Incore 2026: Lima vuelve a liderar el ranking de competitividad, pero la criminalidad dinamita su institucionalidad

Luego de tres años, Lima recuperó el primer lugar en el Índice de Competitividad Regional (Incore), elaborado anualmente por el Instituto Peruano de Economía (IPE). El ranking muestra que las regiones más competitivas se concentran en la costa central y la costa sur, mientras que las de menor competitividad se ubican en la sierra norte y el oriente del país.

El Incore evalúa la capacidad de las regiones para aprovechar sus recursos y generar bienestar y crecimiento económico. Para ello, analiza 42 indicadores agrupados en seis pilares de competitividad: entorno económico, laboral, infraestructura, salud, educación e instituciones.Los puntajes se expresan en una escala de 0 al 10.

Lima lidera el ranking de competitividad regional con 7,5 puntos, seguida por Moquegua (7,5), Arequipa (7), Tacna (6,9) e Ica (6,6). En contraste, Loreto se mantiene como la región menos competitiva del país con 3,6 puntos. Antes de ella se ubican Ucayali (4,1), Huánuco (4,4), Amazonas (4,5) y Puno (4,6).

La criminalidad limita el crecimiento

Lima ocupa el primer lugar en 9 de los 42 indicadores evaluados y lidera los pilares de Infraestructura y Educación. Su ascenso del segundo al primer puesto responde a una mejora en los indicadores laborales, impulsada por una mayor formalización de su fuerza laboral. Sin embargo, la inseguridad ciudadana continúa deteriorando su desempeño institucional.

De acuerdo con Martín Valencia, jefe de Estudios Económicos del IPE, durante el último año el nivel de criminalidad en Lima estuvo 28% por encima del promedio nacional. Además, el 34% de sus comisarías se encuentran en buen estado, cuando en 2019 esa proporción alcanzaba el 60%.

La delincuencia también afecta a Moquegua, donde el pilar Instituciones se ha visto seriamente impactado. Aun así, la región registra el mayor porcentaje de comisarías en buen estado, con 54%. En contraste, el promedio nacional es de 30%. Por su parte, Madre de Dios no cuenta con una sola comisaría en buen estado y Ucayali, Amazonas, Puno, Huánuco y Cajamarca presentan porcentajes inferiores al 20%.

“Para la macrorregión sur, si bien tiene tres de las regiones más competitivas del país, también persisten desafíos, sobre todo en seguridad ciudadana, dentro del pilar de Instituciones. Regiones como Cusco, Arequipa y Moquegua tienen los índices de delincuencia más altos”, señaló Valencia.

Las brechas persisten

Encabezar el ranking no significa necesariamente que estas regiones hayan logrado cerrar las brechas sociales, económicas o de infraestructura que aún persisten. Ello responde a que su desempeño es desigual entre los distintos pilares evaluados. No obstante, la diferencia en los niveles de competitividad y bienestar entre las regiones (heterogeneidad) se ha reducido.

Como ejemplo, el IPE comparó a Lima, que ocupa el primer lugar, con Loreto, ubicada en la última posición. En 2016, la distancia entre ambas era de 4,6 puntos; en la edición actual del ranking, esa brecha se redujo a 4 puntos, en una escala de 0 a 10.

La mejora en la heterogeneidad del ranking se explica, en parte, por el avance de regiones como Apurímac y Pasco, cuya producción económica ha crecido gracias a la actividad minera. Paralelamente, ambas han registrado mejoras en indicadores de salud y educación.

Los datos del IPE también evidencian que las brechas regionales siguen siendo significativas. En el caso de los logros de aprendizaje en Matemática en educación primaria, solo el 6% de los estudiantes de Loreto alcanza un rendimiento satisfactorio, mientras que el promedio nacional es de 3% y Tacna registra 54,6%.

Otra brecha identificada corresponde al acceso a agua clorada. En este indicador, Pasco presenta la cifra más baja, con apenas el 3,2% de su población con acceso al servicio, frente a un promedio nacional de 41,7%, mientras que en Lima, la cifra alcanza el 80,5%.

En cuanto al acceso a Internet, el promedio nacional es de 76,5%; sin embargo, en Puno solo el 57,7% de la población cuenta con este servicio.

“El objetivo de la descentralización era que los gobiernos nacionales, es decir, regionales y municipalidades que están más cerca de la gente, puedan resolver mejor los temas de políticas públicas en sus propios territorios por su cercanía. Lo que hubiésemos querido es que se vaya acortando la brecha entre todos, y eso no ha ocurrido en todos los casos”, afirmó Valencia.

Avances y retrocesos

Madre de Dios, Ayacucho y Puno registraron los mayores avances respecto del Incore 2025. Madre de Dios subió del puesto 15 al 13, gracias a una mejor infraestructura, su entorno económico e instituciones, destacando que fue la segunda región con mayor acceso a agua clorada (72%). Ayacucho ascendió del puesto 17 al 15 y destacó como la quinta región con mayor acceso a agua en hogares (95%), por encima del promedio nacional (90,7%). En tanto, Puno subió del puesto 23 al 21 por lograr el tercer mayor incremento de los ingresos por trabajo (+14,9%, ajustando por inflación).

En contraste, Tumbes registró el mayor retroceso, del puesto 13 al 16 por una menor resolución de expedientes judiciales (de 38,7% de expedientes resueltos del total de la carga, pasó a 30,9% de la carga judicial) y porque, por cuarto año consecutivo, tuvo el gobierno regional con menor aprobación: solo 4,8% de la población considera que su gestión es buena o muy buena. También sufrió la caída de la conclusión secundaria en jóvenes entre 17 y 18 años (de 85,5% a 78,0%).

Durante la exposición, se resaltó la posibilidad de utilizar al Incore como una guía para orientar las políticas públicas, de cara a las elecciones regionales de octubre. En ese sentido, Valencia recomendó que las acciones de los gobiernos subnacionales deben orientarse a fomentar la inversión privada, cerrar brechas de infraestructura, elevar la calidad educativa y aumentar la lucha contra la criminalidad.

“El Incore sirve de herramienta para centrar el debate en tiempos electorales, y aún fuera de ellos porque está al alcance de las autoridades para cambiar estas condiciones. En esta edición hemos incorporado hasta casos de buenas prácticas para que los gobiernos repliquen los ejemplos”, destacó por su parte Carlos Gallardo, gerente general de IPE.

Fuente: elcomercio.pe

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