Desde estas páginas hemos llamado regularmente la atención sobre los malos usos de los recursos municipales; el despilfarro, la ineficiencia, la corrupción y la desidia en varios alcaldes o equipos edilicios.
Al mismo tiempo, los esfuerzos serios de mejora a nivel distrital o provincial deben ser celebrados y continuados. En este grupo se incluye la labor de Prolima (Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima). Como parte adscrita a la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) desde hace más de tres décadas, Prolima ha logrado mantener una línea de trabajo a través de diversos alcaldes. En un país en el que las ideas a mediano y largo plazo suelen durar menos de un período de gestión, es muy rescatable que el Plan Maestro del Centro Histórico de Lima al 2029 con visión al 2035, aprobado en el 2019, mantenga vigor.
Gracias a esto, por ejemplo, se ha logrado que el emblemático edificio Giacoletti, en la plaza San Martín, esté próximo a reabrir sus puertas tras un delicado proceso de restauración como consecuencia de un feroz incendio ocho años atrás. El mismo camino sigue la iglesia San Carlos, conocida hoy como el Panteón de los Próceres, erigido en 1765 por la Compañía de Jesús. La recuperación de la Plazuela de San Francisco, detenida temporalmente por líos judiciales, también continúa en marcha. La señal que envían estos rescates de patrimonio histórico es potente e invita a soñar con una recuperación integral de una de las zonas culturalmente más valiosas del país en un futuro cercano.
Luis Martín Bogdanovich, gerente de Prolima, informó recientemente que siguen trabajando también en otros espacios, como el hospital San Andrés y la avenida Paraguay, que se convertiría en bulevar peatonal. Será más fácil conseguir lo propuesto si se garantiza continuidad a lo que ha demostrado funcionar. En ese sentido, la gestión de Bogdanovich ha sido sobresaliente y su ratificación debería ser parte de los compromisos que asuman los aspirantes al sillón municipal en las elecciones de octubre.
Prolima es quizá la demostración más evidente de que la administración responsable y el trabajo sostenido a lo largo de varios años rinden frutos. Manipulaciones políticas y compadrazgos, por otro lado, empantanan cualquier resultado. El resto de instituciones públicas haría bien en tomar nota.
Fuente: elcomercio.pe