¿Un Mundial con 64 equipos? Los pro y contras de una idea impulsada por Conmebol que genera debate en la FIFA y beneficiaría a Perú

El Mundial de 2026 todavía no ha coronado a su campeón y la FIFA ya tiene sobre la mesa una discusión capaz de transformar otra vez el torneo más importante del planeta. La posibilidad de organizar una Copa del Mundo con 64 selecciones en 2030, el año en que se celebrará el centenario del campeonato, dejó de ser una idea aislada para convertirse en un tema de debate dentro del fútbol internacional. La propuesta, impulsada por la Conmebol, promete una celebración sin precedentes, pero también despierta interrogantes sobre el futuro de una competencia que, para muchos, ya cambió demasiado.

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La historia reciente demuestra que los Mundiales nunca dejaron de crecer. En España 1982 participaron 24 equipos. Francia 1998 marcó el salto a 32 selecciones, un formato que durante más de dos décadas fue considerado el equilibrio perfecto entre competitividad y espectáculo. Sin embargo, la llegada de Gianni Infantino a la presidencia de la FIFA abrió una nueva etapa.

Su primera gran decisión fue ampliar el torneo a 48 participantes para el Mundial de 2026. Estados Unidos, México y Canadá están recibiendo una edición inédita, con 104 partidos y una duración mucho mayor que cualquier otra Copa del Mundo. La intención es clara: ofrecer más oportunidades a países que históricamente quedaban fuera del torneo y expandir el alcance comercial del evento.

Pero cuando el mundo del fútbol todavía se adapta a ese nuevo formato, apareció una idea aún más ambiciosa. Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, propuso que el Mundial de 2030 cuente con 64 selecciones como una edición extraordinaria por los cien años de la primera Copa del Mundo disputada en Uruguay. La propuesta busca que el centenario tenga un carácter único y que más países puedan formar parte de una celebración histórica.

¿Y la selección peruana? Habría un beneficio directo en caso se amplíen los cupos y Conmebol reciba más plazas mundialistas. Vale la pena recordar que para este Mundial 2026 hubo cinco cupos directos y un cupo a repechaje (que lo perdió Bolivia).

No es casualidad que la iniciativa nazca desde Sudamérica. Aunque España, Portugal y Marruecos serán las principales sedes del torneo, Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los partidos inaugurales como homenaje al origen del Mundial. Para la Conmebol, un campeonato ampliado reforzaría ese simbolismo y permitiría que la fiesta sea verdaderamente global.

“Queremos que nadie se quede fuera del centenario”, ha sido el mensaje repetido desde el organismo sudamericano. La idea, sin embargo, divide al fútbol. Quienes respaldan el proyecto sostienen que el Mundial debe seguir evolucionando. Recuerdan que cuando la FIFA amplió el torneo de 24 a 32 equipos también hubo críticas similares y, con el tiempo, el formato terminó siendo un éxito.

Además, consideran que el crecimiento del fútbol en Asia, África, Oceanía y Norteamérica justifica abrir todavía más las puertas. Selecciones que antes apenas soñaban con disputar una Copa del Mundo ahora podrían competir en el escenario más importante del planeta.

El Mundial 2026. con 48 equipos, se viene desarrollando en Estados Unidos, México y Canadá. (Foto: Patrick T. Fallon / AFP)

También existe un argumento político. Cada nuevo cupo representa una federación satisfecha, un país involucrado y millones de aficionados conectados con el torneo. En tiempos donde la FIFA busca consolidar su presencia global, ampliar el Mundial significa fortalecer su influencia en regiones que durante décadas estuvieron lejos del protagonismo.

Pero el otro lado del debate también tiene razones de peso. El principal cuestionamiento apunta al calendario. El Mundial de 2026 ya pasó de 64 a 104 partidos respecto al formato anterior. Con 64 selecciones, el número de encuentros crecería todavía más, obligando a extender la duración del campeonato o a comprimir aún más las fechas.

Eso tendría un impacto directo sobre los futbolistas. Las principales figuras llegan cada vez más exigidas físicamente después de temporadas que superan los sesenta partidos entre clubes y selecciones. Añadir más encuentros aumenta el riesgo de lesiones y profundiza un problema que entrenadores y jugadores vienen denunciando desde hace varios años.

También aparecen dudas sobre el nivel deportivo. Uno de los grandes atractivos de un Mundial siempre fue la dificultad para clasificar. En Sudamérica, por ejemplo, conseguir uno de los cupos representaba una auténtica batalla deportiva. Con cada expansión, ese camino se vuelve menos exigente.

Algunos analistas consideran que un torneo con 64 participantes podría provocar fases de grupos menos competitivas, con diferencias más marcadas entre selecciones y partidos que perderían intensidad.

El aspecto económico tampoco puede ignorarse. Cada ampliación significa más entradas vendidas, más patrocinadores, más derechos televisivos y mayores ingresos para la FIFA. Esa realidad alimenta a quienes sostienen que el crecimiento responde tanto a razones deportivas como comerciales.

Aficionados asisten a un partido de los octavos de final del Mundial de la FIFA 2026 entre Portugal y España este lunes, en el estadio AT&T en Arlington (Estados Unidos). Foto: EFE/ Kenneth Fernández

Desde que Gianni Infantino asumió la presidencia del organismo, el fútbol internacional ha experimentado una expansión constante. Más equipos en el Mundial, un nuevo Mundial de Clubes con 32 participantes y una presencia cada vez mayor en mercados emergentes forman parte de una misma estrategia.

Sus defensores aseguran que el fútbol nunca había sido tan global. Sus críticos creen que el negocio avanza más rápido que el deporte. Mientras tanto, la FIFA todavía no tomó una decisión definitiva. El organismo evaluará la viabilidad del proyecto y escuchará las posiciones de las distintas confederaciones antes de pronunciarse. No será una discusión sencilla.

Modificar el formato implica revisar sedes, calendarios, clasificaciones, infraestructura y hasta los contratos comerciales ya establecidos para el torneo del centenario. Sin embargo, el solo hecho de que la propuesta haya llegado a la mesa de debate confirma que el Mundial continúa transformándose.

Mientras tanto, desde la Federación Peruana de Fútbol (FPF) han decidido no pronunciarse al respecto porque consideran que no es momento de hacerlo al no haber un pronunciamiento oficial.

Hace veinte años parecía imposible imaginar una Copa del Mundo con 48 selecciones. Hoy ese formato ya es una realidad. Y mientras millones de personas siguen pendientes de los goles, las sorpresas y las emociones del Mundial 2026, en las oficinas de la FIFA ya se juega otro partido. Uno que no se define con penales ni tiempo suplementario, sino con votos, intereses y una pregunta que marcará el futuro del fútbol: ¿hasta dónde puede crecer el Mundial sin dejar de ser el Mundial?

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Fuente: elcomercio.pe

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