Robert Powell, protagonista de “Jesús de Nazaret”: “Nunca he visto ‘The Chosen’. No tengo deseos de verla”

Si un periodista te dice que entrevistó a Jesucristo, le pides evidencias. Que en respuesta asegure que la conversación no se grabó por un error de respaldo, solo hace que la sospecha se transfigure a desconfianza. Pero pasó. Entrevisté a Robert Powell (82), el Jesucristo de la ficción cuya miniserie dio la vuelta al mundo durante décadas, y perdí el audio. En verdad les digo: donde no hay registro, no hay historia; solo rumor y anécdota.

A las 5:00 a.m. de un viernes, me preparo para la segunda venida de Cristo. Ahora no por Zoom, sino por llamada de Whatsapp. Una inusual segunda entrevista gracias a la misericordia del señor, quien está en su hogar, el Reino Unido. Días atrás estuvo en Rimini, costa adriática, a donde fue para el segundo Italian Global Series, festival de ficciones para televisión que le rindió homenaje por los cincuenta años de “Jesús de Nazaret”, dirigida por el cineasta Franco Zefirelli. No había Semana Santa en que la mirada de Powell, protagonista de pósters, anuncios de televisión, estampitas e incluso altares de iglesias, no dominara los televisores.

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En la primera conversación me dijo que una serie como esa no podría hacerse el día de hoy. Hay demasiados smartphones como para que las escenas más intensas grabadas al aire libre en Marruecos, donde no solo hubo una comunicación cercana entre actores y talento creativo, sino energía del ambiente, se pudieran captar sin que el mundo observe de manera permanente el proceso. En la segunda charla, ya en confianza, hablamos sobre las más modernas representaciones del “Maestro de Galilea”, así como del legado de un rol que lo acompañó durante casi toda su carrera. Esta es su palabra:

— El día en el que hablamos originalmente debe haber estado muy ocupado. Vi el video de su panel, ¿Cómo describiría la experiencia?

Bueno, hice una conferencia de prensa de tres horas. Fue bastante larga. Fue mucho más larga de lo que anticipé. Y los problemas es que, obviamente, me encuentro dando las mismas respuestas a cada persona y la tentación es cambiar mi historia, por decirlo de alguna manera, porque entonces te das cuenta que está bien. Cada persona está consiguiendo algo; reciben su versión pero es lo mismo de todas maneras. Y lo ha sido por 50 años [risas].

—¿Y alguna vez se cansa de eso?

Imagínate ser entrevistado sobre un trabajo que hice hace 50 años. Es muy difícil para cualquiera aparecer con una pregunta que yo no haya escuchado 50 veces o intentar dar una respuesta. Así que no. Me halaga que después de 50 años la gente la recuerde. Creo que es extraordinario. Hay muy pocos actores que tienen en su CV material del que la gente quiera hablar 50 años después. Así que estoy muy halagado, no es un problema.

—Cuando tomó el rol en “Jesús de Nazaret”, ya tenía 10 años de experiencia como actor. Pero, ¿alguien realmente puede estar listo para interpretar a tal personaje? ¿Es eso posible?

Había hecho unas cinco películas e incontables series de televisión para cuando tenía 30. A los 31 conseguí el papel así que tenía bastante experiencia. Fue algo para nada desconcertante. Lo único desconcertante por lo que casi no acepto el papel es porque era imposible de interpretar. Y no es muy bueno para un actor que le ofrezcan un rol imposible, porque tu reputación está en juego. Es imposible de hacer. Lo mejor que puedes esperar si interpretas a Jesús es salirte con la tuya. Y estoy orgulloso de que Franco y yo lo consiguiéramos. Pero ya sabes, no se puede interpretar.

—Antes del cine y la televisión, la imagen de Jesús vivía principalmente en pintura y escultura. Puedo pensar en diversos artistas que crearon representaciones impactantes del Hijo del Hombre. ¿Diría que su interpretación de Jesús está más cerca en espíritu a una pintura de El Greco o una de Caravaggio?

No sé de eso. De verdad que no puedo hacer esa comparación. Todo lo que sé es que, por varios medios, lo que conseguimos fue una imagen que, cuando los diarios de Inglaterra —no sé si pase en otro lado—, si hay una historia que contiene una referencia a Cristo, entonces casi invariablemente usan una imagen de “Jesús de Nazaret”. No eligen la de Mel Gibson [“La pasión de Cristo”] o el Jesús de Pasolini [“El evangelio según San Mateo”]; eligen la nuestra. Recibimos miles de cartas, todas diciendo lo mismo: el Jesús de Franco fue exactamente como ellos lo imaginaron individualmente. Ese es un pequeño milagro en sí mismo. Y lo hicimos al no interferir con ella [la imagen]. Lo dejamos abierto para que el público haga todo el trabajo. Ellos vieron en nuestra imagen a su propio Jesús. Y evité ser idiosincrático en mi representación, porque eso hubiera interferido con la visión individual de cada uno. Por cada persona que admiró mi performance, habría alguien más que diga “ese no es mi Jesús”. Así que no actué.

—Quería hablar de su voz de Jesús. Usted puso una cadencia y tono muy característicos. ¿Cómo decidió la forma en que debía sonar Jesús?

No lo hice, solo es mi voz. No tomé ninguna decisión. Solo soy yo. A menos que esté haciendo un acento específicamente en el rol que estoy interpretando, es solo mi voz. Tengo suerte que sea una voz que me ha ayudado a tallar una carrera de 60 años en leer libros, en grabar audiolibros y hacer documentales narrativos, pero no pienso en mi voz del todo.

—¿Está familiarizado con la serie de televisión “The Chosen”? Porque quería preguntarle qué piensa de la performance de Jonathan Roumie como Jesús.

No, nunca lo he visto [risas]. No tengo deseos de verla en absoluto. Es por razones privadas. Si la viera, sería crítico y no quiero criticar la performance de alguien más. Así que creo que es mejor si no la veo [risas].

—Entiendo totalmente lo que está diciendo. Solo déjeme decirle que él se sintió inspirado por su trabajo en “Jesús de Nazaret” y a los 12 años dijo que había construido una cruz de tamaño real y recreó la crucifixión en el jardín de su casa.

[Risas] Bueno, ahí lo tienes. Nunca he visto a este joven, nunca lo he conocido. De hecho, he evitado verlo. Obviamente, he visto pedacitos. Vi el esfuerzo de Mel Gibson pero me disgustó enormemente porque era muy violento. Y el tema es que hicimos todo en esa película, en la película de Franco, cada elemento en la crucifixión, los azotes; todo estuvo allí sin capitalizar la violencia. La violencia estaba en la reacción, no en la violencia en sí. Ya sabes, sin sangre en todo y en todos. Lo evitamos y esa fue una de las razones por las que no disfruté la película de Mel Gibson.

Robert Powell (Jesús) con Anne Bancroft (María Magdalena) en

—Lo entiendo. Supongo que ya hay suficiente violencia en el mundo como lo conocemos.

Sí. Pero la producción de Zefirelli de “Jesús de Nazaret”, creo que, 50 años después, ha probado ser la película más exitosa de Jesucristo que haya existido. Porque ha durado más que cualquier otra, sigue siendo mostrada en todos lados del mundo, todos los años, y eso es un logro en sí mismo. Pero esa era la genialidad de Franco. Eligió hacerlo de cierta manera y, afortunadamente, estuve de acuerdo con lo que quería hacer. Y entre nosotros creamos un Jesús que parece haber durado. Ciertamente, ha durado 50 años hasta ahora.

—Los últimos 15 años usted ha estado actuando esporádicamente. ¿Se siente cómodo en esta etapa de su vida a los 82 años?

Sí. Cuando era mucho más joven, tal vez a finales de mis veintes, no pensé que sería actor después de los 40 porque no lo encontraría tan interesante. Tuve una compañía que desarrollaba ideas para guiones, pero eso resultó ser más difícil de lo que anticipé. No el hacer las cosas, sino el venderlas. Y luego la gente siguió pidiéndome que actúe, así que continué actuando. Pero llega un punto en tu vida, particularmente a mi edad, cuando sería muy difícil para cualquiera ofrecerme algo que fuera lo suficientemente interesante que hacer. Y si no estoy interesado entonces es difícil para mí hacer que otras personas se interesen. Siempre he buscado la novedad, particularmente en una carrera que ahora se extiende por 60 años. Es bastante para una carrera y, en consecuencia, es difícil encontrar algo distinto [risas]. Además tengo dos nietos. Ellos llenan mi vida. Son bastante jóvenes, tienen 6 y 10 años, dos niños. Los veo mucho y disfruto su compañía. Así que, ¿para que irme lejos para actuar? Me fui cuando era joven. Mis propios hijos casi ni me veían porque cuando eran jóvenes en los años 80, estaba lejos filmando por todo el mundo. Estaba lejos probablemente unos seis meses de cada año. Así que ahora tengo la oportunidad de ver a mis nietos más frecuentemente de lo que veía a mis propios hijos.

Fuente: elcomercio.pe

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