¿Gobierno de unidad nacional y partido político de empresarios?

Quién gobierne a partir del 28 de julio, ¿debe hacerlo solo o en alianza?, esta es una decisión que no solo compete a quien gane, sino, primordialmente, a quienes eventualmente sean convocados.

Pero sea en el oficialismo o en oposición, deben tener en cuenta lo siguiente: los resultados electorales de la segunda vuelta, con empate y el voto contra alguien, nos dicen que la población: i) no quiso extremos ni autoritarismos; ii) no apostó por los perfiles ni fórmulas que originalmente nos ofrecieron los finalistas; iii) se cansó de la incapacidad de la clase política actual, la confrontación, y de los discursos de odio; iv) no quiere modelos que destruyan el país y su economía; y, v) está harta de los políticos corruptos, del “amiguismo”, las “repartijas”, los “pactos mafiosos”, y de los blindajes.

La mayoría de peruanos ha pedido: i) un gobierno con autoridad, pero sin autoritarismo, que gobierne para todos los peruanos sin excepción; ii) un gobierno en el que se convoque a los mejores y a los más honestos, sean o no del partido; iii) un Ejecutivo que trabaje con honestidad y eficiencia; iv) un Congreso que realmente fiscalice y que haga un control político eficaz pero responsable.

Debemos volver a tener un oficialismo y una oposición fuertes, que coordinen, pero que se vigilen mutuamente; un balance de poderes que impida las desviaciones y la concentración del poder, las componendas partidarias o personales en el Ejecutivo o en el Congreso, los malos manejos, la corrupción. No más un Ejecutivo obsecuente ni autoritario; ni un Congreso déspota o segundón.

Señales muy importantes serían, por ejemplo, tener un gabinete muy profesional, competente y honesto; que el Ejecutivo no tenga la Presidencia de las Cámaras, y sí la oposición; que la presidencia de las comisiones como las de Fiscalización, Ética, y otras que investigan y sancionan, estén en manos de la oposición.

No será fácil dejar atrás las “políticas”, “alianzas”, y “prácticas” que la clase política ha tenido hasta hoy, pero si se quiere hacer un buen gobierno, deben hacerlo.

Esto incluye también a algunos sectores de la clase empresarial, que muchas veces han contribuido con esas “políticas” y “prácticas” tratando de sacar provecho o de pescar a río revuelto.

Es muy saludable escuchar a voceros empresariales decir que tienen ahora la intención de participar en política, pero no suena bien que quieran tener un partido político. Los buenos empresarios de todos los tamaños y condiciones deben estar presentes en todas las regiones, en todas las actividades, y en todos los partidos, para luchar por su sector, región, y por su país.

Se trata de dar un ejemplo, un mensaje, y un aporte, a todo nivel y para beneficio de todos. Hacerlo desde un partido puede terminar siendo sectario o discriminatorio. No se trata de seguir dividiendo, porque ya bastante divididos están los empresarios y sus gremios.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Fuente: elcomercio.pe

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