“Un Estado desmantelado no tiene capacidad de respuesta”: cómo el terremoto pone a prueba al gobierno interino de Venezuela

Dos sismos de gran magnitud sacudieron Venezuela la tarde del miércoles. Los movimientos, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia, alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5 y tuvieron su epicentro en las zonas de Yaracuy y Yumare. Hasta la noche del jueves 25, se habían reportado 188 muertos y 1.520 heridos, aunque las autoridades advierten que la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, señaló que varias ciudades resultaron gravemente afectadas y anunció medidas para atender la emergencia. La catástrofe supone la primera gran prueba para el gobierno interino y plantea interrogantes sobre su capacidad para responder a una crisis de esta magnitud.

En un primer balance, Rodríguez informó que los estados de Caracas, La Guaira, Miranda, Carabobo y Falcón fueron los más afectados por los dos movimientos telúricos y las más de 30 réplicas registradas posteriormente.

MIRA: El Ejército de EE. UU. se despliega con rapidez para asistir a Venezuela tras los terremotos

“Quiero decir que es una verdadera tragedia”, afirmó la mandataria, quien expresó sus condolencias a las familias de las víctimas.

Fuente: Composición EFE.Voluntarios realizan labores de remoción de escombros y rescate, en el municipio Chacao en Caracas, Venezuela, el 25 de junio de 2026. (Boris Vergara / EFE)

Videos publicados en redes sociales muestran torres residenciales derrumbadas en la Capital, Caracas. Mientras que en La Guaira, según la principal agencia humanitaria de las Naciones Unidas, más de 100 edificios quedaron destruidos.

Como parte de las primeras medidas para afrontar la emergencia, Rodríguez anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares destinado a atender a los damnificados y financiar las labores iniciales de reconstrucción.

La respuesta también comenzó a llegar desde el exterior. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que instruyó a las agencias de su gobierno a actuar “con rapidez” para asistir a Venezuela. Jeremy Lewin, funcionario del Departamento de Estado, informó que Washington ya movilizó un equipo de asistencia para desastres y un grupo de trabajo para coordinar el envío de equipos de búsqueda y rescate, suministros médicos, ayuda humanitaria y otros recursos durante los primeros días posteriores al desastre.

La magnitud de la emergencia podría ser mucho mayor de la que reflejan los balances preliminares. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que existe un 42% de probabilidad de que el número de fallecidos se sitúe entre 10.000 y 100.000 personas.

Más allá de los primeros anuncios y de la ayuda internacional, la emergencia representa el mayor reto que ha enfrentado hasta ahora el gobierno interino de Delcy Rodríguez. La rapidez con la que logre movilizar recursos, coordinar la asistencia y responder a las necesidades de la población podría convertirse no solo en una prueba de gestión, sino también de gobernabilidad.

Venezuela es una nación rica en petróleo, pero lleva más de una década sumida en una profunda crisis económica que ha deteriorado buena parte de su aparato productivo y de sus instituciones. La catástrofe llega, además, en un momento clave de su historia: apenas seis meses después de la captura de Nicolás Maduro y de la llegada al poder de Delcy Rodríguez, un giro que el diario «The New York Times» describió como el paso del país de adversario de Estados Unidos a una suerte de “Estado satélite”.

Para el politólogo venezolano José Vicente Carrasquero, la tragedia ha dejado en evidencia las limitaciones del aparato estatal para responder a una emergencia de esta magnitud. A su juicio, el deterioro de las instituciones durante los años del chavismo explica buena parte de las dificultades que enfrenta hoy el gobierno.

“Esto es parte de lo que ha sido el desmantelamiento del Estado con el régimen chavista. Un Estado desmantelado no tiene capacidad de respuesta”, señaló a El Comercio.

En esa línea, consideró que el anuncio de un fondo de 200 millones de dólares constituye más un mensaje político que una solución inmediata. “Tú no haces nada con dinero; tú haces con equipo. Está bien, aquí están los 200 millones, pero ¿cuánto tiempo te tardas en comprar equipo y traer equipo?, sostuvo.

Una mujer pasa junto a un edificio dañado durante los dos terremotos que sacudieron La Guaira, Venezuela. (Foto: AP/Pedro Mattey)

Carrasquero añadió que la respuesta dependerá en gran medida del apoyo que llegue desde el exterior. “Vamos a depender muchísimo de la ayuda internacional”, afirmó, al advertir que los equipos de rescate venezolanos carecen de los recursos necesarios para afrontar una tragedia de esta magnitud.

Maibort Petit, periodista e investigadora especializada en la política venezolana, coincide en que la capacidad del gobierno para gestionar la emergencia marcará un punto de inflexión para la administración de Rodríguez. Sin embargo, considera que el papel que desempeñe Estados Unidos será determinante en ese proceso.

“Si Estados Unidos ayuda a Delcy a gestionar esa crisis, ella puede ganar réditos de eso. Pero si son ellos solos, con ayudas externas, la situación será distinta”, explicó.

La experta recordó que el país del norte tiene un gran interés en Venezuela y no va a dejarlo abandonado.

“A Estados Unidos le interesa el petróleo, el gas y el oro de Venezuela. Por eso va a involucrarse directamente en la gestión de esta crisis, porque conoce las limitaciones que tiene el gobierno para afrontarla por sí solo”.

Petit recordó que el chavismo ya enfrentó otras emergencias de gran impacto, como la tragedia de Vargas en 1999 y el terremoto de Cariaco en el 2018, episodios en los que, según indicó, la respuesta estatal fue insuficiente. En esta ocasión, considera que la diferencia radica en el respaldo internacional que podría recibir el Ejecutivo.

Residentes observan uno de los bloques de viviendas dañados por los terremotos, en la localidad de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira, Venezuela. (EFE/ Ronald Pena R.).

La analista señala, sin embargo, que el actor fundamental en cualquiera de esos dos escenarios es Estados Unidos. “Washington está prácticamente tutelando este proceso y muchas decisiones ya no se toman en Caracas, sino en Washington”, dijo.

En este escenario, la oposición parece tener un margen de maniobra reducido. Según Petit, los grupos opositores no cuentan con la capacidad económica ni logística para intervenir de manera decisiva en la atención de la emergencia, por lo que el protagonismo recaerá casi por completo en el gobierno interino y en sus aliados internacionales.

A su juicio, el gobierno enfrenta dos escenarios claramente diferenciados. “Si logra manejar con eficiencia esta crisis, ella se puede consolidar. Pero si no, va a tener más problemas”, concluye.

Fuente: elcomercio.pe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *