Galarreta para rato, una crónica de Fernando Vivas sobre el primer vicepresidente de Keiko Fujimori

Entre los tres –‘Keiko, Lucho y Miki’- ya han elucubrado quién hará qué. Es el trío íntimo a partir del cual Keiko Fujimori armará primero gabinete y luego gobierno. Luis Galarreta podría en ambos -está en el bolo de la PCM- mientras Miguel Torres podría concentrarse en el senado. No lo sabemos por ahora, pero la sola expectativa pone a ‘Lucho’ en el candelero.

Él mismo se ha reservado un cargo secundario que nadie se daría cuenta si lo deja: es parlamentario andino actual y electo. O sea, lo eligieron en el 2021 y se acaba de reelegir.

LEE TAMBIÉN: La jornada de Keiko Fujimori: ¿De qué habló con Milei? ¿Y cuáles son las opciones que baraja para el MEF?

Desde que postuló a ese ente gris y desarmado; se percibió la señal de que quería aprovechar el perfil bajo para consagrarse a su partido sin que nadie lo acusara de faltar a su mandato. Le gusta trabajar alianzas, acuerdos y manejar campañas para colocar mesas directivas.

Luis Dyer, Keiko Fujimori y Luis Galarreta muestran copias de miles de actas.
Fotos: César Campos/@photp.gec

Es funcional para los acuerdos políticos aunque su verbo público sea áspero y confrontador, sobre todo cuando ve un trapo ‘rojo caviar’ delante y embiste como toro. No llega a herir ni a matar a nadie, pero habrán oído, como si fueran sus resoplidos de furia contenida, sus ironías sobre las supuestas motivaciones del rival caviar.

También habrán notado que, en las últimas semanas, Galarreta suena prudente y conciliador. Hasta habla de la izquierda sin el dejo irónico que siempre subraya cuando la alude. Ahora se ahorra el ‘seguro van a decir que….’, ‘ya me imagino lo que piensan estos…’, ‘nosotros no nos quejamos como ellos cuando….’. Está en modo ‘somos gobierno y hay que abrir los brazos a todos’.

Luis Galarreta forma parte del círculo de confianza de Keiko Fujimori y la ha acompañado en más de una campaña electoral. (Foto: El Comercio)

A propósito de brazos, hay que decir, sin temor ni resquemor, que Lucho no los tiene completos y usa prótesis. Él mismo hizo notar su discapacidad cuando postuló al Congreso en el 2006, entonces como candidato de Unidad Nacional (era del partido Renovación, de Rafael Rey, parte de la alianza UN) y popularizó el lema: “A mi nadie me rompe la mano”.

El mensaje era claro: soy como soy, puedo bromear con el tema, y vamos para delante. Su imparable empuje lo hizo pasar de Renovación al PPC en el 2009, partido con el volvió a ser congresista el quinquenio siguiente. Fue portavoz de su bancada pero le cayó mejor a otro grupo: Fuerza Popular.

Si rastrean citas y dichos pasados de Galarreta podrán encontrar rastros de su antifujimorismo de derecha; pero una vez que se hizo naranja pasó a reivindicar hasta la historia oficial de Alberto Fujimori.

Hoy parece naranja de nacimiento. Es otro caso, como Fernando Rospigliosi o Hernando Guerra García, de un jale que supera la expectativa de enraizamiento dentro del grupo de acogida.

Hasta ahora, Luis ha toreado las incesantes preguntas sobre quiénes integrarán el gabinete, incluyendo aquella sobre sí mismo. En el único caso donde ha sido, digamos, asertivo, es en decir que quiere que Luis Carranza sea MEF; de lo que no podemos inferir que lo será pues la decisión final es del invitado, no de quien lo invita. Aunque no podemos asegurar si Luis u otro serán del gabinete; sí podemos estar seguros de que está participando activamente en el casting.

Luis Galarreta y Miguel Torres acaban de ser proclamados como primer y segundo presidente de la República por el JNE (Foto: @Shebas07 / X)

Volvamos al negociador político. Aunque no lo crean, repito, su aspereza discursiva oculta a un hombre de pactos y entendimientos. En el 2019, cuando Martin Vizcarra tenía arrinconado al Congreso con la bala de plata de la cuestión de confianza, Galarreta entabló más de una reunión con Salvador del Solar, primer ministro de Vizcarra, para llegar a un pacto en torno a un adelanto de elecciones para el 2020 en lugar del 2021 y el consecuente cese de hostilidades. Si ello se frustró y pasamos por la disolución del Congreso y la posterior vacancia de Vizcarra; fue a pesar de él, fue pura intransigencia de terceros.

Luis Galarreta fue elegido presidente del Congreso para periodo 2017-2018. (Foto: Andina)

Por lo pronto, vemos a Galarreta como el principal vocero naranja luego de la propia Keiko y antes que Torres, quien quedó mosqueado tras la entrevista en la que contó lo que para él fue la ‘gesta colectiva’ de la caída de Castillo y los maliciosos entendieron como una confesión de ‘complot’. Luis tiene que improvisar y morderse la lengua para no dar ninguna señal de venganza o rencor, sino de convocatoria y conciliación. Tiene que lucir más plural que nunca porque lo que viene -sea lo que sea que haga en el gobierno- lo tendrá de imán de pedidos, conflictos y antipatías.

Por lo pronto está acompañando a Keiko en varias de las citas que tiene con políticos, líderes gremiales y personajes independientes que desfilan por el local partidario en San Borja. Algunos de los que han pasado por allí, aunque no confiesen el motivo de su visita, van para el casting. Galarreta es uno de los que les toma la prueba.

Fuente: elcomercio.pe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *