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El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advirtió que el posible desarrollo de un fenómeno El Niño Costero de magnitud extraordinaria hacia finales de 2026 incrementaría el riesgo de lluvias más intensas y persistentes en la costa norte del país, debido al calentamiento continuo del mar, la saturación anticipada de los suelos y la eventual coincidencia con sistemas atmosféricos que favorezcan precipitaciones extremas.
El especialista en Meteorología del Senamhi, Nelson Quispe, explicó en Andina que el aumento de la temperatura superficial del mar responde al debilitamiento del Anticiclón del Pacífico Sur y a la persistencia de ondas Kelvin subsuperficiales, condiciones que continuarían alimentando el calentamiento del océano al menos hasta septiembre.

Según indicó, existe una probabilidad considerable de que el fenómeno evolucione hacia una magnitud extraordinaria entre octubre y diciembre, periodo en el que suelen registrarse los picos máximos tanto del Niño Costero como del Niño global.
El meteorólogo precisó que se espera un inicio anticipado de las lluvias, con precipitaciones superiores a lo habitual para esa época del año. Estas condiciones favorecerían una saturación temprana de los suelos, por lo que las lluvias más intensas previstas para el verano generarían un mayor escurrimiento de agua, incremento de los caudales de los ríos y un mayor riesgo de inundaciones.
Añadió que, de acuerdo con el comportamiento climatológico, los mayores acumulados de lluvia en la costa norte suelen presentarse entre marzo y abril, periodo en el que la interacción entre el Niño Costero y el Niño global podría potenciar las precipitaciones.
Quispe señaló que las lluvias se concentrarían principalmente en la costa norte y, de manera ocasional, podrían extenderse hacia sectores de la costa central, incluso hasta Ica. En contraste, indicó que el Niño global favorecería una disminución de las precipitaciones en la sierra sur, parte de la sierra central y la vertiente oriental amazónica, generando un escenario de déficit hídrico en esas zonas.

Respecto a la posibilidad de que se forme un sistema similar al ciclón Yaku, registrado en 2023, el especialista explicó que este tipo de circulaciones puede desarrollarse cuando el mar presenta un calentamiento importante. Precisó que sus efectos dependerán de la trayectoria que siga y advirtió que, si se desplaza hacia el continente, podría incrementar significativamente el impacto sobre la costa peruana.
Asimismo, informó que el calentamiento del mar mantendría temperaturas superiores a lo normal durante el invierno. En Lima podrían registrarse valores máximos cercanos a los 29 °C, mientras que en Piura las temperaturas oscilarían entre 31 °C y 32 °C, con la posibilidad de superar nuevamente los 34 °C.
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El especialista añadió que las anomalías térmicas del mar peruano alcanzan entre 4 y 6 grados por encima de lo normal en la costa central, entre 3 y 5 grados en la costa norte y entre 1,5 y 2,5 grados en la costa sur.
Finalmente, indicó que el predominio de cielos despejados favorecerá un aumento de la radiación ultravioleta, con índices superiores a 8, considerados entre fuertes y extremos, por lo que recomendó adoptar medidas de protección durante las horas de mayor exposición al sol.
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Fuente: elcomercio.pe