Orlando Gill, de “arquero mudo” como lo insultó Chilavert a héroe del Paraguay-Alemania: el día de su debut en Lima y el trabajo secreto con el Pipa Carranza

Hay partidos que cambian una carrera. Y hay noches que cambian una vida. Orlando Gill pasó de cargar sobre los hombros el peso de las críticas a convertirse en el hombre que hizo creer a todo un país que -citando a su técnico Gustavo Alfaro- sí se puede cazar utopías imposibles. El arquero paraguayo de 26 años, de imponentes 1,98 metros, fue la gran figura en la inolvidable eliminación de Alemania en el Mundial 2026, una actuación que no solo silenció a sus detractores, sino que confirmó la intuición de Alfaro cuando decidió apostar por él mucho antes de que el resto lo entendiera.

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Hace apenas unas semanas, el panorama era muy distinto. Paraguay había debutado en el Mundial con una dura goleada por 4-1 frente a Estados Unidos. Gill recibió tres tantos en el primer tiempo y las críticas no tardaron en aparecer. La más dura llegó desde una voz autorizada: José Luis Chilavert. El histórico arquero cuestionó abiertamente la elección del guardameta y apuntó directamente contra Alfaro por mantenerlo como titular. “No habla, juega mudo y el fútbol es comunicación, más el arquero”, apuntó el legendario golero.

Pero el entrenador argentino nunca dudó. Salió públicamente a defender a su arquero y recordó que los procesos no pueden medirse por una sola tarde. Alfaro -y Diego ‘Pipa’ Carranza, su preparador de arqueros- sabía perfectamente por qué había elegido a Gill, un futbolista que ya había mostrado personalidad desde que le abrió las puertas de la selección paraguaya.

Su estreno internacional, precisamente, fue frente a la selección peruana en 2025 por las Eliminatorias. Aquella convocatoria sorprendió porque Gill todavía era un arquero poco conocido fuera de Paraguay. Había comenzado a hacerse un nombre defendiendo a San Lorenzo de su país, un club humilde del ascenso, donde empezó a construir una reputación como especialista en los penales. Su llegada al fútbol argentino terminó por darle mayor exposición, aunque seguía siendo una apuesta más que una realidad consolidada en un país que tiene a Chilavert, Villar o Bobadilla, tres grandes guardametas.

Detrás de ese presente también existe una historia marcada por el sacrificio familiar. Gill llegó a vender sus propias prendas deportivas (camisetas, chimpúnes…) para sostener a su familia mientras se hacía camino al profesionalismo. Mientras otros abandonaban, Gill siguió trabajando convencido de que algún día tendría una oportunidad. Esa paciencia terminó encontrándolo en el escenario más grande posible. Y cuando apareció la oportunidad, respondió de manera inolvidable.

Frente a Alemania sostuvo a Paraguay durante los 120 minutos con intervenciones decisivas y terminó convirtiéndose en el héroe absoluto de la definición desde los doce pasos, donde atajó dos penales para sellar una clasificación histórica. Nunca antes la selección paraguaya había eliminado a Alemania en un Mundial y, además, se convirtió en la primera selección que derrota a los alemanes en una tanda de penales en toda la historia de la Copa del Mundo, rompiendo una tradición que parecía imposible de derribar.

La actuación de Gill no sorprendió tanto dentro de Paraguay como fuera de sus fronteras. “Gill apareció hace muy poco en escena, de San Lorenzo, un equipo humilde del Ascenso. Recién cuando fue a San Lorenzo de Argentina ganó notoriedad y atajando penales. Para gran parte de nuestro país futbolero fue sorpresa que sea elegido como titular”, cuenta Nicolás Ledesma, periodista paraguayo de “Radio Caritas”. La recompensa llegó con una celebración pocas veces vista. “Las calles son un carnaval, con miles de personas, bocinazos, petardos… una locura el país entero”, describe.

Pablo, también periodista paraguayo, explica que la actuación ante Alemania tuvo mucho de preparación y poco de casualidad. “Es un arquero que sabe atajar penales. En San Lorenzo de Paraguay se destacó precisamente por eso”, resume.

El trabajo de Diego Carranza, exportero con pasado en Perú

En esa evolución aparece un nombre con fuerte vínculo con el fútbol peruano: Diego ‘Pipa’ Carranza. El exarquero de Real Garcilaso, recordado por integrar el equipo que alcanzó los cuartos de final de la Copa Libertadores 2013 -la última gran campaña internacional de un club peruano en el torneo-, integra el comando técnico de Gustavo Alfaro como preparador de arqueros. Su trabajo, según quienes siguen de cerca a la selección paraguaya, ha sido determinante para potenciar a todos los guardametas del plantel.

El cuerpo técnico de Gustavo Alfaro.

“Fundamental es su trabajo, porque les potenció a los arqueros de Paraguay desde que llegó al equipo de Alfaro”, sostiene Pablo.

Nicolás Ledesma va incluso más allá. “Lo de Pipa Carranza es fundamental. Lo conoce, trabajó duro con él, con Gatito Fernández y con Olveira. Por algo recomendó a Alfaro que se jugara por Gill”, afirma.

No deja de ser una de esas historias silenciosas que el fútbol suele regalar. Carranza, quien alguna vez fue protagonista de una campaña inolvidable con Real Garcilaso, hoy ya no se pone los guantes para competir, sino para formar a quienes defienden el arco paraguayo. Desde las prácticas, lejos de las cámaras y los titulares, ayudó a moldear al arquero que terminó escribiendo una de las páginas más grandes del fútbol guaraní.

Diego Carranza (de gorra) entrenando a los porteros de Paraguay. (Foto: Selección paraguaya de fútbol)

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Fuente: elcomercio.pe

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