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En algunas ocasiones, lo primero que se piensa es que el otro es débil y prefirió huir de la confrontación, pero detrás hay algo más potente. De seguro te ha pasado que te topaste con alguien a quien le cuesta guardar silencio y siempre busca las palabras más fuertes para ‘defenderse’ o que alza la voz constantemente para demostrar más poder, pero también con aquellos que su respuesta fue totalmente distinta y guardaron la calma sin caer en provocaciones. La psicología se ha encargado de analizar por qué algunas personas callan en una discusión y la respuesta no tiene que ver con una falta de interés, sino que entendieron que el silencio puede decir más que cualquier palabra y así encontraron una forma mucho más inteligente de cuidar la conversación y lo que pensaban decir. Aquí te lo explico para que, si te toca estar en medio de un enfrentamiento verbal, puedas analizar cómo se comportan los otros o tú mismo encuentres mejores maneras de intercambiar opiniones.
¿Qué significa que alguien se quede callado en una discusión?
Hay momentos en los que el volumen de voz se empieza a elevar y la crudeza de las palabras aumenta. Este escenario no es cómodo para nadie; sin embargo, hay quienes parecen sentirse a gusto peleando, mientras que otros optan por el silencio. Ellos no están huyendo de la discusión, sino que aplicaron una estrategia de regulación, ¿en qué consiste?
La psicóloga Olga Albaladejo explicó en entrevista con la revista ‘Cuerpomente’ que se trata de guardar silencio para poder usar palabras reflexivas y constructivas, en lugar de dejarse llevar por la ira. Y es que durante un enfrentamiento verbal el cerebro entra en modo defensa y es una forma de ordenar lo que se está sintiendo o de evitar que la situación escale.
“Cuando sentimos amenaza, aunque sea emocional, la amígdala, que es una estructura cerebral relacionada con la detección del peligro, se activa rápidamente”, indicó y es algo que se conoce también como “secuestro de la amígdala” y en ese estado reaccionamos en lugar de responder. Entonces se pierde la capacidad de pensar fríamente: “porque cuando estamos muy activados emocionalmente, seguir hablando no siempre ayuda. A veces empeora la discusión porque las palabras salen de la defensa, no desde la reflexión”.

Por qué el silencio es saludable en una discusión
Guardar silencio cuando lo que vamos a decir podría hacer daño al otro es mejor que seguir peleando y lanzando frases que luego pueden terminar en arrepentimiento. Ante esto, la psicóloga hace una diferenciación entre un silencio que es saludable y uno que castiga.
“La diferencia está en la intención, en la duración y en la forma de comunicarlo. El silencio regulador busca recuperar calma para poder hablar mejor después. La persona no desaparece emocionalmente, no deja al otro en incertidumbre. Suele comunicar algo como: ‘Necesito unos minutos para calmarme y seguimos hablando’. Eso da seguridad”, explicó para luego añadir que el silencio saludable no es tampoco evitación ni cobardía. “Durante mucho tiempo hemos asociado el silencio a la retirada emocional, como si callarse significara no tener argumentos, no saber defenderse o no querer implicarse. Pero la psicología actual distingue claramente entre diferentes tipos de silencio”.
Entonces, el silencio saludable es una pausa consciente que una persona hace cuando percibe que su sistema nervioso está demasiado activado para dialogar bien. Y es que lo mejor siempre será contestar desde la calma y tomarse una pausa para no tener una reacción inmediata.

En qué casos el silencio puede ser peligroso para la psicología
Algunas personas tienen incapacidad para expresar lo que necesitan, lo que les molesta o lo que sienten. “Cuando una persona convierte el callarse en su forma habitual de relacionarse, el problema deja de ser la regulación y pasa a ser la desconexión emocional (…) La inhibición emocional sostenida se ha asociado a mayor estrés fisiológico, más ansiedad y peor calidad relacional”, señaló la experta.
Si se usa como una pausa consciente, puede ayudar a ordenar ideas y volver a la conversación desde otro lugar, pero si se transforma en una forma constante de evitar el diálogo, puede generar distancia y frustración en una relación o cualquier otra situación grupal.
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Fuente: elcomercio.pe