Un fenómeno de El Niño furioso amenaza Sudamérica: así se preparan los países vecinos

Durante meses, los científicos vienen advirtiendo de la intensidad que tendrá el fenómeno de El Niño en lo que resta del año y la primera parte del 2027, al registrar un aumento considerable de la temperatura del mar en el Océano Pacífico, lo que impactará en el clima de todo el mundo.

Los medios le han puesto “El Super Niño” o “El Niño Godzilla” para dar cuenta de lo que vendrá pronto. Y los países sudamericanos, sobre todo los de la costa pacífica -incluyendo el Perú- están en la primera fila pues serán los más afectados por la incidencia de lluvias torrenciales e inundaciones, o por el contrario, con sequías e incendios forestales.

Según el reciente informe del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), hay un 97% de probabilidad de que El Niño se mantenga activo hasta marzo del 2027. En tanto, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó a fines de julio que El Niño se sigue intensificando de forma constante y que dominará los patrones climáticos mundiales entre agosto y octubre, lo que significa temperaturas más elevadas y mayores precipitaciones.

Siendo así, el 2026-2027 ya se une a los otros tres episodios de Niños muy intensos ocurridos en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, y que dejaron devastadoras consecuencias en la región.

“El fenómeno El Niño aumenta en promedio las temperaturas globales, pero no provoca que la lluvia aumente de manera uniforme, sino que la redistribuye espacialmente. Una anomalía de temperatura en el Pacífico oriental podría producir inundaciones en la costa norte del Perú y Ecuador, pero provocará el patrón opuesto en los andes colombianos o el Caribe colombiano”, explica a El Comercio Benjamín Quesada, decano de la Escuela de Ciencias e Ingeniería de la Universidad del Rosario, en Bogotá.

Es decir, los efectos no necesariamente son los mismos para todos los países, ni para las regiones dentro de un mismo país, pues hay que analizar la variabilidad climática. “Hay que delimitar muy bien los efectos que puede tener El Niño en diferentes territorios”, señala desde Colombia Christian Euscátegui, ingeniero consultor en Variabilidad Climática y Cambio Climático.

(El Comercio)

Lluvias e incendios

Aunque el impacto del Niño intenso se sentirá, sobre todo, desde este trimestre, Chile ya soportó los primeros efectos. En julio, las intensas lluvias que cayeron en el norte y centro del país registraron récords y dejaron inundaciones, aluviones y colapso de viviendas que acabaron con la vida de 13 personas, además de decenas de desaparecidos.

Según la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), la proyección para los próximos tres meses es que las lluvias continuarán y en agosto seguirán por encima de los valores habituales.

“A pesar de que el pico del Niño se espera para fines de año, el pico del impacto en término de precipitaciones está ocurriendo ahora. Chile tiene alto riesgo de ser golpeado por más eventos importantes de lluvias durante este mes; sin embargo, esto irá cayendo durante el verano austral”, expresa a El Comercio el investigador y experto climatólogo de la Universidad de Santiago de Chile, doctor Raúl Cordero.

No obstante, eso no quiere decir que el impacto del Niño no continuará en nuestro país vecino, pues luego vendrán las altas temperaturas y el riesgo de sequía e incendios.

“Chile tiene una temporada de incendios muy activa desde años recientes debido al calentamiento global que empuja las temperaturas al alza. Y con el Niño empujando más el termómetro, es muy probable que tengamos una temporada de incendios muy activa, con temperaturas récord y un verano extraordinariamente caluroso”, prosigue.

“Ahora estamos atravesando el período en el que el Niño usualmente impacta a Chile con precipitaciones, pero en unos meses más va a ser más obvio el impacto que el Niño tiene sobre las temperaturas”, acota Cordero.

El año pasado, aún durante la administración de Gabriel Boric, se contempló una inversión de US$19 millones, como plan de respuesta ante los sistemas frontales. Adicionalmente, el gobierno de Kast ha contemplado US$400 millones adicionales al Fondo de Emergencia Transitorio por Incendios, que tiene un presupuesto anual de US$175 millones.

“El problema con El Niño es que sabemos que va a impactar, pero no sabemos exactamente dónde va a golpear, sobre todo en países grandes como el Perú o con una costa tan extensa como Chile, entonces a veces es difícil asignar recursos para obras de mitigación”, refiere Cordero.

El gobierno de Chile decretó una emergencia preventiva en diez regiones ante el temporal histórico. Foto: AFP

En Ecuador, en tanto, las proyecciones del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) indican que las mayores anomalías de temperatura del mar se registrarán en el trimestre octubre-diciembre, lo que prevé lluvias intensas en la costa. El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño informó que el mayor impacto para Ecuador se espera entre noviembre de este año y marzo del 2027.

Debido a ello, el Consejo Nacional Electoral (CNE) ha adelantado las elecciones locales previstas inicialmente para febrero del 2027 al próximo 29 de noviembre, mientras que el Gobierno ha activado un plan para reforzar el mantenimiento de las centrales eléctricas, que podrían estar amenazadas ante el fenómeno climático.

Menos vientos en el Caribe

A diferencia de la advertencia por lluvias en Chile, Ecuador y el Perú, en Colombia se daría el efecto contrario: la disminución de precipitaciones, lo que podría provocar sequías e incendios forestales.

Así lo explica Euscátegui: “Cuando hay un fenómeno de El Niño se tienden a debilitar los vientos alisios, lo que provoca que también disminuya la temporada de ciclones tropicales. Es como un efecto de balance. Entonces, cuando se calienta el Pacífico, el Atlántico tiende a estar mucho más fresco y no permite la formación de ciclones”.

El experto agrega que Colombia no solo depende de El Niño, sino también de la temporada de ciclones y el ingreso de humedad desde la Amazonía y la Orinoquía (que limita al noreste con Venezuela). “En términos generales, el Niño implica déficit de lluvia para buena parte del país y el aumento de las temperaturas, que pasan a ser mucho más altas de lo normal”.

El impacto de El Niño se sentiría más hacia diciembre y enero, cuando llueve muy poco, como en la parte norte de la costa del Caribe. “El Niño del 2015-2016 dejó récords de temperaturas. De hecho, las más alta del país llegó a los 45 grados Celsius”.

Y esa tendencia de condiciones secas ocasiona un incremento notorio de los incendios forestales.

“El Niño del 2015 fue particularmente fuerte para Colombia porque hubo una importante pérdida de cultivos, y el sector pecuario también fue impactado porque cuando este fenómeno se suma al cambio climático lo que hace es calentar más las aguas y tenemos olas de calor marinas en el Caribe”, dice Quesada.

El académico de la Universidad del Rosario también explica que el estrés hídrico repercute en el abastecimiento energético del país. “En Colombia tenemos una matriz eléctrica muy enfocada hacia la hidroelectricidad, pues alrededor del 80% de nuestra electricidad proviene de embalses. Cuando hay un fenómeno del Niño con esta intensidad, los ríos se secan. Por eso ya se están realizando campañas de ahorro de agua y de electricidad”, agrega.

Antes de dejar el gobierno, la administración de Gustavo Petro ordenó una modificación en el Presupuesto General para trasladar 970 millones de dólares a la atención de El Niño.

Costa atlántica

En Brasil, las proyecciones señalan que El Niño provocará una sequía más intensa en la región norte, donde está la Amazonía, un aumento del riesgo de incendios forestales y un retraso de las lluvias en el centro-oeste y el sureste del país. No obstante, se esperan precipitaciones intensas y por encima de la media en el sur.

Ante esto, el gobierno federal anunció un paquete de 260 millones de dólares para mitigar los impactos del fenómeno, que será destinado, sobre todo, al combate de posibles incendios forestales y a reservas públicas de alimentos para distribuir entre damnificados y al refuerzo de la infraestructura de salud.

En la Argentina, también se esperan lluvias fuertes en el norte, sobre todo en la zona de la frontera con Brasil, con riesgo de inundaciones, sobre todo en Entre Ríos y Concordia, con crecimiento preocupaciones de ríos en la cuenca del Plata.

Fuente: elcomercio.pe

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