¿Por qué el T. rex tenía brazos tan pequeños? Los científicos creen haber encontrado finalmente la respuesta

Durante décadas, los diminutos brazos del Tyrannosaurus rex han sido uno de los mayores misterios de la paleontología. A pesar de que el dinosaurio es uno de los depredadores más temidos de la historia, sus extremidades delanteras parecían demasiado pequeñas para el enorme tamaño de su cuerpo, lo que generó diversas teorías y debates científicos.

Los brazos del T. rex medían cerca de un metro de largo, mientras que el dinosaurio podía superar los 12 metros de longitud total. A lo largo de los años, algunos expertos sugirieron que estas extremidades servían para sujetar presas o atraer parejas durante el apareamiento.

Otros estudios indicaban que podrían haberse reducido para evitar lesiones durante ataques grupales o simplemente porque ya no tenían una función importante.

Un nuevo estudio propone una explicación distinta

Ahora, una investigación publicada en la revista Proceedings of the Royal Society B propone una nueva teoría basada en el análisis de 85 especies de dinosaurios. Según el estudio, los brazos pequeños serían el resultado de un intercambio evolutivo: mientras el cráneo crecía y se hacía más fuerte, las extremidades delanteras perdían importancia y tamaño.

“Si eres un dinosaurio con un cráneo muy fuerte y resistente, lo más probable es que tengas extremidades delanteras muy pequeñas”, explicó Charlie Roger Scherer, estudiante de doctorado en ciencias de la Tierra en University College London y autor principal del estudio.

“Y realmente no importa qué tan grande seas: podrías pesar 1 tonelada o 10 toneladas. Si tienes un cráneo fuerte, vas a tener brazos relativamente pequeños”, agregó.

La investigación analizó 85 especies de dinosaurios y concluyó que la evolución favoreció cráneos más fuertes y grandes en lugar de extremidades delanteras desarrolladas. (Foto referencial: Pixabay)

La evolución habría priorizado la cabeza como arma principal

Según Scherer, la evolución tiende a favorecer las características más útiles para la supervivencia.

“La evolución no quiere tenerlo todo al mismo tiempo”, señaló el investigador. “Si quieres enfocarte en usar tu cabeza para derribar presas grandes, realmente no quieres gastar demasiada energía manteniendo brazos largos y con garras, porque probablemente no los necesitarás. Entonces la evolución dice: ‘Ya no necesitamos los brazos, así que hagámoslos más pequeños y usemos más energía para mantener fuerte el cráneo y convertirlo en el arma principal’”.

Los investigadores analizaron huesos de cráneos y extremidades de distintas especies carnívoras utilizando fósiles y datos científicos previos. También desarrollaron un sistema para medir la fuerza de los cráneos tomando en cuenta factores como el tamaño, la estructura ósea y la potencia de la mordida. El T. rex obtuvo la puntuación más alta en esa escala.

El patrón se repitió en varios grupos de dinosaurios

El estudio reveló que la relación entre cráneos grandes y brazos pequeños no era exclusiva del T. rex. Los científicos encontraron el mismo patrón en otros cuatro grupos de dinosaurios carnívoros gigantes que vivieron en diferentes partes del mundo durante millones de años.

“Siempre existe un factor común”, explicó Scherer, “y es que todos cazaban animales que requerían más fuerza para ser derribados, razón por la cual desarrollaron cráneos tan poderosos”.

El investigador agregó que estos depredadores dependían principalmente de la cabeza para atacar a sus presas.

“Todo se enfrentaba de frente, así que la cabeza se convirtió en la parte que entraba en contacto con la presa”, indicó. “Esa era la forma más sencilla de derribarlas, en lugar de saltar o pelear usando las garras”.

Los expertos creen que los grandes depredadores dependían principalmente de sus mandíbulas para capturar presas. (Foto referencial: Pixabay)

Los brazos pequeños aún podrían haber tenido alguna función

Aunque los brazos eran reducidos, Scherer cree que no eran completamente inútiles.

“Obviamente cumplían algún tipo de función, de lo contrario no los tendrían”, afirmó. “Cuál era exactamente esa función, no lo sé, pero espero que podamos descubrirlo con más investigación”.

Según CNN, otros especialistas que no participaron en el estudio también consideran que la teoría tiene sentido. Stephan Lautenschlager, paleontólogo de la Universidad de Birmingham, explicó que desarrollar distintas partes del cuerpo requiere mucha energía y que los grandes depredadores habrían invertido más recursos en fortalecer sus mandíbulas y mordida.

Expertos creen que el estudio ayuda a entender mejor la evolución

Steve Brusatte, profesor de paleontología y evolución de la Universidad de Edimburgo, comparó al T. rex con “un tiburón gigante terrestre” que hacía casi todo usando su enorme cabeza. Según el científico, a medida que los tiranosaurios evolucionaron, sus cráneos crecieron mientras sus brazos se reducían.

Por su parte, el paleobiólogo Andre Rowe destacó que uno de los hallazgos más importantes del estudio es demostrar que esta tendencia apareció repetidamente en diferentes especies.

“Este estudio demuestra lo diversos e innovadores que eran realmente los dinosaurios desde el punto de vista evolutivo”, afirmó. “Desarrollaron soluciones muy distintas para enfrentar los mismos desafíos ecológicos, y eso es una de las razones por las que siguen fascinando tanto a científicos como al público”.

El estudio también encontró que esta característica apareció en varios grupos distintos de dinosaurios carnívoros. (Foto referencial: Pixabay)

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Fuente: El Comercio

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