Keiko Fujimori pidió este martes 28 de julio una reconciliación nacional durante su primer mensaje a la Nación como presidenta del Perú. "Estoy empeñada en lograr los objetivos de orden y de reconciliación nacional, términos perfectamente compatibles", afirmó ante el Congreso. La mandataria cerró su discurso con la consigna "¡Viva la reconciliación nacional!", pero en ningún momento pronunció la frase derechos humanos, ni mencionó a las víctimas de las protestas o la masacre de La Cantuta.
La ceremonia empezó con un gesto de rechazo. Minutos antes de que Fujimori tomara la palabra, las bancadas de Juntos por el Perú y algunos integrantes de Ahora Nación mostraron fotografías de las víctimas de las protestas registradas entre 2020 y 2025. Después, se retiraron del hemiciclo. La presidenta respondió con un gesto de disgusto.
Roberto Sánchez, rival de Fujimori en la segunda vuelta, encabezó una manifestación paralela frente al Palacio de Justicia. El dirigente y otros representantes de la oposición pidieron justicia por las víctimas de la represión estatal, mientras la nueva mandataria se alistaba para recibir la banda presidencial en el Congreso. “Soy capaz de reunirme con cualquier diabla con tal de lograr justicia para nuestro pueblo, y si ahora es la ocasión que así sea”, mencionó a Panamerica.
El reclamo no fue improvisado. Gisela Ortiz, hermana de uno de los asesinados en la masacre de La Cantuta, había cuestionado días antes ese mismo llamado a la reconciliación. La activista sostuvo que quienes no piden perdón por sus delitos no pueden pronunciar esa palabra. Familiares de víctimas del primer gobierno de Alberto Fujimori y de la represión reciente respaldaron el reclamo en una conferencia de prensa el 21 de julio.
Seguridad, El Niño y sueldo mínimo: la agenda que no incluyó a las víctimas
En materia de institucionalidad, Fujimori sí ofreció una definición precisa, aunque distinta a la de derechos humanos. Como sexto objetivo de su gestión, prometió "fortalecer el Estado de Derecho, la democracia y las instituciones". Ratificó "el firme compromiso con el absoluto respeto a la independencia de poderes y a las libertades individuales, en particular la libertad de expresión y la de prensa", a las que calificó como la base de todo Estado de Derecho. Anunció además un diálogo con el sistema de justicia para introducir mecanismos meritocráticos, siempre "respetando la independencia de poderes".
El resto del discurso priorizó la economía y la seguridad ciudadana. Fujimori anunció un cronómetro de 1,826 días de gestión y dos frentes de emergencia nacional: el fenómeno El Niño y la inseguridad ciudadana. Para el segundo frente, adelantó que las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad en las zonas bajo estado de emergencia, en coordinación con la Policía Nacional.
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En el plano económico, la mandataria confirmó el incremento de la remuneración mínima vital de 1,130 a 1,300 soles, acompañado de un bono compensatorio único para las micro y pequeñas empresas. También presentó la creación de la Autoridad Nacional Digital, que otorgará una identidad digital a cada ciudadano, como parte de un plan de desregulación estatal.
Hacia el cierre, Fujimori insistió en su llamado a la unidad sin nombrar a las víctimas de la violencia política. "No hay dos Perú distintos; hay un solo Perú, vibrante, multicultural, fuerte y milenario que está listo para ponerse de pie", dijo. Agregó que asumía el mando "con la firmeza que se necesita para gobernar, pero también con la sensibilidad necesaria para escuchar y sanar las heridas de nuestro pueblo". La frase, la más cercana a un reconocimiento del dolor causado por la violencia reciente, tampoco incluyó una mención directa a los derechos humanos.
Fuente: larepublica.pe