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Cada edición de los Premios Somos busca retratar el momento que vive la gastronomía peruana en el último año. Ese objetivo se refleja tanto en las 37 categorías abiertas a la votación del público, como en un grupo de reconocimientos que, por su naturaleza, requieren una mirada distinta. Este año, un jurado especializado será el encargado de deliberar y elegir a los ganadores de Cocinero y Cocinera del Año, Mejor Restaurante, Mejor Restaurante Nuevo, Mejor Servicio de Sala y del Premio a la Trayectoria Bernardo Roca Rey.
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El panel está conformado por Marissa Chiappe, columnista gastronómica de Somos; Hirka Roca Rey, editora gastronómica; Paola Miglio, periodista y editora de El Trinche; Laura Graner, creadora de Restaurantes Perú y consultora gastronómica; Luis Martín Alzamora, creador de Papea Perú; Nora Sugobono, exeditora de Somos y actual gerenta de Proyectos Especiales en Editorial Planeta Perú; y Pierina Denegri, periodista de esta revista. Sus perfiles reúnen años de experiencia recorriendo restaurantes, conversando con cocineros, siguiendo la evolución de proyectos y analizando una escena en constante transformación.
Las categorías especiales responden a una lógica distinta de las que son elegidas por el voto de los lectores. Mientras la participación del público reconoce el cariño, la preferencia y el vínculo construido con restaurantes, cafeterías, huariques o bares a lo largo del año, los premios del jurado buscan distinguir aspectos que requieren una evaluación más amplia: la consistencia de un proyecto, su evolución, el liderazgo de un cocinero o cocinera, el impacto de un restaurante en la escena local o la trayectoria de quienes han dedicado su vida a la gastronomía.
Entre debate y consenso
Para Marissa Chiappe, precisamente allí radica la importancia de que estas distinciones sean definidas por especialistas. “El público vota por lo que conoce, lo que consume, aquello a lo que le tiene cariño. Ahí el voto popular mide algo real. Pero decidir quién cocina mejor no puede depender de quién le cae mejor a más gente. Pasar esas categorías a un panel con perfiles complementarios le pone criterio a lo que el aplauso no alcanza a medir”, señala.
La columnista gastronómica también considera que los cambios de esta edición reflejan el momento que vive el sector. La incorporación de nuevas categorías y la recuperación de otras, explica, responde al crecimiento de la oferta gastronómica y a una conversación que hoy también se construye desde distintos espacios, incluidos los digitales. “Lo difícil no es sumar categorías cuando el campo crece, sino distinguir qué le corresponde al público y qué le corresponde al jurado”, afirma.

Ese intercambio de experiencias es uno de los aspectos que Nora Sugobono más valora del proceso. La exeditora de Somos sostiene que los premios especiales implican una responsabilidad distinta porque exigen análisis, contexto y discusión. “El panel de especialistas conoce el universo gastronómico desde adentro. Eso permite escoger a los ganadores basados, sobre todo, en la experiencia”, explica. Para ella, el verdadero valor está en el debate: “Compartir ideas e intercambiar opiniones siempre es satisfactorio”.
Laura Graner también reconoce que asumir el rol de jurado supone cambiar de perspectiva. Si como creadora de contenido suele recomendar restaurantes desde su experiencia como comensal, durante la deliberación la evaluación se vuelve mucho más exigente. “Como jurado, el ejercicio es distinto: toca dejar de pensar en qué me gusta a mí y empezar a preguntarme qué tan consistente es ese proyecto, cómo ha evolucionado, cómo trabaja su equipo y cuál es su aporte a la industria. Es una mirada mucho más analítica y, sobre todo, mucho más responsable”, comenta.
Luis Martín Alzamora comparte esa idea. “Como creador de contenido puedo recomendar cosas que están buenas, que valen la pena. Pero como jurado uno es más estricto o exigente; ahí calificas la excelencia”, dice. Para él, reconocer el trabajo de un restaurante es también reconocer años de disciplina. “El reconocimiento es la consecuencia de un gran trabajo. Es la parte final de la constancia y la búsqueda de la excelencia”. Además, destaca que las decisiones no recaen en una sola persona. “Somos siete personas que tendremos espacios de conversación para dar nuestras opiniones, defender algunos puntos y buscar un consenso”.

Más allá de los resultados, el propio proceso de deliberación también se convierte en un espacio de aprendizaje entre especialistas con trayectorias distintas. Esa diversidad de miradas, coinciden los integrantes del panel, permite construir una evaluación más completa y representativa de la gastronomía peruana actual.
Para Pierina Denegri, que estas categorías sean definidas por un panel especializado responde precisamente a la necesidad de observar la escena gastronómica con una perspectiva amplia e informada. “Son quienes conocen de primera mano y de cerca cómo se vienen desarrollando los distintos restaurantes. Tienen una visión precisa, informada y acompañada de experiencia”, señala.
La periodista considera, además, que la incorporación por primera vez de una categoría como Mejor Servicio de Sala amplía la manera en que se reconoce el trabajo detrás de una experiencia gastronómica. “Con estas nuevas categorías nos aseguramos de darle el reconocimiento debido a aquellas personas y equipos que complementan de manera precisa el trabajo que se hace en cocina y muchas veces pasan desapercibidos”, menciona.

Todos ellos, de la mano de Hirka Roca Rey y Paola Miglio, serán los encargados de premiar la excelencia gastronómica en sus distintas formas y también a los verdaderos protagonistas de esta industria que se construye día a día.
Fuente: elcomercio.pe