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Controlar las emociones de los niños puede convertirse en un reto constante para padres y cuidadores, especialmente cuando enfrentan episodios de enojo intenso. La ira infantil suele aparecer como respuesta a situaciones de frustración, cuando los menores no consiguen aquello que desean o esperan obtener. Negarse a comprar un juguete, limitar el consumo de algún alimento o imponer ciertas reglas son algunas de las causas más comunes de estas reacciones. Estas explosiones emocionales, conocidas como rabietas o pataletas, suelen manifestarse con llanto, gritos y resistencia, lo que dificulta su manejo y pone a prueba la paciencia de los adultos. Un “berrinche” puede desesperar a cualquier padre o madre, la forma de actuar para calmar puede ser hasta violenta, pero ahora los especialistas tienen las frases necesarias.
Esta es la frase que se debe decir a los niños en sus momentos de rabia porque se sentirá comprendido
Cuando un niño atraviesa un episodio de ira, la amígdala cerebral asume el control de sus emociones, limitando temporalmente su capacidad para razonar. En estas circunstancias, frases como “cálmate” o “vete a tu cuarto” suelen resultar poco efectivas, ya que el menor puede interpretarlas como una actitud de rechazo o una amenaza. Esto incrementa la frustración y dificulta que logre recuperar la tranquilidad. Ante este escenario, el psicólogo Jeffrey Bernstein recomienda utilizar una frase de ocho palabras: “Sé que estás enfadado, estoy aquí para ayudarte”. Con este mensaje, el adulto valida las emociones del niño, le permite identificar lo que siente y refuerza la sensación de acompañamiento. La empatía y la calma transmitidas favorecen la regulación del sistema nervioso del menor, facilitando que recupere el control emocional de forma gradual.
Cómo se aplica esta técnica en los menores durante su “berrinche” y la actitud que se deben tener después
Para que esta estrategia tenga mejores resultados, los especialistas recomiendan que el adulto se coloque a la altura del niño, preferiblemente de rodillas, y mantenga contacto visual durante la conversación. Esta postura ayuda a reducir la sensación de autoridad o confrontación, creando un ambiente de mayor confianza. Asimismo, es fundamental hablar con un tono de voz calmado, pausado y sereno, ya que elevar la voz anula el efecto regulador del mensaje.
Tras expresar la frase de apoyo, lo más recomendable es guardar silencio para permitir que el menor procese lo escuchado y libere gradualmente la tensión emocional. Una vez que su respiración se estabilice y recupere la calma, será el momento adecuado para conversar sobre lo ocurrido. En ese diálogo se podrán identificar las causas del conflicto y buscar, de manera conjunta, alternativas para resolver la situación de forma positiva.
¿Cuándo los niños explotan en rabia? Conoce esos momentos para estar prevenidos y saber calmarlos
Los berrinches son manifestaciones intensas de frustración, enojo o impotencia que suelen presentar los niños cuando no logran expresar adecuadamente sus emociones. Estos episodios pueden incluir llanto, gritos, patadas, arrojarse al suelo, lanzar objetos o rechazar las indicaciones de los adultos. Son más frecuentes entre los 2 y 5 años, etapa en la que los menores aún desarrollan el autocontrol y las habilidades de comunicación. Diversas situaciones cotidianas, como la frustración o la negativa a cumplir un deseo, pueden desencadenar este tipo de reacciones emocionales.
- Frustración por no conseguir lo que desean.
- Cansancio, hambre o sueño.
- Cambios en la rutina.
- Dificultad para comunicar sus necesidades.
- Necesidad de llamar la atención o poner a prueba los límites.
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Fuente: elcomercio.pe