La misión del Dr. Calisto para descentralizar la cirugía compleja en el Perú

Cada vez que el doctor Juan Luis Calisto regresa a Perú, lo hace con un objetivo claro: operar a niños cuyos casos representan algunos de los mayores desafíos de la cirugía pediátrica. En su reciente visita, el cirujano pediatra llegó al Hospital de Emergencias Pediátricas para participar en una operación que permitió intervenir gratuitamente a un menor con una malformación anorrectal compleja, una condición congénita que requiere un alto nivel de especialización y un trabajo coordinado.

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Esta jornada, como las anteriores en las que ha trabajado, no solo busca cambiar la vida de los pacientes y sus familias, sino que también se ha convertido en un espacio de capacitación para cirujanos peruanos, quienes participan en cada procedimiento y conocen de cerca técnicas quirúrgicas utilizadas en los principales centros médicos del mundo.

Ese intercambio de conocimientos es, precisamente, uno de los aspectos que más valora el Dr. Calisto. Después de casi una década ejerciendo como cirujano pediatra en Estados Unidos, hoy es frecuente que otros especialistas le deriven sus casos más complejos. “Es muy satisfactorio ayudar a los cirujanos con aquellos pacientes que presentan mayores dificultades. Poder encontrar una solución cuando las cosas no han salido como se esperaba le da un valor especial a mi trabajo”, reconoce.

Actualmente se desempeña en el Nicklaus Children ‘s Hospital de Miami y colabora con otros centros de alta complejidad en Estados Unidos, como la Cleveland Clinic de Florida y el Children’s National. Sin embargo, nunca perdió el vínculo con el Perú, ya que la medicina apareció en su vida mucho antes de ingresar a la universidad. De niño acompañaba a su abuelo, catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y especialista en programas de tuberculosis de la Organización Mundial de la Salud, a observar muestras bajo el microscopio, una experiencia que despertó la curiosidad que terminaría convirtiéndose en su vocación.

Tras estudiar Medicina en el Perú, viajó a Estados Unidos para realizar la residencia en cirugía general. Fue durante una rotación en cirugía pediátrica cuando encontró el camino que definiría su carrera. “Los niños son los mejores pacientes. Siempre dicen la verdad y, cuando dejan de sentir dolor, se ponen a jugar”, afirma.

Uno de los episodios que marcó su vida profesional ocurrió en una de sus primeras campañas médicas en el país con la fundación Red de Corazones. Recién terminada su especialización en la Universidad de Pittsburgh, conoció a una recién nacida que había sido desahuciada por un supuesto tumor maligno. Tras una evaluación minuciosa, descubrió que en realidad padecía una compleja malformación pélvica corregible. La operación fue extremadamente difícil y se realizó sin sangre disponible, bajo el ruego de una madre que solo pedía una oportunidad para su hija. La intervención fue un éxito rotundo; hoy, aquella pequeña es una niña de nueve años que crece sana y feliz en la selva peruana.

“Ese caso me enseñó que debía volver”, afirma Calisto. “La idea es que los niños puedan recibir tratamiento en su propio país, sin necesidad de depender de especialistas que vengan de fuera”. Con esa filosofía, a través de la fundación ya ha operado a alrededor de 60 niños en el Perú y cerca de 120 en distintos países de Latinoamérica.

Durante su participación en el más reciente Congreso Peruano de Pediatría, el doctor también aprovechó para compartir los avances más importantes de la especialidad, desde las técnicas mínimamente invasivas y la cirugía robótica hasta el uso de la inteligencia artificial para optimizar diagnósticos y tratamientos. Convencido de que la tecnología no reemplaza al médico sino que potencia su precisión, Calisto insistió en que el conocimiento debe permanecer en el país para que cada vez más niños accedan a tratamientos de alta complejidad sin tener que salir del Perú.

El Dr. Calisto fue uno de los invitados internacionales al XXXII Congreso Peruano de Pediatría 2026.

Fuera del quirófano, el Dr. Calisto descubrió otra forma de educar a través de las pantallas. Desde hace dos años participa en un segmento mensual dentro de la cadena Telemundo llamado “Un minuto de salud” y utiliza sus redes sociales para divulgar información médica confiable, consciente de la responsabilidad de combatir la desinformación. “La única manera de luchar contra la desinformación es ofreciendo mejor información. Hoy Instagram es el nuevo canal de televisión y los médicos tenemos la obligación de estar allí”, sostiene.

Respecto al panorama local, Calisto considera que el país cuenta con médicos excelentes, pero que el sistema sufre brechas graves en infraestructura, transporte sanitario y descentralización de especialistas fuera de Lima.

Para Juan Luis Calisto, el mayor reconocimiento de su carrera no radica en el prestigio internacional ni en los hospitales donde trabaja, sino en la posibilidad humana de devolverles el futuro a pacientes para quienes, muchas veces, parecía que ya no quedaban respuestas.

Fuente: elcomercio.pe

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