Un hallazgo en la Antártida transforma la interpretación sobre la evolución de la corteza terrestre. Un equipo internacional de geólogos detectó fallas activas en una zona histórica de estabilidad, lo cual prueba que esas estructuras tectónicas despiertan tras millones de años de inactividad. La revista científica Geology publicó las conclusiones, bajo la dirección del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y el Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC).
El análisis, localizado en el margen pacífico de las islas Shetland del Sur, junto a la Península Antártica, exige reevaluar los modelos geodinámicos regionales. "Nuestros resultados muestran que los sistemas tectónicos no desaparecen necesariamente cuando cesa la subducción. Incluso millones de años después pueden ser reactivados por la influencia de sistemas vecinos todavía activos", destacaron los expertos Ricardo León (IGME-CSIC) y Roger Urgeles (ICM-CSIC).
¿Cómo se descubrió en la Antártida el sistema de fallas que reactivó una zona tectónica inactiva?
La iniciativa científica ICEFLAME localizó un conjunto inédito de rupturas tectónicas en el fondo marino austral mediante tecnología sísmica y batimétrica de alta resolución. Ese entramado de desgarre abarca más de 250 kilómetros entre las islas Elefante y Rey Jorge, al occidente de la Península Antártica. Según el estudio divulgado en la revista Geology, dichas fracturas alteran el lecho oceánico, a pesar de que el proceso de subducción correspondiente a la antigua placa Phoenix concluyó hace casi tres millones de años.

El hallazgo transforma la teoría previa sobre el margen pacífico en las Shetland del Sur, un sector considerado extinto tras aquel evento geológico. En la actualidad, el avance hacia el oeste de la South Scotia Ridge —una de las fronteras dinámicas más relevantes del continente blanco— transmite tensiones a esta área y desencadena una nueva etapa de deformación terrestre.
Este fenómeno reconfigura el relieve submarino con la aparición de cuencas, el reordenamiento de cañones, la alteración de sedimentos recientes y la presencia de volcanes de fango activos. "Lo más sorprendente es que estamos observando cómo la Tierra puede volver a activar estructuras que parecían 'apagadas' desde hace millones de años", remarcaron los investigadores Ricardo León y Roger Urgeles.
¿Por qué se reactivó una estructura geológica apagada tras millones de años?
El descubrimiento descarta una amenaza geológica inminente en la zona, pero comprueba que los márgenes tectónicos extintos recuperan dinamismo al absorber tensiones de sistemas adyacentes. Específicamente, esa alteración no proviene de la antigua subducción, sino del impacto directo de la dorsal South Scotia Ridge, cuya energía modifica de manera constante las fuerzas subterráneas.
Ese hallazgo geofísico ofrece evidencia tangible de un fenómeno antes restringido a hipótesis teóricas. La investigación confirma que la transferencia de energía entre placas despierta fallas milenarias, transformando la visión sobre el desarrollo continental. "El trabajo constituye además una de las primeras demostraciones geofísicas directas de un fenómeno que hasta ahora solo había sido propuesto en otros lugares del mundo", afirmó el experto Roger Urgeles (ICM-CSIC).
Descifrar esos movimientos resulta vital para descodificar el pasado terrestre y perfeccionar los esquemas de la dinámica planetaria interna. Sobre las implicaciones del avance científico, el investigador Ricardo León (IGME-CSIC) destacó que las observaciones "permiten comprender mejor algunos patrones geológicos y geodésicos detectados previamente en la zona, cuya explicación permanecía abierta". En consecuencia, el análisis antártico impulsa nuevas vías de estudio respecto a la reconfiguración litosférica global.
Fuente: larepublica.pe