El presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, explicó que el país puede registrar terremotos complejos con dos eventos de gran magnitud en un mismo proceso de liberación de energía, un escenario que ya ocurrió durante el sismo de Pisco de 2007. El especialista brindó estas declaraciones al advertir sobre la alta actividad sísmica del territorio peruano y la necesidad de fortalecer la preparación de la población.
Durante una entrevista con Canal N, el titular del IGP recordó que frente a Lima existe una zona de acumulación de energía identificada por estudios científicos, donde eventualmente podría producirse un sismo de gran magnitud. En ese contexto, señaló que la vulnerabilidad de la capital depende de diversos factores, entre ellos las características del suelo, las condiciones de las edificaciones y la concentración de habitantes.
Las zonas de Lima con mayor vulnerabilidad ante un terremoto, según el IGP
Hernando Tavera indicó que la vulnerabilidad sísmica de Lima no está determinada únicamente por un distrito, sino por la combinación de distintos elementos. Entre ellos mencionó la calidad de los suelos, la antigüedad de las viviendas, la resistencia de las construcciones, la morfología del terreno y la densidad poblacional.
Como ejemplo, señaló que sectores como Lomo de Corvina, en Villa El Salvador, presentan una mayor sensibilidad debido a sus suelos arenosos. También mencionó algunas zonas de Ventanilla, además de viviendas ubicadas en laderas de cerros, márgenes de ríos y áreas desarrolladas mediante autoconstrucción. A ello se suman sectores antiguos del Callao y del Cercado de Lima, donde la antigüedad de las edificaciones incrementa la vulnerabilidad.
Calidad del suelo, autoconstrucción y población: los factores que elevan el riesgo en Lima
El presidente del IGP explicó que los terremotos con dos fases de liberación de energía pueden repetirse en el Perú debido a la dinámica tectónica propia del Cinturón de Fuego del Pacífico. Como antecedente, recordó el terremoto de Pisco de 2007, cuando el movimiento sísmico presentó dos rupturas consecutivas que fueron percibidas por la población, incluso en Lima.
Finalmente, Tavera reiteró que la mejor forma de reducir los riesgos es fortalecer la cultura de prevención. Recomendó identificar las zonas seguras dentro de las viviendas y edificios, conocer las rutas de evacuación y participar de simulacros familiares, laborales y escolares, con el fin de que la población esté mejor preparada ante la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud.
Fuente: larepublica.pe