocupación en la región, solo detrás de Colombia. Más aún, quienes perciben una mayor discriminación son también quienes consideran que los adultos mayores reciben menos cuidado. Ambas percepciones parecen formar parte de una misma realidad.

La discriminación por edad no se limita al ámbito familiar. También aparece cuando se cierran oportunidades laborales por la edad, cuando se asume que una persona mayor ya no puede aportar, cuando los servicios se vuelven cada vez más digitales sin considerar sus necesidades o, simplemente, cuando dejan de ser visibles para la sociedad. El cuidado, por tanto, no consiste únicamente en brindar asistencia, sino en reconocer el valor que las personas pueden seguir aportando en cada etapa de la vida.

Esta preocupación cobra aún más relevancia si se considera el cambio demográfico que vive el país. Los resultados del Censo Nacional 2025 muestran que el Perú está envejeciendo rápidamente. En apenas ocho años, la población de 60 años a más pasó de 3,6 a 5,1 millones de personas, mientras que la población menor de 15 años disminuyó. Vivimos más años y tenemos menos hijos, una transformación que obliga a replantear cómo organizamos el cuidado, la participación y las oportunidades a lo largo de toda la vida.

El desafío tampoco recae exclusivamente en el Estado. Las familias, las empresas, las comunidades y las organizaciones tienen un papel igualmente importante. Porque en una sociedad donde las personas viven cada vez más años, el cuidado se convierte en una condición necesaria para construir bienestar, autonomía económica y sostenibilidad para las futuras generaciones.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Fuente: elcomercio.pe

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