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A poco más de cuatro meses de haber asumido la presidencia de Chile, José Antonio Kast enfrenta sus días más complejos desde su llegada al Palacio de La Moneda. Mientras el Senado define este miércoles la suerte de la denominada “ley miscelánea”, la principal apuesta económica de su administración, el mandatario conservador registra su peor desempeño en las encuestas, reflejando un desgaste que, según analistas, combina dificultades económicas, errores políticos y problemas de liderazgo.
La consultora Criteria situó la aprobación de Kast en 35%, cuatro puntos menos que en la medición anterior, mientras que su desaprobación ascendió a 53%. En tanto, Cadem, otra de las principales encuestadoras chilenas, mostró un escenario similar: el líder del Partido Republicano alcanzó apenas un 37% de respaldo y un 60% de rechazo, el peor registro desde que asumió el cargo.
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El complejo escenario coincide con la discusión de la “ley miscelánea”, una ambiciosa reforma con la que el Ejecutivo pretende impulsar la inversión, estimular la creación de empleo, reducir el impuesto corporativo, otorgar mayores garantías tributarias a grandes proyectos y agilizar permisos para inversiones.
Sin embargo, el proyecto también se ha convertido en una prueba de gobernabilidad para el presidente chileno de 60 años. El oficialismo logró aprobar en junio la opción de legislar por un estrecho margen de 26 votos contra 23, obligando al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, a negociar con sectores de la oposición para asegurar su avance.
El intento más relevante fue con tres senadores del Partido por la Democracia (PPD), quienes inicialmente aceptaron modificar el régimen de invariabilidad tributaria. No obstante, el acuerdo se rompió menos de dos días después, cuando el Ejecutivo impulsó una rebaja adicional del impuesto corporativo. Los legisladores del movimiento de centro izquierda acusaron entonces a Quiroz de haber “traicionado la buena fe” de las conversaciones, mientras el PPD dio por terminadas las negociaciones.
Para Paulina Astroza, doctora en Ciencias Políticas y Sociales y académica en la Universidad de Concepción, la caída de Kast no puede explicarse únicamente por el deterioro económico. A su juicio, el gobierno enfrenta un problema más profundo relacionado con su conducción política y la capacidad para construir acuerdos.
“En el caso de José Antonio Kast fue la luna de miel más corta de las que hemos visto. Hoy las lunas de miel de los gobiernos son cada vez más breves, pero además este gobierno tomó decisiones que tuvieron un costo político inmediato”, señala Astroza a El Comercio.
La analista política sostiene que el primer golpe llegó apenas iniciado el mandato, cuando el Ejecutivo decidió aplicar completamente a los consumidores el incremento internacional del precio del combustible provocado por la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, sin utilizar el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), diseñado precisamente para amortiguar esas alzas.

“Fue una decisión política. La guerra ya había iniciado cuando asumió este gobierno. El aumento del petróleo se aplicó totalmente a la ciudadanía y eso provocó una subida generalizada de precios. La gente lo sintió muy fuerte y esa fue una de las principales causas de la caída en la aprobación del presidente”, afirma la especialista.
Pero el deterioro no terminó allí. Astroza sostiene que el Ejecutivo acumuló una serie de errores políticos que terminaron debilitando la imagen de autoridad que Kast había construido durante la campaña presidencial.
“Se fueron sumando otros factores, como la crítica a que el presidente sigue en campaña y no se ha dado cuenta de que ahora gobierna. La ciudadanía ya no acepta que todos los problemas se atribuyan al gobierno anterior; ahora exige resultados en seguridad, crecimiento económico y generación de empleo”, explica.
Como ejemplo, recuerda que Kast realizó el cambio de gabinete más rápido desde el retorno de la democracia al reemplazar, apenas 69 días después de asumir, a las ministras de Seguridad y de la Secretaría General de Gobierno debido a sus malos resultados.
Según Paulina Astroza, las dificultades también quedaron expuestas en la tramitación de la propia reforma económica. De acuerdo a su análisis, el fracaso de las conversaciones con el Partido por la Democracia (PPD) refleja la incapacidad del Ejecutivo para consolidar mayorías estables.
“Lo que ocurrió con el PPD demuestra lo peor de las negociaciones políticas actuales. Incluso dentro de los propios partidos se desconocen los acuerdos alcanzados y eso termina debilitando cualquier posibilidad de entendimiento”, sostiene la doctora en Ciencias Políticas y Sociales y académica en la Universidad de Concepción.

Sin embargo, la analista política considera que las responsabilidades no recaen únicamente en la oposición. También cuestiona la estrategia del gobierno y, en particular, la conducción política del ministro de Hacienda.
“Jorge Quiroz es uno de los ministros peor evaluados. Es evidente que le falta manejo político. El gobierno tampoco se ha mostrado muy dispuesto a negociar con otros sectores para construir acuerdos más amplios”, afirma.
A juicio de Astroza, el Ejecutivo ha terminado recurriendo a una lógica de negociación caso por caso para sacar adelante sus iniciativas. “Se ha entrado en una política de ‘pirquineo’ [jerga política de Chile que se usa para la búsqueda de votos] de votos, de ir buscando uno, dos o tres votos para aprobar una ley. Eso la ciudadanía también lo ha evaluado bastante mal”, sostiene.
Paulina Astroza cree que el problema de fondo es que Kast aún no ha conseguido consolidar una verdadera coalición oficialista a más de cuatro meses de haber asumido el poder en Chile.
“No hay una coalición de gobierno. Existen partidos que forman parte del gobierno, pero no un proyecto político común. Hay diferencias importantes entre el Partido Republicano, Chile Vamos y otros sectores de la derecha”, explica la analista política.
Esa falta de cohesión, añade, termina debilitando directamente la figura presidencial, pues no se ve realmente que Kast sea el líder de una coalición que ordene a sus partidos y pueda brindar una estabilidad. Los atributos de liderazgo y autoridad, que eran aspectos muy bien valorados durante la campaña electoral, han caído considerablemente en las últimas semanas.
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Según Astroza, esa percepción también explica por qué el gobierno no ha conseguido instalar su propia agenda. “No creo que el gobierno haya logrado hacerse cargo de la agenda política. Está reaccionando a la coyuntura, con muchos autogoles, errores no forzados, malos nombramientos e incapacidad de varios ministros”, manifiesta.
En ese escenario, considera que el desafío de Kast trasciende la aprobación de la “ley miscelánea”. El mandatario deberá ordenar a los partidos que respaldan su administración, recuperar la confianza ciudadana y responder a preocupaciones que hoy han desplazado incluso a la seguridad, como el deterioro del empleo y las expectativas económicas.
“Hoy la principal preocupación de los chilenos es el empleo. El gobierno tiene el desafío de ordenar a los partidos que forman parte de su administración, dejar de cometer autogoles y demostrar que existe un proyecto político claro para el país”, concluye la especialista.
Fuente: elcomercio.pe