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Tras más de 100 días de guerra, Estados Unidos e Irán firmaron el domingo un acuerdo para poner fin al conflicto y abrir una nueva etapa de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, las sanciones económicas y la seguridad en el estratégico estrecho de Ormuz. Mientras Washington celebra el pacto como un triunfo diplomático y Teherán destaca la liberación de miles de millones de dólares en activos congelados y el alivio de sanciones, las críticas en Israel reflejan que el acuerdo está lejos de generar consenso. ¿Quién obtuvo realmente las mayores concesiones?
El lunes, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, confirmó que la firma del acuerdo se hizo de manera virtual. La formalización del pacto está prevista para el viernes en un acto en Ginebra, Suiza.
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“Ya firmamos el acuerdo digitalmente ayer y no se ha liberado ningún fondo, y eso no va a cambiar”, declaró Vance a la televisión ABC al ser preguntado por si Teherán recibirá algún activo con la rúbrica del acuerdo.
Sin embargo, la agencia semioficial iraní Mehr aseguró que Irán recibirá 12.000 millones de dólares de su propiedad bloqueados por Estados Unidos en bancos extranjeros antes del inicio de las conversaciones nucleares que seguirán a la firma formal del acuerdo.
Los temas más espinosos, como el programa nuclear de Irán, se discutirán en los 60 días siguientes a la firma formal del acuerdo.

Con respecto a Ormuz, en la mañana del lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que ya había buques cargados de petróleo que estaban empezando a salir del estrecho, que fue bloqueado por Irán desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
Trump también aseguró que ese paso estará completamente abierto el viernes y que el acuerdo garantiza un Ormuz “libre de peajes de forma permanente”.

Sin embargo, Irán insistió el lunes en que cobrará unas tasas por el paso por el estrecho por servicios de seguridad y medioambiente, aunque no especificó la cantidad.
En Israel, la reacción política al acuerdo ha sido mayoritariamente crítica y de rechazo, tanto desde la oposición como desde sectores del propio Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Existe preocupación porque el pacto habría sido negociado sin tomar plenamente en cuenta los intereses israelíes y porque no resolvería las principales amenazas que Israel atribuye a Irán.
Los principales mercados bursátiles de Asia cerraron el lunes con subidas generalizadas -algunas por encima del 5 %- gracias al optimismo de los inversores a raíz del anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz. Mientras que el precio del petróleo brent bajaba con fuerza en 4,67 %, hasta los 83 dólares, el lunes a las 5.00 GMT.

Aunque los detalles del acuerdo aún no se conocen por completo, medios iraníes difundieron partes del pacto que ofrecen una idea clara de los compromisos iniciales y de los temas que seguirán negociándose:
Lo acordado
- 1. Fin inmediato de la guerra
El acuerdo contempla un “cese permanente e inmediato” de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano. Se trata del punto central del pacto y supone el fin formal del conflicto.
- 2. Liberación de activos iraníes congelados
Estados Unidos liberaría 24.000 millones de dólares en fondos iraníes bloqueados. La mitad del dinero debería ser desbloqueado antes del inicio de las negociaciones de fondo. El resto sería liberado durante un período de 60 días. Para Teherán, este punto es una condición clave para avanzar hacia un acuerdo definitivo.
- 3. Alivio de sanciones económicas
El borrador divulgado por la agencia iraní Mehr contempla suspensión de las sanciones sobre las exportaciones de petróleo iraní, suspensión de las sanciones a los productos petroquímicos y sus derivados, levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos. Según la versión iraní, las negociaciones finales no comenzarían hasta que estas medidas empiecen a implementarse.
- 4. Reapertura del estrecho de Ormuz
Ambas partes acordaron restablecer la navegación por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, existen diferencias importantes sobre cómo funcionará este punto: Trump celebró una reapertura “libre de peaje”. Irán sostiene que podrá cobrar por determinados “servicios marítimos”.

Lo que se negociará en los próximos 60 días
- 1. Programa nuclear iraní
Este es el principal tema de disputa. Las negociaciones deberán definir el futuro del enriquecimiento de uranio, los límites permitidos al programa nuclear y el destino de las reservas de uranio enriquecido (440 kilos al 60%).
- 2. Reconstrucción económica de Irán
La nueva ronda también abordará proyectos de reconstrucción, recuperación económica, inversiones, mecanismos de cooperación financiera para Irán.
- 3. Supervisión y cumplimiento
Se prevé la creación de un mecanismo para verificar que ambas partes cumplan los compromisos asumidos.
Los puntos que siguen siendo inciertos
- Programa de misiles balísticos de Irán
No está claro si será parte de las negociaciones. Israel considera el programa balístico iraní una de sus principales preocupaciones de seguridad. Sin embargo, la agencia Mehr sostiene que este tema fue retirado de la agenda.
- Apoyo a grupos armados regionales
Tampoco existe claridad sobre si se negociará el respaldo iraní a organizaciones como Hamás, Hezbolá y los hutíes. Israel considera este asunto una cuestión fundamental, pero la versión difundida por medios iraníes señala que también quedó fuera de las conversaciones.

Para el analista internacional Francesco Tucci, docente de la UPC, todavía es prematuro sacar conclusiones definitivas porque los detalles conocidos provienen principalmente de filtraciones y versiones difundidas desde Irán. Sin embargo, consideró que el acuerdo responde a un intento de estabilizar la región tras meses de conflicto.
Según el analista, la lógica de Washington parece ser la de construir un escenario de beneficio mutuo (“win-win”), pero las ventajas inmediatas podrían inclinarse hacia Teherán.
Tucci sostuvo que la liberación de activos congelados y el alivio de sanciones podrían permitir al régimen iraní recuperar margen económico y fortalecer sus capacidades internas.
“Estabilizando la economía, habrá a disposición más recursos para poder seguir con represión y fortalecer la capacidad militar”, enfatizó.
El analista sostuvo que el gran objetivo que perseguían los sectores más duros contra a Irán —incluidos algunos aliados de Israel— no se habría cumplido.
“Si el objetivo principal de toda esta campaña era un cambio de régimen, no se ha logrado. El régimen iraní no ha caído”, puntualizó.
Aunque reconoció que las infraestructuras y capacidades militares iraníes sufrieron daños durante la guerra, advirtió que esos efectos podrían ser temporales si comienzan a fluir nuevamente recursos económicos hacia el país.

El periodista y analista internacional Carlos Novoa sostuvo que el acuerdo no puede interpretarse como una victoria absoluta de una de las partes, sino como un entendimiento que ofrece beneficios importantes tanto para Washington como para Teherán. “Es un acuerdo que satisface a ambos”.
Novoa recordó que las exigencias iniciales de Estados Unidos eran mucho más duras e incluían condiciones que finalmente no aparecen de manera explícita en los términos conocidos hasta ahora.
“Estados Unidos fue con todo tratando de imponer unas condiciones maximalistas. Hablaba de que Irán tenía que liberar el estrecho de Ormuz de manera inmediata y, sobre todo, poner fin al programa nuclear. Eso no está ahí de manera explícita”, indicó.
Novoa precisó que Washington terminó ajustando sus objetivos tras comprobar que, pese a los golpes sufridos durante la guerra, Irán conservaba capacidad de resistencia y seguía ejerciendo presión sobre los mercados energéticos mundiales.
“Estados Unidos ha obtenido un triunfo militar porque ha resquebrajado a las fuerzas iraníes, pero Irán ha seguido sobreviviendo”, resumió.
Según Novoa, ambos gobiernos tienen argumentos para presentar el acuerdo como un éxito ante sus respectivas audiencias.
“Irán va a tener acceso a recursos económicos que está necesitando urgentemente porque la guerra los ha desgastado bastante. Al mismo tiempo no tiene por escrito una presión grande de acabar con su programa nuclear”, remarcó.
Por el lado de Estados Unidos, “Trump tendría tiempo para reacomodar su narrativa y mostrar esto como un éxito”, dijo Novoa.

Novoa explicó que la ausencia de compromisos explícitos sobre el futuro del programa nuclear iraní mantiene intactas muchas de las preocupaciones estratégicas de Israel.
“En el caso israelí no es un acuerdo que logre la satisfacción de ellos”, sostuvo.
Novoa advirtió que Israel podría seguir desarrollando acciones propias frente a Irán y Hezbolá, incluso si estas no coinciden plenamente con la estrategia de Washington.
“Si este tema de seguridad pasa por no estar de acuerdo con Estados Unidos, lo va a hacer”, indicó sobre la posible continuación de las acciones de Israel en el Líbano.
Asimismo, señaló que las diferencias surgidas durante la guerra han evidenciado un «resquebrajamiento de las relaciones entre Netanyahu y Trump”.
Para Tucci, uno de los aspectos más relevantes es la incomodidad de Israel frente al pacto. Consideró que su agenda se ha distanciado significativamente de la de Estados Unidos durante las negociaciones.
“Hay una ruptura del eje entre Israel y Estados Unidos”, sostuvo.
El analista recordó que el alto el fuego incluye al Líbano, un punto especialmente sensible para Israel debido a su enfrentamiento con Hezbolá.
Tucci identificó dos temas que preocupan especialmente a Israel y que, hasta ahora, no aparecen claramente reflejados en las filtraciones del acuerdo: El programa de misiles balísticos iraní y el apoyo de Teherán a grupos aliados o “proxys” en la región.
Según el experto, la ausencia de estos asuntos podría interpretarse como una señal de que Irán logró aplazar o sacar de la negociación algunos de los temas más sensibles para su estrategia regional.
Pese al optimismo inicial por el fin de las hostilidades, Tucci consideró que el anuncio representa un avance diplomático importante, pero todavía no garantiza una pacificación duradera de Medio Oriente.
“Todavía no tenemos una estabilidad ni la certeza de que las negociaciones se lleven adelante de manera satisfactoria para pacificar la región”.
Novoa dijo que la exclusión temporal de asuntos como el programa nuclear, los misiles balísticos o la influencia regional iraní fue una decisión deliberada para facilitar el acuerdo.
“El no tocar esos temas sensibles es una muestra de la voluntad que tienen ambas partes por querer solucionar rápido el conflicto”.
A su entender, incluir esas cuestiones en esta primera etapa habría dificultado seriamente cualquier posibilidad de entendimiento.
Además, remarcó que la prolongación de la guerra perjudicaba a todos los involucrados y comenzaba a generar costos políticos para la administración de Donald Trump en Estados Unidos.
Fuente: elcomercio.pe