Con la reciente confirmación de la visita del papa León XIV al Perú en noviembre, una estadía que podría prolongarse 10 días, la agenda internacional del pontífice se viene configurando con ahínco. Sin duda, el paso por nuestro país será un hito, no solo por lo que significa que el jefe de la Iglesia Católica nos visite, sino porque se trata del regreso de Robert Prevost, un sacerdote estadounidense que decidió ser peruano.
Desde noviembre pasado, León XIV emprendió sus viajes fuera de la frontera italiana. A fines del 2025 estuvo en Turquía y el Líbano, y en lo que va del año ha visitado Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial; además de estar en el Principado de Mónaco y recientemente en España. El 2026 podría cerrarse en Argentina y Uruguay, dos países que quedaron fuera de la agenda de Francisco.
Al llegar a España, el Papa ya había publicado la encíclica “Magnifica Humanitas”, un trascendental documento de 110 páginas que se centra, sobre todo, en el impacto de la inteligencia artificial y la tecnología en la sociedad, uno de los temas que más preocupan al Santo Padre.
Desde que fue elegido jefe de la Iglesia Católica, León XIV ha ido midiendo las responsabilidades de su cargo a un ritmo discreto y analítico, acorde con su personalidad y su formación profesional y religiosa, y por eso ha recibido críticas de ambos lados: de quienes añoran el estilo frontal y sencillo de Francisco, y de quienes esperaban que sea más tradicional y ortodoxo.
Ambos lados olvidan que Prevost no solo ha sido un pastor agustino, sino que se formó en matemáticas, filosofía, teología y derecho canónico, además de haber sido jefe de todos los obispos del mundo, por lo que conoce los entresijos de la curia y el poder, pero también de las carencias y necesidades de aquellos que quedan al margen. Por eso no dudó en plantarle cara a Donald Trump, a sabiendas de los comentarios que recibiría a cambio; tampoco en criticar abiertamente a los millonarios dueños de las ‘big tech’ y negarse –por ahora– a visitar Estados Unidos.
Y por eso tampoco sorprendieron sus discursos en España, donde lanzó dardos a unos y otros sin sonrojarse, aupado por los millones de fieles que lo acompañaron en cada una de sus homilías y presentaciones. En las Cortes Generales (el Parlamento), donde dio uno de sus discursos más políticos, habló de la doctrina social de la Iglesia, la defensa de la dignidad de la persona, la unidad y la reconciliación, pero también del aborto y la eutanasia. Y en África ya había hablado de dictaduras y autoritarismos. Poco a poco, vamos conociendo que León XIV no es altisonante, pero su voz pausada pero firme puede ser más contundente.
Fuente: elcomercio.pe