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- Agustín Lozano, presidente de la FPF, confirmó que la selección peruana tendrá tres sedes: Lima, Cusco y Puno
Durante años, la selección peruana convirtió al Estadio Nacional en un símbolo de identidad. Lima era sinónimo de localía. Pero ese paradigma empieza a cambiar. El presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano, confirmó que la Bicolor disputará algunos partidos de las próximas Eliminatorias rumbo al Mundial 2030 en las ciudades de Cusco y Puno, apostando por la altura como una herramienta deportiva para competir en Sudamérica.
El anuncio marca un giro histórico en la planificación de la selección. Lozano explicó que la decisión forma parte de una estrategia diseñada para fortalecer la localía y aprovechar las condiciones geográficas del país, siguiendo el ejemplo de otras selecciones sudamericanas que han sabido convertir sus sedes en verdaderas fortalezas.
“Son nuestras regiones, nuestras sedes, con las que podremos ponernos a disposición de la Conmebol y de la FIFA, y poder luchar para poder estar en el próximo Mundial 2030”, señaló.
Sin embargo, la idea no nació en las últimas semanas. Seis meses atrás, Jean Ferrari, entonces director general de Fútbol de la FPF, ya había adelantado ese camino en una entrevista exclusiva con El Comercio. Convencido de que el fútbol moderno exige utilizar todos los recursos disponibles, el dirigente defendió la posibilidad de llevar a la selección a la altura.
“Yo esto lo veo como ir a la guerra. Así lo veo. Si yo voy a la guerra y me dan una pistola de agua, evidentemente, al primer disparo estoy fuera. Yo tengo que utilizar todas las armas”, afirmó Ferrari al explicar que su propuesta consistía en poner todas las alternativas sobre la mesa para que el comando técnico decidiera cuándo y dónde utilizarlas.
Más allá de la metáfora, el mensaje era claro. Ferrari sostenía que el Perú tenía una ventaja natural que nunca había explotado plenamente y que había llegado el momento de considerar seriamente ciudades como Cusco o Juliaca para determinados compromisos.
Incluso fue más allá al cuestionar la comodidad que, según él, ofrecía Lima a los rivales. “Me encantaría poder descentralizar a nuestra selección, sí, pero más aún utilizando armas que tenemos y que nunca las hemos utilizado”, señaló en aquella conversación. Y cuando se le preguntó por la opinión de los futbolistas, tradicionalmente reacios a jugar en la altura, respondió que el diálogo sería fundamental, aunque recordó cómo otras selecciones modificaron sus sedes para potenciar su localía.
“¿Por qué Chile terminó jugando en Calama? Ecuador dejó de jugar en Guayaquil y se fue a Quito. Colombia dejó Bogotá y terminó asfixiando a todas las selecciones en Barranquilla. Lima es el lugar ideal para todas las selecciones”, reflexionó.
Su análisis terminaba con una frase que hoy cobra especial vigencia: “Tenemos que aprender a jugar de locales. Y el tema del romanticismo yo lo dejaré a un costado”.
Casi seis meses después, aquella propuesta dejó de ser una posibilidad para convertirse en una decisión institucional. Con la confirmación de Lozano, la selección peruana iniciará una nueva etapa en su historia eliminatoria, en la que Cusco y Puno pasarán de ser opciones debatidas a escenarios protagonistas de un proyecto que busca recuperar el protagonismo continental.
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Fuente: elcomercio.pe