Il Trovatore en el Teatro Municipal, el éxito de Verdi en la Lima del XIX

En mayo de 1863, el público limeño llevaba meses esperando la llegada de la compañía lírica italiana que el empresario y barítono Rossi-Ghelli había ido a contratar a Europa. Debido a la ausencia de poco más de tres años sin temporadas líricas, los aficionados locales estaban especialmente impacientes. El redactor de El Comercio advertía entonces el reto que los artistas tenían por delante al ofrecer el primer montaje de “Il Trovatore”, drama escrito por el español Antonio García Gutiérrez con partitura de Giuseppe Verdi.

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Lo cierto es que el miedo a presenciar un fiasco se diluyó a los pocos minutos de aquella primera función de abono. “El señor Rossi-Ghelli ha dado, en la elección de los artistas, una prueba más de su exquisito gusto y del cuidado que ha puesto en corresponder a las esperanzas del público limeño”, apuntó el cronista. “‘Il Trovatore’, una de las composiciones que más fama han dado a Verdi, después de haber recorrido en triunfo la Italia entera y toda la Europa, traspuso por fin el Atlántico y llegó a nuestras playas”, añadió.

En la nota consta que el público no cesó de aplaudir durante la ejecución y se retiró del teatro completamente satisfecho. Se ovacionaron las dotes de la soprano Bazzuri, su voz suave y aterciopelada, y su actuación animada y natural. Asimismo, se destacó el papel de la contralto Forti, dueña de una voz de extensión poco común. Por su parte, del tenor Maximiliani se aplaudió su método y naturalidad, lo que sucedió también con el barítono, el señor Bellini. Pocos años después, varios actos de “Il Trovatore” ya podían escucharse en los repertorios de conciertos junto con otras piezas del gusto de los limeños, como “Lucía de Lammermoor”, “Semiramide” o “L’elisir d’amore”.

El 20 de setiembre de 1876, a las 8 en punto de la noche, un segundo montaje de “Il Trovatore” –que celebraba el quinto aniversario de la unificación italiana– resultó un acontecimiento en el Teatro Principal. En aquella presentación de marcado signo patriótico, todo el personal de la Gran Compañía Doble de Ópera-Lírica italiana, vestida de etiqueta, apareció con estandartes desplegados para cantar el himno a Garibaldi, luego de que la orquesta interpretara la marcha real de Italia. Los limeños no esperaron mucho para un tercer montaje del espectáculo de Verdi: el 12 de setiembre de 1878, esta vez en el escenario del Politeama y a cargo de una compañía española, la obra repitió su predecible éxito.

Fuente: elcomercio.pe

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