Primer año del nuevo Jorge Chávez: entre récords operativos, expansión y retos pendientes

Hace un año, los motores de los aviones dejaron de retumbar frente al antiguo terminal del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, ese que durante más de seis décadas recibió a millones de pasajeros que llegaban al Perú, se despedían de sus familias o hacían escala rumbo a otros destinos. Sus pasillos, salas de espera y puertas de embarque fueron escenario cotidiano de reencuentros, despedidas y viajes que marcaron generaciones enteras de peruanos.

Hoy se cumple el primer año de funcionamiento de la nueva terminal —una infraestructura que demandó una inversión superior a los US$2.400 millones— el principal aeropuerto del país atraviesa una etapa de consolidación marcada por el crecimiento de pasajeros, la ampliación de operaciones y la apuesta del Perú por convertirse en un hub regional de conexiones aéreas y logísticas.

Nuevo aeropuerto se posiciona como el segundo más puntual del mundo a un año del inicio de sus operaciones. 
Foto: Antonio Melgarejo / GEC

En estos primeros doce meses de operación, el nuevo Jorge Chávez alcanzó récords de puntualidad, amplió su capacidad aérea con dos pistas operativas y sumó nuevas rutas y frecuencias internacionales. Sin embargo, el proceso de adaptación a la nueva infraestructura también ha puesto sobre la mesa desafíos relacionados con los accesos vehiculares, la conectividad y la experiencia de los pasajeros dentro y fuera del terminal.

Tanto Lima Airport Partners (LAP) como el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) consideran que el nuevo terminal ya ingresó a una etapa de consolidación operativa. Diseñado para atender hasta 40 millones de pasajeros por año, el Jorge Chávez cerraría el 2026 con aproximadamente 27 millones de viajeros movilizados, según estimaciones de LAP.

“Todavía tenemos capacidad instalada para seguir creciendo”, señaló el CEO de LAP Juan José Salmón durante una entrevista exclusiva para El Comercio sobre el primer año de operaciones del terminal.

Uno de los principales indicadores destacados tanto por LAP como por el MTC es la puntualidad operativa. Durante este año, el Jorge Chávez fue reconocido como el segundo aeropuerto más puntual del mundo, resultado que las autoridades atribuyen a la coordinación entre LAP, Corpac, las aerolíneas y la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

MTC y LAP coordinan para optimizar el nuevo aeropuerto. Foto: Joel Alonzo/ @photo.gec.

“Actualmente estamos operando alrededor de 38 vuelos por hora con ambas pistas y tenemos capacidad para llegar a 49 operaciones. Por ahora trabajamos bajo un esquema segregado: la pista antigua se usa para despegues y la nueva para aterrizajes. Más adelante podremos operar aterrizajes y despegues simultáneos en ambas pistas, pero eso requiere tiempo, entrenamiento y sistemas adicionales”, detalló el representante de LAP, Juan José Salmón.

En paralelo, la DGAC indicó que actualmente solo se utiliza alrededor del 72,5 % de la capacidad total de pista disponible, lo que deja margen para atraer nuevas aerolíneas y más frecuencias internacionales.

“Estamos buscando líneas aéreas y estamos convenciéndolas de que vengan al destino, porque tenemos infraestructura, tenemos capacidad, tenemos slot, tenemos todas las condiciones”, resaltó Paola Marín Ugarte, directora general de la DGAC.

El tráfico aéreo internacional ya superó los niveles previos a la pandemia. Según cifras del MTC, entre enero y abril de 2026 el flujo internacional no solo recuperó los niveles pre COVID-19, sino que además crece cerca de 7 % respecto al 2025.

“El Perú ostenta una ubicación geográfica estratégica y eso nos obliga a posicionarnos como un centro de conexiones entre el sur, el norte y el resto del mundo”, señaló Marín Ugarte.

En esa línea, uno de los principales pilares de la estrategia del MTC para consolidar al Jorge Chávez como hub regional es la política de cielos abiertos. Desde diciembre del año pasado, el Perú firmó 11 memorandos de entendimiento con distintos país, entre los que destacan España, Brasil, Panamá, Chile, Colombia y Bahamas, para liberalizar frecuencias y permitir el ingreso de nuevas aerolíneas sin restricciones de capacidad.

Las autoridades esperan cerrar el primer semestre del 2026 con al menos 15 acuerdos firmados. La apertura ya comienza a reflejarse en nuevas rutas y mayores frecuencias internacionales.

Paola Marín Ugarte, directora general de la DGAC.
Foto: Antonio Melgarejo / GEC

“Un dato importante es que, con la firma de estos 11 acuerdos, estimamos un incremento de 250.000 asientos adicionales de oferta aérea. Eso tendrá un impacto económico aproximado de $52 millones al año. Conforme sigamos ampliando la política de cielos abiertos y lleguen más aerolíneas, los principales beneficiados serán el turismo, el comercio y la atracción de inversiones. Eso también generará más demanda de hoteles, restaurantes y otros servicios”, destacó Marín Ugarte.

La DGAC adelantó además que la aerolínea Level iniciará operaciones directas entre Lima y Barcelona desde junio; Air France incrementará vuelos hacia París; Arajet reforzará conexiones con República Dominicana y otras compañías ampliarán operaciones hacia Estados Unidos y Sudamérica.

Asimismo, el MTC confirmó conversaciones avanzadas con aerolíneas de Asia y Medio Oriente interesadas en ingresar al mercado peruano. “En otros años se hablaba de ellas. Querían entrar, pero no había nada concreto. Ahora no solo hay conversaciones, sino que tenemos documentos cursados y gestiones avanzadas. Estamos hablando de Emirates, Turkish y Qatar”, señaló Paola Marín Ugarte desde la DGAC.

Pese a los reconocimientos internacionales y al crecimiento operativo, todavía persisten observaciones relacionadas con la experiencia cotidiana de algunos usuarios. Las largas caminatas dentro de la terminal, la señalética y, sobre todo, los accesos provisionales por Morales Duárez continúan siendo algunos de los principales cuestionamientos.

Piero Bejar, viajero frecuente a destinos nacionales e internacionales, contó a El Comercio que, si bien el nuevo aeropuerto cuenta con una zona moderna para realizar el chequeo de seguridad y revisión de equipaje, lo más complicado sigue siendo el acceso al terminal.

“El recinto es prometedor, pero hay muchas cosas por mejorar. Faltan dispensadores de agua para llenar botellas, además creo que todas las sillas en las salas de embarque deberían tener tomacorrientes para cargar productos electrónicos. Además, faltan más salas premium, ya que usualmente las que hay están llenas”, dijo a El Comercio.

LAP destaca la implementación progresiva y mejorada de señalética al interior del aeropuerto. 
Foto: Antonio Melgarejo/ GEC

Bejar recordó también que durante sus primeras visitas observó a varios pasajeros desorientados por la señalética. Además, consideró que la falta acceso peatonal se traduce en un problema más complejo.

La congestión vehicular continúa siendo otro de los principales problemas para los viajeros. Daniel Alcorta, quien en los últimos meses viajó desde el nuevo aeropuerto hacia Buenos Aires, Cusco y otros destinos nacionales, explicó que el mayor inconveniente fue el tráfico para llegar al terminal.

Alcorta resaltó que moverse dentro del aeropuerto ha terminado siendo intuitivo gracias a la señalización implementada. “La experiencia dentro del aeropuerto es muy buena porque tiene buena infraestructura, equipos modernos, la señalización te ayuda a ubicarte fácilmente y cuenta con mucha oferta de servicios”, contó Alcorta.

Por su parte, María José Vergara destacó la atención brindada por el personal del aeropuerto durante sus viajes internacionales. “Lo más fácil es que todo esta bien señalizado y en caso no sepas por donde ir por todos lados hay trabajadores del aeropuerto cerca para ayudarte y darte las indicaciones correspondientes”, contó a El Comercio.

En tanto, Giuliana Carrión, estudiante y practicante, sostuvo que las principales dificultades aparecen en los accesos vehiculares y estacionamientos. “La señalización de qué entrada era para cada tipo de vehículo estaba confusa. Esa es una de las situaciones más complejas que hallé”, dijo.

Desembarque de maletas depende directamente del contratista de la aerolínea, pero también tomaría más tiempo debido a las horas puntas y la amplitud del aeropuerto. 
Foto: Antonio Melgarejo / GEC

Alexia Conroy, otra usuaria frecuente, señaló que su primera experiencia en el nuevo terminal fue algo confusa debido al tamaño de la infraestructura. También indicó que el recojo de equipaje todavía presenta aspectos por optimizar. “Yo creo que respecto al movimiento del equipaje hay cosas por mejorar para que sea más rápido y organizado”, indicó.

Desde LAP reconocen que un terminal tres veces más grande implica nuevos desafíos de adaptación para los usuarios. Por ello, aseguran haber reforzado la señalización, implementado carritos de asistencia, fajas de desplazamiento y sistemas digitales de orientación.

Juan José Salmón CEO de Lima Airport Partners. 
Foto: Antonio Melgarejo /GEC

“Un usuario que llega por primera vez debe adaptarse a una infraestructura más amplia, como ocurre en aeropuertos de todo el mundo que atienden 40 millones de pasajeros. Dentro de esta infraestructura contamos con fajas automáticas de desplazamiento, especialmente en los espigones, que son las zonas más largas. También tenemos carritos de golf y reforzamos mucho la señalética al inicio de operaciones, incorporando más indicaciones en pisos y paredes. Y, por supuesto, si hay aspectos por mejorar, estamos totalmente dispuestos a hacerlo”, declaró Juan José Salmón CEO de LAP a El Comercio.

Desde la industria aérea, el balance del nuevo terminal del aeropuerto Jorge Chávez es positivo en términos de infraestructura, modernización y capacidad operativa. Las aerolíneas destacan que la nueva terminal representa un hito importante para la competitividad del Perú, especialmente por la incorporación de una segunda pista, que permite un mayor flujo de vuelos y mejora la capacidad frente a las limitaciones del antiguo aeropuerto. Además, señalan que la operación viene mostrando una estabilización progresiva y mejoras en puntualidad.

“El cambio al nuevo terminal también trajo nuevas propuestas de valor para nuestros pasajeros premium, incluyendo espacios exclusivos como el counter Signature Check-In y el Lounge LATAM, fortaleciendo la experiencia premium y atención preferencial. Nuestro foco ha sido sostener una operación confiable, segura y mejorar continuamente la experiencia de viaje en esta nueva infraestructura”, dijo LATAM a El Comercio.

Sin embargo, la transición también ha implicado importantes retos logísticos y operacionales. Las aerolíneas han tenido que ajustar procesos, equipos y sistemas de coordinación junto con LAP, Corpac y otros actores aeroportuarios para mantener la continuidad del servicio. Entre los principales problemas identificados figuran inconvenientes en el flujo de equipaje internacional, abastecimiento de combustible y procesos aún no optimizados en plataforma. Asimismo, los pasajeros han debido adaptarse a mayores distancias de desplazamiento y nuevas dinámicas dentro del terminal.

“Como aerolínea, hemos realizado importantes esfuerzos de adaptación para mantener una experiencia consistente para nuestros pasajeros y resguardar la puntualidad de nuestra operación. Inicialmente enfrentamos inconvenientes con el flujo de traslado de equipaje internacional, así también el abastecimiento del combustible en su momento y hoy existen procesos que no están completamente solucionados para una operación eficiente en la plataforma”, mencionó SKY Airline a este Diario.

Otro aspecto que preocupa a la industria es el incremento de costos operativos. Las compañías aéreas advierten que algunos servicios y espacios dentro del nuevo terminal registran aumentos superiores al 300% respecto al antiguo Jorge Chávez, lo que impacta la competitividad y la posibilidad de mantener tarifas accesibles. A ello se suma el efecto de cargos como la TUUA de transferencia, que ya influyen en decisiones sobre rutas y conectividad.

“Hemos experimentado incrementos relevantes en costos operativos y contractuales asociados al nuevo terminal, como counters de check-in, oficinas operativas y espacios para mantenimiento. Para nosotros, esto ha representado incrementos por sobre 300% en promedio respecto al terminal anterior”, agregó SKY Airline .

Pese a ello, las aerolíneas consideran que el nuevo Jorge Chávez abre una gran oportunidad para consolidar a Lima como hub regional. No obstante, sostienen que el principal desafío será convertir la moderna infraestructura en eficiencias operacionales reales, con procesos más ágiles, costos competitivos y una experiencia más fluida para los pasajeros, especialmente en vuelos de conexión nacional e internacional.

Más allá de la operación aérea, el principal cuello de botella continúa estando fuera del aeropuerto. Actualmente, el acceso principal sigue dependiendo de puentes temporales mientras avanzan las obras del puente Santa Rosa y el futuro intercambio vial.

Sobre ello, LAP y el MTC señalaron que existe coordinación permanente con Provías y la Policía Nacional para manejar los desvíos y la congestión vehicular generada por las obras.

¿Para cuándo estaría listo el acceso definitivo al nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chavez? | Foto: Andina

“Estamos satisfechos de que ya haya iniciado la construcción del puente Santa Rosa. Una obra de esta magnitud genera incomodidades, como los desvíos que vemos ahora, pero es la única forma de avanzar en una ciudad de casi 13 millones de habitantes con un aeropuerto que moverá 27 millones de pasajeros al año. Estamos coordinando constantemente con el MTC, Provías y la Policía Nacional para manejar los desvíos conforme avance la obra”, explicó Salmón.

El experto Mario Candia advirtió que la infraestructura vial alrededor del nuevo aeropuerto Jorge Chávez presenta “deficiencias dramáticas y graves”, debido a que las obras de acceso no se ejecutaron oportunamente. Según explicó, mientras Lima Airport Partners culminaba las obras del terminal aéreo, “las obras de la vialidad externa estaban en foja cero”, situación que obligó a implementar accesos provisionales en un contexto de “emergencia completamente previsible y prevenible”. Candia señaló que el resultado ha sido un sistema precario, marcado por congestión, inseguridad y pérdidas millonarias en horas-persona. En esa línea, atribuyó responsabilidad al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) por no haber construido las vías necesarias a tiempo.

Asimismo, sostuvo que esta falta de inversión estratégica ya afecta la competitividad internacional del aeropuerto limeño. “El Jorge Chávez ha perdido competitividad ante El Dorado en Bogotá o el Arturo Merino Benítez en Santiago”, afirmó, recordando que históricamente el terminal peruano se ubicaba entre los más competitivos de la costa del Pacífico. “Cuando la inversión llega tarde, ya perdimos la carrera”, enfatizó. Para Candia, existen tres proyectos clave que requieren prioridad inmediata: la Autopista Santa Rosa, el intercambio vial Faucett–Morales Duárez y el Anillo Vial Periférico. Sobre el intercambio vial, cuestionó que “hace más de diez años que se habla de esta obra” sin avances concretos, pese a tratarse de uno de los puntos más críticos de acceso al aeropuerto.

En relación con el transporte público, Candia también cuestionó la planificación de la Línea 4 del Metro de Lima, al considerar que fue diseñada para conectarse con el antiguo terminal y no con el nuevo aeropuerto. “Nunca hubo un verdadero análisis para dotar de movilidad integrada al nuevo terminal”, afirmó. A su juicio, el sistema actual sigue siendo “completamente precario”, reflejando las deficiencias estructurales del transporte limeño. No obstante, destacó que actualmente existe una mayor conciencia sobre la necesidad de reducir la dependencia del vehículo privado y avanzar hacia sistemas de transporte multimodal, siendo la Línea 4 y su futura adecuación una de las obras más importantes para concretar ese cambio.

Aunque la primera etapa de infraestructura aeroportuaria ya fue concluida, LAP asegura que las inversiones continuarán en el entorno de la denominada “ciudad aeropuerto”.

Entre los proyectos previstos figura la construcción del primer edificio de oficinas corporativas frente al terminal y la llegada de operadores vinculados a aviación privada. Asimismo, la concesionaria impulsa un hub regional de comercio electrónico y carga aérea en alianza con operadores logísticos internacionales.

El objetivo es aprovechar la cercanía con el puerto de Chancay y el Callao para recibir mercancía proveniente de Asia y redistribuirla desde Lima hacia otros mercados de la región.

LAP apuesta por la atracción de inversión privada y diversa para la ciudad aeropuerto. 
Foto: Antonio Melgarejo / GEC

“Queremos convertir al aeropuerto en un hub de servicios y logística, no solamente aeronáutico”, declaró Juan José Salmón, CEO de LAP.

Dentro del terminal también continúan los ajustes comerciales. Durante este primer año, la empresa reforzó la oferta gastronómica con marcas como Tanta, La Lucha y nuevos conceptos impulsados por el grupo Acurio. El aeropuerto incluso fue nominado en rankings internacionales vinculados a experiencia gastronómica y servicio aeroportuario.

El desarrollo del Jorge Chávez también ha puesto la mirada sobre la infraestructura aeroportuaria regional. Para la DGAC, consolidar al Perú como un hub regional requiere fortalecer la red de aeropuertos fuera de Lima.

En ese contexto, ya se anunciaron inversiones en terminales regionales como Arequipa y Juliaca. En Arequipa se ampliará el terminal de 6.000 a 11.000 metros cuadrados con una inversión superior a los US$50 millones, mientras que en Juliaca se rehabilitará la pista de aterrizaje con una inversión cercana a los US$220 millones.

Estas obras forman parte de un paquete de aproximadamente US$470 millones destinados a infraestructura aeroportuaria regional.

Fuente: elcomercio.pe

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