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Luzmila contó a El Comercio que contrató por primera vez a la empresa Nanas Eficientes Perú en marzo de 2025 debido a la necesidad de encontrar una niñera para el cuidado de sus hijos. Según explicó, el servicio ofrecía un proceso de selección que incluía evaluaciones psicológicas, médicas y la verificación de antecedentes de las postulantes.
«Yo pago más de 1.200 soles para que me busquen un personal. Supuestamente uno paga porque pasan por todo un filtro, les hacen análisis psicológicos según lo que ellos mencionan“, sostuvo.
La entrevistada señaló que la primera trabajadora enviada por la empresa laboró durante aproximadamente dos meses y luego dejó el puesto. Posteriormente, la agencia le asignó una segunda niñera, identificada como Liz, quien permaneció trabajando por un periodo más prolongado.
No obstante, Luzmila afirma que durante las conversaciones que sostuvo con ambas trabajadoras descubrió una situación que despertó sus sospechas. «Le pregunté si le habían hecho análisis psicológico y me dijo: ‘No, jamás pasé por análisis psicológico’. Después le pregunté exactamente lo mismo a la segunda chica y también me respondió que nunca le habían hecho ningún análisis“, relató.

Cuando trasladó esa información a la empresa, asegura que la respuesta fue desestimar las versiones de las trabajadoras. «La agencia me dijo: ‘¿Tú qué les vas a creer? Son unas mentirosas‘“, recordó.
Según indicó, junto con cada candidata recibía un documento que acreditaba supuestas evaluaciones psicológicas. Sin embargo, cuestiona su contenido. «El informe no tenía un respaldo profesional. Solo aparecía un nombre“, afirmó.
Otro de los aspectos denunciados por Luzmila involucra un mecanismo que, según explica, la empresa aplica con las trabajadoras.
De acuerdo con su versión, la agencia le indicó que debía retener el 40% del sueldo de cada niñera durante el primer año de trabajo porque existía un acuerdo entre la empresa y las trabajadoras.
«Yo pregunté por qué tenía que retener ese dinero y me dijeron que era un acuerdo entre la agencia y la trabajadora. La misma chica me dijo que no me preocupara, que cuando cumpliera el año se le devolvería“, señaló.
Cuando la primera trabajadora dejó de laborar antes de completar el año, Luzmila afirma que la empresa le pidió depositar ese dinero retenido para poder gestionar un reemplazo.

«La agencia me dijo que tenía que depositar esos 720 soles para que pudieran darme el cambio de personal. Yo les decía que ese dinero no era mío, sino de la trabajadora, pero insistieron en que debía transferírselo a ellos“, explicó.
La situación, sostiene, volvió a repetirse meses después con la segunda niñera.
Según la denunciante, tras la salida de la segunda trabajadora solicitó un nuevo reemplazo que, a su entender, estaba contemplado dentro del periodo de garantía ofrecido por la empresa, el cual consta de un año de servicio.
Luzmila indicó que inicialmente la agencia le confirmó que podía acceder al cambio y le envió el perfil de una tercera candidata.
«Cuando vi el perfil dije: ‘Sí, quiero entrevistarla’. Me dijeron que la entrevista sería al día siguiente“, contó.
Sin embargo, asegura que posteriormente recibió una llamada informándole que debía realizar un pago adicional de 560 soles para continuar con el proceso.
«Me dijeron que ya no aplicaba la garantía y que tenía que completar 560 soles para poder buscarme otro personal. Yo reclamé porque todavía estaba dentro del año, pero como necesitaba con urgencia una niñera terminé depositando“, afirmó.
La entrevistada mostró a El Comercio el comprobante de la transferencia realizada el 18 de junio del 2026.

Tras el depósito, sostiene que la empresa volvió a postergar la incorporación de la candidata.
«Primero me dijeron que la chica estaba haciendo un ‘cachuelo’ y que al día siguiente la entrevistaría. Después me dijeron que se había desanimado. Luego comenzaron a decirme que estaban haciendo el filtro y dejaron de responder mis llamadas“, manifestó.
Según su relato, al solicitar la devolución del dinero recibió una respuesta negativa.
«Les dije: ‘Devuélvanme al menos los 560 soles que acabo de depositar’. Solo me respondieron que no podían devolverme el dinero“, indicó.
Luzmila asegura que desde inicios de junio mantuvo comunicaciones constantes con la empresa para solicitar el reemplazo prometido.
«Les escribía todos los días. Me respondían que estaban haciendo el filtro, que al día siguiente, que más tarde. Hasta ahora sigo esperando“, declaró.
Añadió que la demora terminó afectando la organización de su hogar debido a que necesitaba apoyo permanente para el cuidado de sus tres hijos.
«Yo necesitaba una niñera ya. No podía esperar semanas mientras me seguían diciendo que estaban buscando una candidata“, señaló.
Para la entrevistada, la situación terminó cambiando por completo la percepción que tenía de la empresa.
«Como la primera vez sí me cumplieron, confié nuevamente. Pero ahora siento que me engañaron. Yo pagué por un servicio que verdaderamente no hacen“, sostuvo.
Asimismo, manifestó que evalúa iniciar acciones legales luego de reunir la documentación del caso.
«Quiero denunciar porque no está bien que se queden con el dinero y porque ofrecen evaluaciones psicológicas que, según las propias trabajadoras, nunca se realizaron“, concluyó.
Los hechos expuestos por Luzmila no es el único caso que involucra a Nanas Eficientes Perú. Durante la revisión realizada por El Comercio se identificaron al menos dos denuncias públicas en las que otras clientas relatan experiencias similares con el servicio ofrecido por la empresa.
Una de ellas corresponde a Diana, quien en mayo de este año comentó una publicación de Facebook de Nanas Eficientes Perú asegurando que no había logrado recuperar el dinero entregado a la agencia. «A mí no me devuelven el dinero. Pagué 600 soles para el servicio de una nana; una no llegó a trabajar porque desistió, otra solo trabajó dos días y ya no me responden llamadas ni mensajes. No contraten a esta empresa“, escribió.

Otro caso fue difundido por una usuaria identificada como Clau, quien en mayo de 2025 publicó un video en TikTok en el que relató que, debido a la urgencia de encontrar una niñera para el cuidado de sus tres hijos, contrató los servicios de Nanas Eficientes Perú y realizó dos depósitos por un total de S/ 1.280. En su publicación mostró comprobantes de transferencias por S/ 256, efectuado el 16 de abril de 2025, y S/ 1.024, realizado el 22 de abril del mismo año, ambos a una cuenta de la empresa.
@clau.mrc @Nanas Eficientes Perú🤱 ♬ original sound – Clau 🌷🍷
En el video, Clau sostuvo que, pese a haber transcurrido más de un mes desde la contratación, la empresa “pone varias excusas para no brindarme el servicio” y que, tras insistir mediante llamadas y mensajes, dejó de recibir respuesta durante varios días. También afirmó que solicitó la devolución del dinero para buscar una niñera por su cuenta y pidió el libro de reclamaciones, pero aseguró que sus pedidos no fueron atendidos.
El Comercio intentó contactar tanto a ambos usuarios para recoger sus testimonios y recoger la información publicada en sus redes sociales; sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.
El diario El Comercio mantuvo comunicación con representantes de Nanas Eficientes Perú para recoger su versión sobre las denuncias formuladas por distintos usuarios. En una primera respuesta, la empresa solicitó que las consultas fueran remitidas desde un correo institucional y señaló que prepararía un descargo con el apoyo de su área legal.
Tras recibir las consultas las cuales detallaban los hechos investigados —entre ellos, presuntos incumplimientos en la prestación del servicio, negativas de devolución de dinero, cobros adicionales para acceder a reemplazos y cuestionamientos sobre los filtros psicológicos ofrecidos a las trabajadoras—, la empresa respondió que no podía emitir una posición porque no se habían proporcionado los nombres de los clientes involucrados.
Ante ello, El Comercio explicó que no podía revelar la identidad de las personas denunciantes debido al deber de proteger sus fuentes y al temor expresado por estas frente a posibles represalias. Asimismo, precisó que la solicitud de comentarios no requería pronunciarse sobre personas específicas, sino sobre los hechos denunciados y el funcionamiento de los procedimientos descritos por los clientes.
Pese a ello, Nanas Eficientes Perú sostuvo que las afirmaciones remitidas eran «generales» y que, sin conocer la identidad de los clientes, las fechas o los expedientes correspondientes, le era «imposible verificar internamente los hechos y emitir un descargo responsable“. La empresa también manifestó que rechazaba «cualquier información inexacta“, reiteró que solo respondería sobre casos “debidamente identificados” y comunicó que bloquearía el número desde el cual se realizó el contacto, alegando motivos de seguridad.
Hasta el cierre de esta edición, la empresa no respondió las consultas planteadas sobre las denuncias formuladas por los clientes entrevistados por este Diario.
Para Juan Ñahue, abogado especializado en Protección al Consumidor y exfuncionario de Indecopi y Susalud, los hechos denunciados por los clientes de Nanas Eficientes Perú, de comprobarse, podrían configurar diversas infracciones a la normativa de protección al consumidor. Entre ellas menciona el presunto incumplimiento del servicio contratado, la falta de información adecuada, la imposición de cobros no advertidos previamente y la ausencia de atención a los reclamos de los usuarios.
Uno de los aspectos centrales del caso es que las condiciones del servicio no habrían sido plasmadas en un contrato firmado, sino mediante conversaciones de WhatsApp. Al respecto, Ñahue precisó que ello no impide que exista un acuerdo con efectos legales. “Las conversaciones de WhatsApp son plenamente válidas como prueba de un acuerdo comercial. Las normas de protección al consumidor reconocen los acuerdos por medios digitales sin necesidad de firmar un papel. Si los chats son verificables e inalterados, pueden demostrar qué prometió la empresa y qué pagó el cliente”, explicó.
El especialista añadió que toda empresa está obligada a respetar las condiciones ofrecidas al consumidor antes de la contratación. “Si se ofreció una garantía de un año, reemplazos de personal o evaluaciones psicológicas, el negocio debe cumplir al pie de la letra con todo lo prometido. No puede cambiar las reglas a mitad del camino ni recortar esos beneficios sin el consentimiento del usuario”, sostuvo.
Respecto a las denuncias de que las trabajadoras no habrían pasado por los filtros psicológicos que la empresa ofrecía como parte del servicio, Ñahue indicó que, de acreditarse ese extremo, “la empresa habría cobrado por un servicio que no brindó”, lo que constituiría “una posible infracción al derecho del consumidor a recibir un servicio idóneo”.

Asimismo, consideró que un proveedor no puede condicionar el cumplimiento de un servicio a pagos adicionales que no fueron informados desde el inicio. “No puede inventar cobros sorpresa ni exigir dinero para cumplir con el reemplazo prometido. Si esos pagos no fueron advertidos de forma previa y clara, se trataría de una práctica abusiva prohibida por las normas de protección al consumidor”, afirmó.
Sobre la falta de respuesta a llamadas y mensajes denunciada por algunos clientes, el abogado recordó que las obligaciones del proveedor no terminan cuando recibe el pago. “La atención al cliente debe mantenerse antes, durante y después de la compra. Desaparecer, ignorar los mensajes o no dar respuesta a un reclamo vulnera el derecho del consumidor”, indicó.
En caso de que un consumidor decida iniciar un procedimiento ante Indecopi, Ñahue recomendó conservar todas las evidencias relacionadas con la contratación. “Las conversaciones de WhatsApp, los vouchers de pago, la publicidad difundida por la empresa, las capturas de pantalla y los audios son pruebas suficientes para acreditar que existió un acuerdo, que el cliente cumplió con pagar y que la empresa no habría cumplido con lo ofrecido”, señaló.
Finalmente, explicó que, si durante una investigación Indecopi acredita una infracción, la autoridad puede ordenar medidas correctivas a favor de los consumidores, como la devolución del dinero pagado, además de imponer sanciones económicas a la empresa. “Las multas pueden ir desde una amonestación hasta montos de hasta 450 UIT, dependiendo de la gravedad de la infracción”, concluyó.
Fuente: elcomercio.pe