¿Por qué es necesario crear una nueva instancia en el Perú cuando ya existen los mecanismos formales para realizar lo deseado?
La reciente creación de la oficina de la presidenta electa es un ejemplo más de cómo tratamos de zafarnos de lo institucional y formal para crear espacios paralelos y poco transparentes.
Ya existe en nuestro sistema jurídico un mecanismo para hacer la transferencia al nuevo gobierno que es supervisado por la Contraloría General de la República. No es necesario crear un organismo paralelo que no sabemos a quién rendirá cuentas.
Esta es solo una forma de burlarse de la normatividad y transparencia necesaria. Por ejemplo, al inicio del gobierno de Pedro Castillo, fue muy criticado el uso de la casa en Sarratea como local central de la transferencia. Ello, debido a su falta de transparencia: no había registro de visitas y tampoco de reuniones, no había control del uso de los recursos como el transporte, los aportes y donaciones.
Según la presidenta electa Keiko Fujimori, lo que se busca con esta medida es responder rápidamente a los retos del nuevo gobierno que entra en menos de un mes, especialmente el fenómeno de El Niño, uno de los principales problemas que aquejan al Perú actualmente. Sin embargo, más que rapidez –aunque también es necesaria–, necesitamos eficacia, vigilancia ciudadana y una eficiente gestión pública desde todos los poderes del Estado.
La preocupación general es válida. Especialmente cuando se trata de Fuerza Popular, una organización política que pitufeó fondos y recibió mochilas con dólares en el pasado, que creó un ministerio de la presidencia que captó buena parte de la corrupción durante el gobierno de Alberto Fujimori.
Pedro Pablo Kuczynski, en su momento, también pecó de poco transparente cuando negoció, por ejemplo, con los congresistas ‘Avengers’. José Jerí, por su lado, fue vacado por reunirse secretamente con un empresario chino. Y así sucesivamente. Diferentes formas de burlarse de la normatividad y transparencia necesarias.
Con todas estas experiencias fatídicas en diferentes períodos y gobiernos, ya deberíamos estar muy conscientes de que todo aquello que vaya paralelo a la ley y a los reglamentos normalmente descarrila y perjudica la institucionalidad democrática del país.
Fuente: elcomercio.pe