Noruega y la histórica alianza que renovó con 3 países, incluido Perú, para frenar la deforestación de la Amazonía al 2030

Noruega ratificó su papel como socio estratégico en el resguardo de la Amazonía al renovar el trato de cooperación ambiental con Perú, Alemania y el Reino Unido hasta 2030. La alianza multilateral persigue frenar la pérdida de bosques, mitigar la emisión de gases de efecto invernadero y salvaguardar la biodiversidad en un ecosistema clave para la regulación climática global. Con esta extensión, anunciada por el Ministerio del Ambiente (Minam), la iniciativa supera un decenio impulsando políticas públicas orientadas al desarrollo sostenible.

La actualización del pacto se alinea con las metas nacionales fijadas ante el Acuerdo de París y estrecha los lazos entre el Estado peruano, las gestiones regionales y las comunidades originarias. Sobre el nuevo impulso, la extitular del Minam, Nelly Paredes del Castillo, sostuvo que la etapa permitirá "consolidar los avances alcanzados y acelerar medidas para reducir de manera efectiva las emisiones derivadas de la deforestación y degradación forestal".

El Perú y los gobiernos de Noruega, Alemania y Reino Unido renovaron su alianza estratégica para frenar la deforestación en la Amazonía mediante la suscripción de una nueva Declaración Conjunta de Intención (DCI). Foto: Gobierno del Perú

El Perú y los gobiernos de Noruega, Alemania y Reino Unido renovaron su alianza estratégica para frenar la deforestación en la Amazonía mediante la suscripción de una nueva Declaración Conjunta de Intención (DCI). Foto: Gobierno del Perú

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¿En qué consiste el histórico pacto entre Perú, Noruega, Alemania y el Reino Unido para proteger la Amazonía al 2030?

La Declaración Conjunta de Intención (DCI), surgida en 2014 entre Alemania, Perú y Noruega, sumó posteriormente a Gran Bretaña como socio estratégico. Tras finalizar su ciclo inicial, el Ministerio del Ambiente confirmó la extensión formal de la red multilateral hacia 2030, con entrada en vigor el 15 de abril de 2027. La meta principal procura frenar la pérdida de bosques, restaurar ecosistemas y cumplir los compromisos internacionales frente al calentamiento global.

Ese esquema de trabajo otorga financiamiento según los resultados verificables sobre el terreno. Oslo encabeza los aportes económicos, mientras que Berlín y Londres brindan respaldo técnico. A nivel local, Profonanpe administra la canalización de recursos en favor del desarrollo sostenible, iniciativas de conservación y el fortalecimiento de las instituciones.

La implementación de la nueva DCI se desarrollará de manera articulada entre los sectores Ambiente, Desarrollo Agrario y Riego, y Cultura. Foto: Gobierno del Perú

La implementación de la nueva DCI se desarrollará de manera articulada entre los sectores Ambiente, Desarrollo Agrario y Riego, y Cultura. Foto: Gobierno del Perú

Durante el evento de ratificación, la exministra Nelly Paredes definió la iniciativa como una directriz prioritaria para la nación: "Esta nueva etapa de cooperación permitirá acelerar acciones concretas en línea con la Ley Marco sobre Cambio Climático y las metas climáticas asumidas por el país", sostuvo. Mediante la actualización de la NDC 3.0, el Estado aspira a no rebasar los 179 millones de toneladas de CO₂ equivalente al 2035.

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¿Qué pasará tras el 2030 con el acuerdo forestal en el Perú?

La Declaración Conjunta de Intención no concluye de forma definitiva en 2030, pues busca consolidar capacidades estatales permanentes para frenar la pérdida de bosques y cumplir los compromisos climáticos hacia 2035. El Ministerio del Ambiente (Minam) precisó que la estrategia contempla planes de acción, monitoreo continuo y evaluaciones periódicas que cimentarán una futura fase de cooperación internacional.

El plan integra acciones transversales que fortalecen el manejo forestal comunitario, la titulación de tierras indígenas y la vigilancia satelital contra la tala y la minería ilegal. Asimismo, fomenta sistemas agroforestales en cultivos amazónicos como café y cacao para generar alternativas económicas viables, una línea impulsada por organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Esa alianza entre Perú, Noruega, Alemania y el Reino Unido opera bajo un modelo de pago por resultados en el que los desembolsos financieros dependen directamente de metas verificables en reducción de la deforestación y conservación. El esquema de financiamiento internacional asegura un mecanismo estricto de rendición de cuentas para validar los avances en la protección de la Amazonía.

Fuente: larepublica.pe

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