¿Qué pasará con el Tunche Rivera en Universitario y por qué el perdón que recibió complica la llegada de Raúl Ruídiaz?

Nadie vuelve completamente ileso del olvido. José Rivera lo sabe. Durante semanas pasó de ser uno de los delanteros más queridos por la tribuna a convertirse en un futbolista cuya continuidad parecía resuelta fuera de Universitario. El episodio de indisciplina en el que pateó la camiseta crema en público marcó un antes y un después en su relación con el club. Sin embargo, el fútbol también concede segundas oportunidades. Y en Ate, la decisión ya está tomada: el Tunche se queda.

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La dirigencia de Universitario comunicó días atrás que no existe negociación alguna para transferir al delantero y que continuará formando parte del plantel de Héctor Cúper. La decisión, más allá del mensaje institucional, tiene consecuencias deportivas inmediatas. La principal involucra un nombre que sigue ilusionando a buena parte de la hinchada: Raúl Ruídiaz.

Hasta hace unos días, el escenario parecía favorable para que la ‘Pulga’ pudiera regresar. Antonio García Pye, gerente deportivo del club, fue claro al señalar que las conversaciones con el atacante no estaban cerradas. Nunca dio por terminada la negociación y dejó abierta la puerta para retomarla en cualquier momento.

José ‘El Tunche’ Rivera quedó fuera del viaje de Universitario a Montevideo tras protagonizar una grave indisciplina. | Foto: Universitario

Hoy ese panorama luce bastante más complejo. La explicación está en la conformación del plantel. Con Gianluca Lapadula ya incorporado, Alex Valera como el centrodelantero de referencia, Edison Flores con capacidad para actuar como segundo atacante y Lisandro Alzugaray ofreciendo variantes por todo el frente ofensivo, la permanencia del Tunche termina ocupando un espacio que difícilmente permitirá la llegada de otro delantero sin antes producir una salida.

Universitario no solo debe pensar en la calidad de sus incorporaciones. También necesita administrar los cupos disponibles y mantener el equilibrio de un vestuario que ya suma varias figuras ofensivas.

En ese contexto, Rivera pasó de estar cerca de abandonar Campo Mar a convertirse nuevamente en una pieza útil para el cuerpo técnico.

El Tunche volvió a aparecer

La decisión de mantenerlo no responde únicamente a un acto de reconciliación institucional. También tiene respaldo futbolístico. Desde la llegada de Héctor Cúper, José Rivera ha sido uno de los jugadores que mejor impresión dejó durante la exigente pretemporada que realiza Universitario.

Las jornadas de trabajo mezclan sesiones en la playa, ejercicios físicos en los cerros cercanos a Campo Mar y entrenamientos de alta intensidad sobre el césped. Allí, Rivera ha respondido con el despliegue físico que siempre caracterizó su juego.

La intensidad es precisamente uno de los aspectos que más valora el entrenador argentino. El delantero volvió a competir con normalidad, recuperó protagonismo dentro de los entrenamientos y empezó a dejar atrás el episodio disciplinario que amenazó con terminar su ciclo en Ate.

La señal más evidente apareció fuera de la cancha. Durante casi dos meses, Rivera desapareció prácticamente de las publicaciones institucionales del club. Su imagen dejó de formar parte de las campañas en redes sociales, un detalle que muchos interpretaron como una muestra del distanciamiento entre ambas partes.

Eso cambió en los últimos días. Universitario volvió a incluirlo en fotografías y contenidos oficiales, una señal de que el conflicto quedó atrás y de que el atacante vuelve a formar parte del proyecto deportivo.

Cúper ya empieza a perfilar su equipo

Mientras el mercado de pases continúa abierto, el técnico argentino también comienza a mostrar algunas pistas sobre el once que imagina para el Torneo Clausura.

El último fin de semana, Universitario disputó un amistoso de preparación frente a Atlético Grau y consiguió un triunfo por 1-0 gracias a un gol de Jordan Guivin.

Más allá del resultado, el encuentro dejó información importante. El equipo que arrancó estuvo integrado por Miguel Vargas; Aldo Corzo, Williams Riveros, Matías Di Benedetto y César Inga en defensa; Jorge Murrugarra, Héctor Fértoli, Jordan Guivin y Jairo Concha en el mediocampo; y Edison Flores acompañando a Gianluca Lapadula en ataque.

Rivera inició el compromiso entre los suplentes e ingresó durante el desarrollo del partido. La fotografía parece confirmar que, por ahora, Lapadula parte con ventaja para convertirse en el nuevo referente ofensivo del equipo, mientras Valera, Flores, Alzugaray y Rivera pelearán por los minutos restantes.

Es una competencia interna que eleva el nivel del plantel, pero que al mismo tiempo reduce el margen para incorporar otro atacante. Por eso, aunque el nombre de Raúl Ruídiaz siga despertando ilusión y las conversaciones no estén completamente descartadas, la continuidad del Tunche modifica el escenario.

Hoy Universitario tiene cinco futbolistas capaces de ocupar posiciones ofensivas. Antes de pensar en una nueva incorporación, el club deberá decidir si ese número es sostenible para afrontar el segundo semestre o si será necesario liberar un espacio.

Por ahora, la prioridad parece otra. Cúper quiere recuperar la intensidad, fortalecer la competencia interna y construir un grupo donde el rendimiento pese más que los antecedentes.

En ese camino, José Rivera encontró una segunda oportunidad. Y, de paso, obligó a que uno de los regresos más esperados por la hinchada crema tenga que seguir esperando.

Fuente: elcomercio.pe

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