Flávio Bolsonaro desafía a Lula: quiénes son las otras figuras de la derecha que buscan llegar al poder en Brasil

La carrera presidencial en Brasil comenzó oficialmente a tomar forma. A poco más de dos meses de la primera vuelta de las elecciones de octubre, el Partido Liberal (PL) proclamó al senador Flávio Bolsonaro como su candidato para disputar la Presidencia, una decisión que confirma que el bolsonarismo seguirá siendo el principal rostro de la oposición pese a la inhabilitación y el arresto domiciliario del expresidente Jair Bolsonaro.

La convención del PL estuvo marcada por la presencia del presidente argentino Javier Milei, uno de los principales referentes de la ultraderecha latinoamericana, cuya asistencia busca reforzar la imagen internacional de Flávio Bolsonaro como heredero político de su padre y como uno de los líderes de la corriente conservadora en la región. Sin embargo, más allá del simbolismo del acto, la proclamación también dejó al descubierto las dificultades que enfrenta el senador para consolidar una candidatura competitiva frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien buscará un cuarto mandato no consecutivo.

MIRA TAMBIÉN: Escándalo en Argentina: ¿qué se sabe de la investigación judicial abierta en EE.UU. que pone en la mira a la AFA?El senador de Brasil Flávio Bolsonaro reacciona junto al presidente de Argentina, Javier Milei, durante la convención nacional del Partido Liberal de Brasil (PL), en São Paulo, Brasil, el 25 de julio de 2026. (Isaac Fontana / EFE)

Las convenciones partidarias, que se extenderán hasta el 5 de agosto, son el escenario donde los partidos brasileños oficializan candidaturas, negocian alianzas y definen las coaliciones con las que competirán en octubre. Aunque se trata de un procedimiento formal dentro del calendario electoral, también representan el primer termómetro real sobre la fortaleza política de cada aspirante antes del inicio oficial de la campaña.

Mientras Lula da Silva llega a esta etapa con un frente político prácticamente consolidado y liderando la mayoría de las encuestas, la oposición continúa buscando la fórmula para unificar a una derecha que comparte críticas al actual gobierno, pero que aún no encuentra un liderazgo capaz de aglutinar a todos sus sectores.

Aunque Flávio Bolsonaro conserva el respaldo del núcleo más fiel del bolsonarismo, su candidatura llega debilitada por una serie de controversias que han erosionado parte del impulso que mostraba meses atrás.

“Es una candidatura bastante golpeada”, resume el internacionalista Francisco Belaunde Matossian a El Comercio. El analista recuerda que el senador ha enfrentado cuestionamientos por distintos frentes, desde las tensiones con figuras cercanas al entorno familiar de Jair Bolsonaro, específicamente con la esposa de su padre, hasta las críticas por sus presuntos vínculos con el banquero Daniel Vorcaro, involucrado en un escándalo financiero que ha generado amplio debate en Brasil.

Esta combinación de imágenes muestra al senador brasileño Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en Brasilia, el 17 de diciembre del 2025, y al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en Brasilia, el 9 de marzo del 2026. (FOTO: AFP).

A ello se sumaron las repercusiones por las declaraciones de un influencer cercano al bolsonarismo sobre el papel de las mujeres en la política, que terminaron alimentando el rechazo de parte del electorado femenino.

Ese desgaste ya empieza a reflejarse en las encuestas. Según Belaunde, mientras hace algunos meses los sondeos mostraban un escenario prácticamente de empate entre Lula y Flávio Bolsonaro, las mediciones más recientes otorgan una ventaja de entre cinco y seis puntos al actual mandatario.

El apellido Bolsonaro continúa movilizando al electorado más conservador, especialmente entre los sectores evangélicos y quienes mantienen una visión crítica del Partido de los Trabajadores (PT). Sin embargo, también arrastra el peso político del intento de golpe de Estado posterior a las elecciones del 2022, un episodio que sigue siendo un factor incómodo para buena parte de la derecha tradicional.

Si algo caracteriza el escenario político brasileño es que la oposición a Lula está lejos de ser un bloque homogéneo. Además del bolsonarismo, existen otros liderazgos que representan distintas corrientes de la derecha y la centroderecha, muchas de ellas con fuerte presencia regional y capacidad de influencia en sectores empresariales y del agronegocio.

Uno de los principales nombres es Ronaldo Caiado, gobernador de Goiás y referente histórico de la derecha conservadora vinculada al sector agropecuario. Aunque aparece como el tercer aspirante mejor ubicado en algunos sondeos, su respaldo ronda apenas el 4%, insuficiente para disputar seriamente la Presidencia, pero suficiente para convertirse en un actor importante en una eventual negociación política.

También figuran Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo y exministro de Infraestructura de Jair Bolsonaro, considerado por numerosos analistas como el dirigente con mayor proyección dentro de la derecha moderada; Romeu Zema, gobernador de Minas Gerais y representante del liberalismo económico con un discurso favorable a las privatizaciones y la reducción del Estado; y Ratinho Júnior, gobernador de Paraná, identificado con una centroderecha pragmática enfocada en la gestión pública y el desarrollo regional.

El PSD confirma la candidatura de Ronaldo Caiado a la presidencia. (FOTO: Cámara de Diputados de Brasil).

Sin embargo, pese a compartir una agenda favorable al mercado y una postura crítica frente al gobierno de Lula, ninguno de estos dirigentes parece dispuesto, por ahora, a alinearse sin condiciones detrás del apellido Bolsonaro.

“Hay algunos políticos de derecha tradicional que no se quieren acercar a la ultraderecha”, explica Belaunde. “No hay que olvidar que el apellido Bolsonaro está relacionado con el intento de golpe. Eso para muchos resulta incómodo”, agrega.

Para el internacionalista, esa distancia responde tanto a diferencias estratégicas como a un cálculo electoral. “Si hubiera otro candidato menos polémico, eventualmente podría irle mejor a la derecha”, sostiene.

La gran incógnita de la oposición pasa por determinar si será capaz de construir una candidatura verdaderamente competitiva antes del cierre definitivo de las alianzas partidarias. Hasta el 5 de agosto, los partidos aún pueden negociar coaliciones, una característica del sistema electoral brasileño que suele redefinir el tablero político en las semanas previas al inicio oficial de la campaña.

Sin embargo, Belaunde considera que la fragmentación continúa siendo el principal problema del campo conservador. “Es una derecha fragmentada”, afirma. “Los gobernadores no se quieren acercar por el apellido Bolsonaro y por todo lo que representa el intento de golpe. Eso puede pasarle factura a Flávio Bolsonaro”, sostiene.

Aun así, el analista evita dar por cerrado el escenario electoral. Recuerda que experiencias recientes en América Latina, como las de Daniel Noboa en Ecuador, demostraron que una campaña puede cambiar de rumbo en pocas semanas. “Nunca se sabe. En política puede pasar cualquier cosa. Puede aparecer un candidato que crezca rápidamente, aunque hoy el escenario parece bastante marcado”, señala.

Del otro lado del espectro político, Lula da Silva encara la campaña desde una posición comparativamente más favorable. El presidente llega con la alianza renovada junto al vicepresidente Geraldo Alckmin y con el respaldo esperado de la mayoría de las fuerzas de izquierda con representación parlamentaria. Aunque su frente es menos amplio que el que construyó en el 2022 para derrotar a Jair Bolsonaro, mantiene una base política considerablemente más cohesionada que la oposición.

Para Francisco Belaunde, la estrategia del mandatario debería seguir orientándose hacia el centro político antes que hacia los sectores más ideologizados de la izquierda. “Yo más bien veo que a Lula le convendría aliarse con partidos de centro [de derecha]”, afirma. “Eso ya le dio resultado anteriormente. Es una receta que le fue útil para llegar a la Presidencia”, asegura.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC), en Sao Paulo, Brasil, el 24 de julio de 2026. (Isaac Fontana / EFE)

A su juicio, un giro hacia posiciones más radicales podría alejar a votantes moderados que han respaldado históricamente al líder del Partido de los Trabajadores (PT).

El internacionalista considera, además, que uno de los principales activos de Lula sigue siendo precisamente su perfil político. “Lula es una izquierda moderada. No es una izquierda populista. Eso es lo que le ha permitido ser presidente y ganar elecciones”, sostiene.

La presencia de Javier Milei en la proclamación de Flávio Bolsonaro y la creciente cercanía entre el bolsonarismo y sectores conservadores de Estados Unidos han abierto el debate sobre cuánto pueden influir esos respaldos internacionales en la campaña brasileña.

Francisco Belaunde cree que el efecto podría ser el contrario al esperado. “Lo que hizo Milei al presentarse e insultar a Lula da Silva puede ser contraproducente”, afirma. “No creo que, a estas alturas, alguien como Donald Trump sume votos en general. Habría que ver qué dicen las encuestas, pero esa es mi impresión”, explica.

En las últimas semanas, además, las tensiones entre Brasil y Estados Unidos se intensificaron tras nuevos anuncios comerciales de Washington y las críticas de dirigentes bolsonaristas al gobierno de Lula por el deterioro de la relación bilateral.

La elección brasileña trasciende las fronteras del país. Brasil, junto con México y Uruguay, permanece entre las principales economías latinoamericanas gobernadas por fuerzas de izquierda o centroizquierda, en un contexto regional donde varios países han girado hacia opciones conservadoras.

Una eventual reelección de Lula da Silva consolidaría un cuarto mandato presidencial y enviaría un mensaje político relevante para la región. “Lo que demostraría es que es mejor una izquierda moderada que una izquierda populista”, sostiene Belaunde. “Ese ha sido el secreto de Lula. En cambio, las izquierdas populistas tienen muchas menos posibilidades de llegar al poder”, comenta.

Mientras tanto, la derecha brasileña afronta una disyuntiva decisiva. La proclamación de Flávio Bolsonaro resolvió quién encabezará al Partido Liberal, pero dejó abierta la pregunta más importante de cara a octubre: si el bolsonarismo todavía es capaz de reunir a toda la oposición bajo un mismo liderazgo o si las diferencias entre la derecha radical y la derecha tradicional terminarán favoreciendo las aspiraciones reeleccionistas de Lula da Silva. La respuesta comenzará a definirse en las próximas semanas.

Fuente: elcomercio.pe

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