- El nuevo y más emotivo show de La Tarumba: ¿cómo las acuarelas de Pancho Fierro y los personajes invisibles de Lima inspiraron “Airosa”?
- “Una obra de impresionante madurez”: nuestra reseña del nuevo álbum de Olivia Rodrigo
- La soprano española que devuelve la voz a una ópera nacida en Lima hace 325 años
Existe en la música pop una larga tradición de discos escritos desde la depresión, la ira o el desencanto que deja el fin de una relación. Les llaman “discos de ruptura” y los ejemplos sobran: Rumours de Fleetwood Mac, Sea Change de Beck, Blood on the Tracks de Bob Dylan o Tunnel of Love de Bruce Springsteen —probablemente el mejor álbum jamás escrito sobre un divorcio—. La lista es interminable. Casi todos comparten un mismo ADN: un artista utilizando sus canciones para procesar una pérdida, exorcizar fantasmas o ajustar cuentas con sus recuerdos. Olivia Rodrigo, de 23 años, ha convertido el desamor en una de las materias primas de su obra, pero nunca lo había abordado con la precisión casi clínica que exhibe en You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love. Lo curioso es que su nuevo álbum no nació con esa intención. Una decepción amorosa la obligó a regresar al estudio cuando el proyecto estaba prácticamente terminado y a reescribir parte del material. Rodrigo quería hacer un disco sobre enamorarse; terminó publicando uno sobre lo que queda de nosotros cuando la persona amada ya no está.
Aparecido el 12 de junio, el tercer disco de Rodrigo mantiene el perfil intergeneracional que hace a su música tan disfrutable para adolescentes y para aquellos que hace rato dejaron de serlo. Como se sabe, Rodrigo posee una particular veneración por artistas de otras épocas como David Byrne, Billy Joel, Jack White y Weezer, con los que ha tocado en vivo en distintas oportunidades. De toda esa red de referencias, ninguna pesa tanto ahora como la que mantiene con Robert Smith. Su amistad con el líder de The Cure ha dado lugar a “What’s Wrong With Me”, la primera colaboración de estudio entre ambos. El gesto es sorprendente en dos direcciones: Rodrigo nunca había compartido micrófono hasta ahora en una canción de sus discos, y Smith no es precisamente alguien que preste su voz a proyectos ajenos.

La influencia se escucha desde los primeros minutos del disco. Atrás quedaron las guitarras explosivas de “Sour” y “Guts”. Aquí, en cambio, el rumbo cambia hacia el new wave y el pop ochentero: “Maggots for Brains”, “u+me = <3” y “Expectation” se mueven entre sintetizadores brillantes, baterías programadas y guitarras con chorus que remiten a los primeros años de MTV. Hay tramos del álbum en los que Rodrigo parece más interesada en conversar con DEVO o con The Cure que con cualquier nombre del pop actual.
Olivia Rodrigo en sus propias palabras
En una entrevista a la que Somos tuvo acceso de forma exclusiva, la propia Rodrigo disecciona algunos de sus tracks favoritos. Cuenta que la historia del disco empieza con “Drop Dead”, el primer sencillo, que la artista describe como el retrato de una primera cita inolvidable. “Habla de una primera cita realmente maravillosa que tuve. Quería capturar esa emoción, mezclada con un poco de ansiedad y esperanza por el futuro. Cada vez que la escucho me hace sentir que corro por una ciudad a la una de la mañana, y eso era exactamente lo que buscaba transmitir. Es el primer paso en el viaje que propone You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love. Está al inicio por una razón: sienta las bases de toda la historia. Representa esa primera interacción entre mí y otra persona que luego se convierte en una relación y da origen a todo lo que ocurre a lo largo del álbum»
Sobre “The Cure”, el segundo single del álbum, Olivia señala que es una canción muy importante para ella porque funciona como el clímax del álbum. “Es el momento en que me doy cuenta de que todas esas esperanzas que tenía sobre enamorarme o estar en una relación, todas esas cosas que creía que el amor iba a solucionar, en realidad no se solucionaron. Por eso es una canción muy profunda y muy cruda para mí. Me tomó bastante tiempo llegar a esas conclusiones antes de poder escribirla. También adoro la producción. Siento que la canción va creciendo poco a poco, se expande y termina tocándote fibras muy profundas. Es una de mis canciones favoritas y creo que su mensaje sigue resonando conmigo hasta el día de hoy. Me encantan especialmente las estrofas de “The Cure”. Creo que las letras son un poco oscuras, pero de una manera que tiene mucho significado para mí. Hay versos como: “Todas las chicas bonitas ocupan el centro de mis pensamientos. Creí que había hecho suficiente, pero la meta sigue alejándose”. Esa es una idea que intenté escribir durante mucho tiempo y para la que nunca encontraba las palabras adecuadas. Letras como esa son muy personales y hacen que la canción conecte profundamente conmigo.

Sobre su nuevo single, “Stupid Song” comenta que trata sobre querer tanto a alguien que llega a doler. “Lo deseas con tanta intensidad que ni siquiera puedes ponerlo en palabras. La escribí después de una caminata maravillosa por Nueva York al amanecer. Debían ser las cuatro o cinco de la mañana. No podía dormir, así que salí a caminar. Cuando regresé, escribí la canción. He experimentado esa clase de obsesión romántica varias veces en mi vida y es algo realmente intoxicante. Querer a alguien tanto que termina consumiendo todo tu día. Todo lo que tocas y todo lo que haces parece estar relacionado con esa persona. No sé… Esa es la canción. Y creo que ninguna canción podría describir por completo lo intensa que es esa sensación. “Stupid Song” es la segunda pista del álbum porque representa perfectamente la emoción y la obsesión de las primeras etapas de una relación. Cuando lo único que puedes hacer es pensar en esa persona. Sueñas con ella. Ni siquiera te quitas los zapatos para dormir porque tu mente está completamente en otro lugar. Por eso pertenece a la primera mitad del disco. Representa esos nervios iniciales y toda la emoción del comienzo de una relación. //
Fuente: elcomercio.pe