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Adaptar literatura clásica es como empuñar una espada de doble filo. Christopher Nolan lo sabía al tomar “La Odisea” de Homero y hacerla película. En consecuencia, hay quienes, como griegos y troyanos, asumen bandos distintos para defender o atacar detalles de la cinta, principalmente la elección del elenco.
En la cinta, Odiseo (Matt Damon), rey de Ítaca, navega hacia su hogar tras ganar la Guerra de Troya, pero los dioses lo hacen vagar por 10 años. Su esposa Penélope (Anne Hathaway) lo espera mientras intenta contener a los pretendientes que, liderados por Antínoo (Robert Pattinson), quieren forzar su mano en matrimonio y controlar así el reino.
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En el poema épico la belleza de Helena motivó la guerra cuando Paris, príncipe de Troya, la secuestró (o tal vez ella se fue por amor, dependiendo de la fuente). Descrita en el texto como una mujer de “cabello claro” y “brazos blancos”, Nolan le da el rol a la afrodescendiente Lupita Nyong’o, ganadora del Óscar.
¿Desafiar el mito?
“Hay una cantidad de versiones impresionante sobre la guerra de Troya y el personaje de Helena y diferentes caminos que ella pudo haber tomado a lo largo de su vida”, cuenta a El Comercio la escritora colombiana Gabriela A. Arciniegas, quien escribió novelas sobre el personaje, la trilogía de “La reina condenada”.
En ese sentido también hubo críticas al difundirse el rumor de que Elliot Page, actor transgénero, sería Aquiles.
“Si uno mira la época en que se desarrolla la Guerra de Troya, el periodo micénico, uno se da cuenta de que había otras corporalidades y mentalidades, una idiosincrasia muy diferente de la que le tocó a Homero. Es otra cultura, lengua, alfabeto. Entonces esto permite una amplitud a la hora de elegir intérpretes para ciertos roles”, añade la escritora, quien diferencia la elección de Nolan con la serie “Bridgerton” (Netflix), que tiene protagonistas de origen étnico incongruente con su posición socioeconómica.
En todo caso, la película es pretexto para volver al clásico y acercarse a obras que reescriben el original, particularmente el rol de las mujeres. Mientras Arciniegas hizo lo suyo con Helena, al darle más agencia, la española Lidia G. Merenciano lanzó “Penélope”, secuela de “La Odisea” que es una búsqueda de justicia; y la canadiense Margaret Atwood (“The Handmaid’s Tale”) creó “The Penelopiad” como una desmitificación del héroe, mostrándolo en toda su violencia. Porque matar a 108 pretendientes y 12 criadas solo tiene un nombre.
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Un asunto humano: Nolan y el Sahara Occidental
Desde antes del estreno organizaciones de derechos humanos aseguraron que “La Odisea” podría normalizar la explotación del territorio donde filmó parte del metraje, en el Sahara Occidental, que está en poder de Marruecos pero cuya población nativa, saharauis, estaría siendo dejada de lado. Originalmente el territorio fue una colinia de España, que la abandonó en 1976.
Es entonces cuando Marruecos tomó posesión del territorio, un sitio al que la organización Reporteros sin Fronteras califica de “desierto para periodistas”, donde los comunicadores que intentan reportar sobre las condiciones de vida sufren represión, sea cárcel o destierro.
Esta semana el festival de cine FiSahara llamó a boicotear la película, pues consideran que filmarla en el territorio ocupado “contribuir a la represión del pueblo saharaui”. Para ellos, al filmar en un territorio de ocupación marroquí, el cineasta y su equipo contribuyen a un “blanqueamiento” de la ocupación. El cineasta no se ha pronunciado sobre esta controversia, pero sí habló en general sobre las críticas a su cinta.
Fuente: elcomercio.pe