Marialola Arispe: de soñar con Hannah Montana a hacer del teatro su vida

Cuando era niña, Marialola Arispe veía “Hannah Montana” y pensaba que la fama podía llegar después de un casting, una canción y un golpe de suerte. Todavía no sabía si quería ser actriz, cantante o bailarina. Solo repetía, convencida, que algún día sería famosa. Con los años, aquel sueño cambió. Ya no quiso ser observada por todos, sino conseguir que alguien, sentado frente a un escenario, se sintiera acompañado.

Mi objetivo en la vida es tocar el corazón de las personas a través de distintas historias”, afirma.

Esa necesidad comenzó a tomar forma en el colegio. Marialola era una niña histriónica e intensa. Como ella misma reconoce entre risas, todo lo llevaba “a otro nivel”. Lo que después se convertiría en una fortaleza sobre las tablas no siempre fue fácil durante la adolescencia.

Solía llamar la atención y eso hizo que algunas amigas se alejaran; aparecieron los celos, los egos y las inseguridades propias de la adolescencia. En medio de todo eso encontré un refugio muy bonito en el teatro. Empecé a transformar lo que sentía en canciones y a usar esas experiencias para construir mis personajes. Con el tiempo entendí que todo aquello también me estaba preparando para la vida adulta”.

El teatro se volvió un refugio. Allí podía convertir lo que le dolía en algo distinto y sentirse reconocida.

“Podía usar cosas mías en el escenario, expresar lo que sentía y darme cuenta de que no era la única que pasaba por algo así. Eso marcó mucho mi adolescencia”, recuerda.

Vocación temprana

Su primer trabajo profesional llegó a los 9 años, cuando participó en “Ciro, el ángel del Colca” como la sobrina del Gringo Karl. A los 14 años se mudó durante seis meses a Chicago, donde vivió con unos tíos y continuó preparándose. Tiempo después dejó nuevamente a su familia y viajó sola a Nueva York para estudiar en la American Academy of Dramatic Arts.

En la academia debía conservar una beca y superar evaluaciones para continuar cada año. No todos los estudiantes eran invitados a pasar al siguiente ciclo. Ingresar había sido una conquista. Graduarse tuvo un significado todavía más profundo.

Fue hacer feliz a mi familia y también a la niñita que sigue dentro de mí. Poder decirle: ‘Mira hasta dónde hemos llegado. Tu sueño de vivir en Nueva York y estudiar aquí se cumplió’”, señala.

Cerca de Broadway

Después de graduarse comenzó a trabajar en el Theater Center, en Broadway, donde se presentaba “Perfect Crime”. Se encargaba de organizar la sala, orientar al público y verificar que todo estuviera en orden. También debía estar preparada para reemplazar a una de las actrices si surgía algún inconveniente.

La oportunidad llegó poco después. Tuvo alrededor de 15 días para aprender el papel y entrar a escena junto con intérpretes de amplia trayectoria, aunque entonces ella apenas conocía sus nombres. Compartió vivencias con actores como Catherine Russell, Michael Hallings, Charles Geyer entre otros.

De niña soñaba con ganar un Óscar. Incluso ensayaba su discurso de agradecimiento frente al espejo, sosteniendo un frasco de champú como si fuera la estatuilla. El sueño continúa, pero su definición de éxito cambió.

El éxito es poder vivir de mi carrera. Hacerlo desde que me gradué hasta hoy, sobre todo en un país como el nuestro, es algo que celebro mucho”, asegura.

“Bodas de sangre”

Ese camino la ha llevado ahora a “Bodas de sangre”, la tragedia de Federico García Lorca que llega al escenario con una estética contemporánea cercana al wéstern y una puesta que combina recursos del cine y el teatro.

Marialola interpreta a la esposa de Leonardo, un personaje que suele permanecer a la sombra de la pasión prohibida entre su marido y la novia. Está embarazada, tiene un hijo pequeño y sospecha que el hombre con quien construyó una familia desea marcharse detrás de otro amor.

No es solo la mujer engañada. También es alguien dividida entre sus sentimientos, las expectativas de la sociedad y la obligación de mantenerse fuerte por sus hijos.

Voy descubriendo si debe ser madre primero o mujer, qué hacer si conoce el engaño o si decide aparentar que no sabe nada”, explica.

Regreso al Perú

Tras volver de Nueva York, participó en “¿Quién mató a Palomino Molero?”, donde compartió escenario con Gustavo Bueno, su tío, e interpretó precisamente a su hija.

Trabajar juntos fue un regalo y también una confirmación de que había elegido el camino correcto. De él aprendió que una carrera no se sostiene únicamente con talento. También importan la gratitud, la bondad y el respeto por el público.

Mi tío siempre me ha dicho que nunca es tarde y que hay que perseverar. También me ha enseñado con el ejemplo que los actores nos debemos a las personas que entran al teatro y nos abren las puertas de sus casas”, comenta.

Marialola prepara ahora dos nuevos proyectos. Uno es una obra íntima sobre la pérdida, el duelo y las crisis de los veinte años. El otro es un musical que vuelve a conectarla con una parte luminosa de su infancia.

Fuente: elcomercio.pe

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