Cada invierno, cuando la neblina cubre las lomas de Lima, un paisaje que durante gran parte del año luce árido cambia por completo. Miles de flores de Amancay pintan de amarillo los cerros y recuerdan la riqueza natural que aún habita en la ciudad. Este espectáculo, breve y esperado, ocurre solo una vez al año y depende de la conservación de un ecosistema cada vez más vulnerable.
Uno de los pocos refugios donde florece esta especie es el Santuario de Amancay de UNACEM, ubicado entre los distritos de Lurín y Pachacámac. Este espacio acaba de renovar, hasta el año 2041, su reconocimiento como Área de Conservación Privada (ACP), luego de la aprobación del Ministerio del Ambiente (MINAM), garantizando la continuidad de la protección de cerca de 800 hectáreas de lomas costeras.
¿Por qué es importante el Santuario de Amancay?
Las lomas costeras son uno de los fenómenos naturales más sorprendentes del Perú. Aunque se ubican en pleno desierto, la humedad de la neblina permite que, durante algunos meses del año, brote una gran diversidad de vida.
En las 787.82 hectáreas que conforman el Santuario de Amancay se han registrado alrededor de 175 especies de flora y fauna, convirtiéndolo en uno de los principales refugios naturales de Lima Metropolitana. Allí conviven aves, insectos, plantas nativas y, por supuesto, la flor de Amancay, cuya aparición marca una de las temporadas más esperadas por quienes disfrutan de las lomas.
La flor de Amancay, un símbolo de Lima
La Amancay no solo destaca por su intenso color amarillo. También forma parte de la memoria colectiva de la ciudad. Su floración, entre junio y julio, dio origen a la tradicional Fiesta de Amancaes, una de las celebraciones más representativas de la Lima de antaño.
Hoy, esta especie enfrenta un escenario distinto. La pérdida de su hábitat y diversos factores ambientales han llevado a que sea catalogada como vulnerable, por lo que la conservación de espacios como el Santuario de Amancay resulta clave para asegurar su permanencia.
La ampliación de la protección hasta 2041 representa, por ello, mucho más que una decisión administrativa: permite conservar uno de los pocos espacios donde la flor símbolo de Lima puede seguir floreciendo y ser apreciada por las futuras generaciones.
Iniciativas educativas del Santuario de Amancay
La conservación de espacios como el Santuario de Amancay permite preservar las condiciones necesarias para que esta flor continúe formando parte del patrimonio natural de la ciudad. Además de ello, el Santuario de Amancay desarrolla iniciativas orientadas a la educación ambiental y la sensibilización ciudadana.
A través del programa "Unidos por las Lomas", más de 4,000 escolares han visitado este ecosistema para conocer de cerca su biodiversidad y comprender la importancia de su conservación.
"Proteger este ecosistema no solo contribuye a preservar la flora y fauna nativas, sino también a generar oportunidades para las comunidades cercanas y fortalecer la conciencia ambiental de las nuevas generaciones", señaló Pedro Gamboa, subgerente de gestión de activos ambientales de UNACEM.

¿Cómo visitar el Santuario de Amancay?
El Santuario de Amancay también se ha convertido en un espacio para el turismo sostenible y la recreación al aire libre.
Los visitantes pueden recorrer circuitos destinados al trekking, ciclismo y trail running, además de conocer sitios arqueológicos y espacios de interpretación ambiental que permiten descubrir la riqueza natural de las lomas costeras.
Las visitas pueden coordinarse a través de las plataformas digitales oficiales del Santuario, especialmente durante la temporada de floración de la flor de Amancay, considerada la mejor época para apreciar este paisaje único de Lima. Las personas que deseen agendar una visita pueden hacerlo a través de este perfil de Instagram: @santuario.amancay
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Fuente: larepublica.pe