Un fósil de reptil volador asombra a los científicos en Brasil: estuvo casi intacto durante más de 110 millones de años

Un excepcional fósil de pterosaurio descubierto en el noreste de Brasil asombró a la comunidad científica debido a su impecable estado de conservación, según revela un estudio publicado en la revista iScience. El espécimen, con una antigüedad estimada de 113 millones de años, mantiene intacta su estructura tridimensional e incluye evidencia química vinculada a su biología. Esa condición particular posiciona al hallazgo como uno de los registros más completos que existen sobre dicho grupo de reptiles voladores extintos.

La investigación, coordinada por la Universidad de Curtin junto a un equipo internacional, analiza detalladamente una falange de ala que resguarda señales moleculares inusuales para restos de la época. De acuerdo con los autores del artículo, el hito paleontológico abre nuevas perspectivas sobre los procesos de fosilización y la interacción entre factores biológicos y geoquímicos en ambientes marinos del Cretácico temprano, lo que transforma la comprensión actual sobre la preservación prehistórica.

Modelos tridimensionales de la falange parcial del ala de un pterosaurio anhangúrido (MPSC R 1395) y su concreción y mineralización interna asociadas. Foto: iScience

Modelos tridimensionales de la falange parcial del ala de un pterosaurio anhangúrido (MPSC R 1395) y su concreción y mineralización interna asociadas. Foto: iScience

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¿Qué revela el hallazgo del pterosaurio MPSC R 1395 en Brasil?

Investigadores hallaron la falange izquierda de un reptil volador en el Sítio Baixa Grande, ubicado en el estado brasileño de Ceará. El resto óseo proviene de yacimientos del Cretácico temprano vinculados a antiguos entornos oceánicos. En este lugar, la velocidad en el contacto entre el sedimento y la materia orgánica propició una excepcional conservación tridimensional del ejemplar durante más de 110 millones de años.

Descripción petrográfica progresiva de las etapas de relleno diagenético en el hueso fosfático de pterosaurio, pasando por 3 etapas. Foto: iScience

Descripción petrográfica progresiva de las etapas de relleno diagenético en el hueso fosfático de pterosaurio, pasando por 3 etapas. Foto: iScience

El análisis del espécimen arrojó datos valiosos sobre la ecología de la especie, dado que el tejido retuvo tanto su estructura original como vestigios químicos de su nutrición. Los expertos detectaron la presencia de esteroides, catalogados como biomarcadores esenciales. Este componente biológico señala que el animal mantenía una dieta fundamentada en el consumo de fauna marina, específicamente peces y cefalópodos.

Reconstrucciones de la vida y muerte de un pterosaurio y del ambiente deposicional de la cuenca de rift del Cretácico Inferior de la Formación Romualdo. Foto: iScience

Reconstrucciones de la vida y muerte de un pterosaurio y del ambiente deposicional de la cuenca de rift del Cretácico Inferior de la Formación Romualdo. Foto: iScience

El rescate y estudio de la pieza requirió el empleo de microscopía avanzada y evaluaciones geoquímicas en laboratorios de Brasil, Australia, Alemania y Estados Unidos. Los autores del trabajo señalaron que la combinación de condiciones ambientales particulares y actividad microbiana habría contribuido a la mineralización temprana del tejido. Dicho proceso químico facilitó la permanencia de rasgos anatómicos inéditos para este tipo de fósiles.

Corte fósil de pterosaurio al microscopio: se aprecian las capas minerales y el recubrimiento de carbono. Foto: Grice et al., iScience

Corte fósil de pterosaurio al microscopio: se aprecian las capas minerales y el recubrimiento de carbono. Foto: Grice et al., iScience

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¿Cómo redefine este fósil de pterosaurio los misterios de la fosilización excepcional?

Los resultados del estudio sugieren que la preservación excepcional del fósil no se debió únicamente a la ausencia de oxígeno, sino a procesos complejos de mineralización mediados por microorganismos. Este mecanismo estabilizó los tejidos mediante la formación progresiva de elementos como fosfatos y carbonatos, una acción que protegió incluso compuestos orgánicos durante millones de años.

Datos de evaluación de rocas y mineralogía de una concreción de esquisto de Posidonia con vértebras y costillas de ictiosaurio conservadas y un fósil de pez del Eoceno con vértebras intactas y matriz asociada. Foto: iScience

Datos de evaluación de rocas y mineralogía de una concreción de esquisto de Posidonia con vértebras y costillas de ictiosaurio conservadas y un fósil de pez del Eoceno con vértebras intactas y matriz asociada. Foto: iScience

Otro hallazgo relevante es que la fosilización involucra etapas químicas dinámicas. Los investigadores plantean que la descomposición inicial generó condiciones ácidas que favorecieron la precipitación mineral alrededor del organismo, un fenómeno que encapsuló su estructura antes de la degradación completa.

Finalmente, el descubrimiento aporta evidencia clave para la paleontología molecular al demostrar la supervivencia de ciertos biomarcadores en entornos extremos de enterramiento geológico. Esto amplía el conocimiento sobre la biología de los pterosaurios y redefine los modelos de conservación en depósitos antiguos tipo Lagerstätten, célebres por su nivel de detalle.

Fuente: larepublica.pe

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