- Alerta por el “Súper El Niño” en EE.UU.: los estados que están en mayor riesgo de lluvias torrenciales e inundaciones
- Alerta por domo de calor en el oeste de EE.UU.: aumenta el riesgo de incendios forestales en estas zonas
La temporada de huracanes del Atlántico podría entrar en una nueva fase durante los próximos meses debido al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, un patrón climático que, aunque se desarrolla en el océano Pacífico, puede modificar las condiciones atmosféricas a miles de kilómetros de distancia. Los expertos en Estados Unidos han explicado que este fenómeno podría influir en la actividad de la temporada, reduciendo o modificando las condiciones favorables para la formación de tormentas en el Atlántico.
Los meteorólogos anticipan que El Niño tendrá una influencia importante en el tramo final de la temporada, cuyo punto máximo suele ocurrir a inicios de septiembre. El fenómeno podría reducir la actividad tropical al generar condiciones menos favorables para la formación y fortalecimiento de tormentas.
Sin embargo, los expertos advierten que el riesgo no desaparecerá, especialmente por las temperaturas extremadamente cálidas del agua cerca de EE.UU., que podrían permitir que algunos sistemas se intensifiquen rápidamente cerca de la costa.

Pronóstico de la temporada de huracanes del Atlántico 2026
Según AccuWeather, la temporada de huracanes del Atlántico de 2026 tendrá entre 8 y 14 tormentas con nombre, de las cuales varias podrían convertirse en huracanes y sistemas de gran intensidad.
| Categoría | Pronóstico para 2026 |
|---|---|
| Tormentas con nombre | 8 a 14 |
| Huracanes | 4 a 7 |
| Huracanes mayores (categoría 3 o superior) | 2 a 4 |
| Impactos directos en EE.UU. | 3 a 5 |
Según el pronóstico, las zonas con mayor riesgo de impactos directos durante el resto de la temporada incluyen la costa norte y este del Golfo de México, las Carolinas y el Caribe nororiental.
¿Cómo influirá El Niño en los huracanes del Atlántico?
Aunque El Niño aparece en el Pacífico, sus efectos pueden alterar los patrones meteorológicos globales. En el Atlántico, suele favorecer un aumento de los vientos fuertes en niveles altos de la atmósfera, conocidos como cizalladura del viento.
Estas condiciones pueden dificultar el desarrollo de tormentas tropicales o debilitar huracanes que se encuentren con esos vientos.
“Cuanto más fuerte sea El Niño, mayor será la probabilidad de un final de temporada menos activo”, explicó Alex DaSilva, experto principal en huracanes de AccuWeather.
Los pronósticos actuales indican que existe más de un 90% de probabilidad de que El Niño evolucione hacia un evento considerado “súper El Niño” antes del final de la temporada atlántica. Debido a su posible aparición en esta etapa del año, el fenómeno podría acelerar la disminución de la actividad tropical.
El peligro de las aguas cálidas cerca de EE.UU.
A pesar de la posible reducción en la cantidad de tormentas, los expertos mantienen la alerta por las temperaturas récord del océano cerca de Estados Unidos.
Las aguas más cálidas pueden favorecer que los sistemas tropicales se formen o se fortalezcan más cerca de la costa, dejando menos tiempo para que las comunidades se preparen ante un impacto.
Este escenario ya ocurrió con las tormentas tropicales Arthur y Bertha, que se desarrollaron cerca de tierra antes de afectar zonas costeras.
Arthur fue la primera tormenta nombrada de la temporada y se formó en el oeste del Golfo de México pocas horas antes de tocar tierra en la costa noreste de Texas el 17 de junio. El sistema dejó lluvias históricas, especialmente en Louisiana, Mississippi y Alabama.
En Cottonport, Louisiana, se registraron 31.56 pulgadas de lluvia, mientras que en Mississippi varias comunidades quedaron aisladas por las inundaciones.
Días después, el 20 de junio, la tormenta tropical Bertha se desarrolló en el noreste del Golfo y avanzó cerca de la costa antes de tocar tierra en Louisiana el 22 de junio y posteriormente cerca de la frontera con Louisiana y Texas.
Otros factores que podrían afectar la temporada
Además de El Niño, los meteorólogos vigilan otros patrones climáticos que podrían influir en la actividad de huracanes.
Uno de ellos es la llamada Niña del Atlántico, un fenómeno caracterizado por aguas más frías de lo normal en el este del océano Atlántico, lo que puede reducir la formación de tormentas en esa zona.
También existe preocupación por la actividad en la Región Principal de Desarrollo (MDR), un área que se extiende desde el Caribe hacia el este del Atlántico y que históricamente concentra gran parte de la formación de huracanes.
Durante los últimos dos años, esta región ha presentado condiciones menos favorables para el desarrollo de tormentas, provocando que algunas ondas tropicales tengan dificultades para organizarse después de salir de la costa africana.

La temporada de huracanes aún tiene su punto máximo por delante
Aunque El Niño podría limitar la actividad en los próximos meses, los especialistas recuerdan que la parte más intensa de la temporada todavía está por llegar.
Históricamente, el primer huracán del Atlántico suele formarse alrededor del 11 de agosto, mientras que el primer huracán mayor aparece cerca del 1 de septiembre. El pico climatológico de la temporada ocurre el 10 de septiembre, antes de que la actividad comience a disminuir hasta el cierre oficial el 30 de noviembre.
Los expertos recomiendan mantener vigilancia constante, ya que algunas ondas tropicales podrían permanecer débiles durante su recorrido por el Atlántico y fortalecerse rápidamente al llegar a aguas más cálidas cerca del Caribe occidental o el Golfo de México.
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Fuente: elcomercio.pe