Laptops más caras y recibos de luz abultados: el costo de la inteligencia artificial sigue aumentando

La inteligencia artificial (IA) está transformando el trabajo, la economía y la vida diaria en el ámbito global. Su impacto no solo es visible para quienes usan sus herramientas para diseñar itinerarios de viaje o crear imágenes o aplicaciones complejas en cuestión de segundos, sino que incluso aquellos que no lo hacen sienten cada vez con más frecuencia las consecuencias del avance de esta tecnología, sobre todo en sus bolsillos.

El gigantesco crecimiento de centros de datos y demás infraestructura necesaria para la expansión de la IA está causando un aumento en el precio de las computadoras, laptops, tablets, teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos. Las empresas de IA multiplican sus inversiones millonarias para adquirir chips de memoria, semiconductores y otros componentes que son indispensables para su tecnología, pero también para fabricar los aparatos que más usamos a diario. También se espera que el gasto masivo en IA siga presionando al alza la inflación en EE.UU.

“El aumento del costo de los chips es un punto preocupante porque afecta la economía de los consumidores. En el Perú, hoy en día ya no se encuentran computadoras de menos de mil soles y si las hay usan tecnología vieja. Eso se debe al encarecimiento de los precios de los chips, que va a seguir en aumento porque los centros de datos o datacenters demandan el uso de una gran cantidad de chips”, explica a El Comercio Juan Carlos Luján, comunicador peruano y divulgador sobre temas relacionados con la IA generativa.

En el corazón de la revolución de la IA están, precisamente, los centros de datos. Nos conectamos a ellos cada vez usamos ChatGPT o Gemini para realizar una tarea. Además de una gran cantidad de hardware, su funcionamiento requiere volúmenes enormes de agua y energía, algo que genera cada vez más rechazo entre la ciudadanía en todo el mundo.

La Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará para 2030.

Consumidores enojados

En Estados Unidos, la preocupación va más allá de los colores políticos. Los consumidores denuncian el incremento en las facturas de servicios públicos –principalmente en la electricidad– debido a los centros de datos de la IA. A ello se suman los temores por el derroche del agua y el efecto que puedan tener en sus comunidades las superestructuras e instalaciones físicas diseñadas para desarrollar IA generativa a gran escala.

“Para poner un ejemplo muy ilustrativo, la creación de una sola imagen artificial en Gemini o Chat GPT equivale a la carga de un celular. Esto nos da una idea del consumo de energía que tiene esta tecnología a través de sus centros de datos, que son los que normalmente provocan desde el problema de la escasez de chips hasta los cuestionamientos sobre el alto consumo de energía eléctrica”, apunta Luján, que enfatiza que estos centros usan refrigeración o grandes cantidades de agua para lograr el enfriamiento que requieren para funcionar.

La inteligencia artificial (IA) es cada vez más importantes para diversas áreas de la vida diaria.  (Imagen: Freepik)

Hace poco más de una semana, los comisionados del Condado de Palm Beach, en el sur de Florida, rechazaron la ampliación del Proyecto Tango, que busca construir un centro de datos de inteligencia artificial a hiperescala junto a una urbanización y una escuela primaria. La desaprobación hacia estos centros se ha expresado en decenas de estados de EE.UU., donde las autoridades ya trabajan para frenar o condicionar su expansión.

El presidente Donald Trump, para quien estos reclamos se han convertido en una piedra en el zapato antes de las elecciones de medio término, convenció esta semana a 23 gobernadores y decenas de empresas eléctricas y desarrolladores de centros de datos de sumarse a un compromiso para proteger a los consumidores. Google, Microsoft, Meta, Oracle, xAI, OpenAI y Amazon se han comprometido a que los ciudadanos no asuman el costo de la expansión de los centros de datos.

Pese a los altos costos para sostener el avance de la IA, Luján cree que la humanidad está en proceso de adaptación a integrar esta tecnología. “En su momento fue así con el tren. Si recurrimos a la historia, mucha gente en el siglo XIX creía que los que viajaban en un tren iban a sufrir consecuencias a nivel mental por el ruido o el desplazamiento. Era algo nuevo, misterioso, pero al final las personas se fueron adaptando al tren. Es un hecho que una tecnología como la IA va a arrastrar ese tipo de preocupaciones. Probablemente, los datacenters seguirán creciendo hasta que se encuentren otros tipos de solución para mantener el desarrollo de la IA”, concluye.

Fuente: elcomercio.pe

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